Daniel (izda) con el equipo del centro de salud en el que trabaja.

Jueves, 12 julio 2018

Así fue contratado Daniel como psicólogo clínico mientras hacía un máster y otro posgrado

Daniel Andrés, madrileño de 26 años, iba para ingeniero o arquitecto, pero cuando estaba acabando Bachillerato cambió de rumbo. “Quería que mi trabajo, además de lograr reconocimiento social y fuente de ingresos, sirviera a la gente de manera directa”. Y se hizo psicólogo clínico. Ahora está contratado en el mismo centro de relevancia internacional donde hizo las prácticas.

Recomienda a otros jóvenes que se planteen dedicarse a la psicología sanitaria que sigan su itinerario universitario y profesional haciendo un posgrado como el Máster en Psicología General Sanitaria online de la UNIR.

Antes Daniel estudió el Grado, un Máster en Neuropsicología Cognitiva en la Complutense, se hizo terapeuta EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por los Movimientos Oculares por sus siglas en inglés) y técnico en Neurofeedback. Y se puso a trabajar con niños con necesidades especiales.

Pero necesitaba el Máster habilitante en Psicología General Sanitaria que la ley exige para poder ejercer y decidió matricularse en UNIR, sin dejar su labor como terapeuta ni su Máster de Neuropsicología Cognitiva. 

“Elegí el Máster en Psicología General Sanitaria online de la UNIR” porque, al ser virtual, con clases grabadas que podía ver en cualquier momento y lugar, “era la única posibilidad al permitirme compatibilizarlo con todo lo demás. Me lo recomendó un amigo de la carrera, que también lo cursó” cuenta Daniel.

Fue muy útil el papel de una tutora de UNIR que es fantástica, pues se interesó por mi rendimiento y me animó a trabajar de manera continua”. Tanto le cundió que además sacó tiempo para supervisar exámenes de Cambridge (First, Advanced…).

El Máster de UNIR le aportó como profesional el acceso a unas prácticas en un centro de referencia internacional

El Máster de UNIR le aportó como profesional el acceso a unas prácticas en un centro de referencia internacional, que está en el Top 10 de centros de psicología de la salud. “Fue una experiencia absolutamente enriquecedora”.

“El equipo me acogió desde el primer día con todas mis dudas” refiere Daniel. “Me explicó pacientemente desde qué modelo trabajaban (cognitivo conductual y EMDR) y me recomendaron una amplia lista de lecturas. Una vez comencé a rodar con mayor conocimiento y autonomía, entré a sesiones de taller con pacientes del centro a trabajar áreas específicas como la asertividad, las habilidades sociales o la planificación de rutinas y hábitos de vida saludables”.

El secreto de quien se enfrenta a las prácticas -explica Daniel- es “no agobiarse y continuar aprendiendo constantemente”.

Un trabajo fascinante

Le contrataron en el mismo centro donde hacía las prácticas. Aunque “había gente absolutamente válida haciendo las prácticas conmigo, quizá me contrataron por mi perfil orientado hacia la neuropsicología y mi interés por la técnica de Neurofeedback. Podía integrar la visión clínica y neuropsicológica al trabajar con los pacientes”.

Actualmente Daniel sigue en ese centro. “Tengo un trabajo fascinante. La comprensión intelectual de los efectos que produce en el cerebro y en la psique el trauma, la ansiedad o el estrés postraumático me parece apasionante.”

Tanto le gusta que aconseja a otros apasionados por la psicología sanitaria que sigan sus pasos. “En UNIR creo que se puede encontrar una buena atención en sus profesionales y un lugar accesible y cercano donde cursar unos estudios Online para hacer el Máster en Psicología General Sanitaria”.

Daniel aconseja que en algún punto de su proceso, los estudiantes “prueben a acudir ellos mismos como pacientes”, para aprender a ponerse en su lugar. 

Me quedaría con el cambio que se produce en los pacientes al comprender el origen de sus problemas y ver el camino de la solución

El estudiante de bachiller que se planteó cambiar la ingeniería por la psicología ha logrado cumplir su sueño profesional, después de años de esfuerzo y dedicación. “Si me tuviera que quedar con una sola cosa, me quedaría con el cambio que se produce en los pacientes al comprender el origen de sus problemas y ver el camino de la solución”.

Lo más reconfortante para el profesional es comprobar que “la gente verdaderamente resuelve problemas graves, y se nota más capaz y más feliz”.