En la piel
de Tomás Moro

Su vida es un ejemplo para los políticos de los tiempos modernos. Su historia se escenifica por primera vez en España de la mano de la Fundación UNIR.

Cinco siglos después de su muerte, la ejemplaridad de su conducta y la fuerza de su mensaje, sigue golpeando las conciencias. La vida de Tomás Moro, político incorrupto, ha sido objeto de numerosas obras y proyectos dentro la cultura europea popular. En 2004, la Royal Shakespeare Company puso en escena la pieza de Tomás Moro atribuida a Shakespeare, en colaboración con otros autores isabelinos.

before after

Con Tomás Moro, una utopía la compañía de la Fundación UNIR (Universidad Internacional de La Rioja) escenifica por primera vez en España la historia de este célebre humanista. “Agradezco que Tomás Moro se haya cruzado en mi vida”, comenta José Luis Patiño, el actor que da vida a esta figura histórica, cuya interpretación ha sido todo un reto. “Tomás Moro aportaría muchas cosas en la sociedad actual”. El actor no retrocede al siglo XVI sino que se mete en la piel de este personaje para actualizar la profundidad de su pensamiento y mostrar un referente para hombres de Estado, profesores, padres de familia, abogados y personajes públicos de la sociedad del siglo XXI.

El hombre que
desafió el poder

Capítulo 1

Seis de julio de 1535. Torre de Londres. Tomás Moro afronta sus últimas horas antes de su ejecución. Ese mismo día, 478 años después, el Festival de Almagro acoge el estreno de una representación que arranca con esta misma escena. Tomás Moro, una utopía es el título de la adaptación de la obra clandestina de Shakespeare con la que la compañía de la Fundación UNIR (Universidad Internacional de La Rioja) está recorriendo España.

José Luis Patiño es el encargado de dar vida a este héroe de la libertad que murió en el patíbulo por orden de Enrique VIII después de haber sido depuesto en su cargo de canciller de Inglaterra por oponerse al divorcio del rey. Tomás Moro, abogado, poeta, teólogo, traductor, humanista, Lord Canciller de Inglaterra y tras su martirio, santo, no fue un “superhombre” sino un político insobornable que antepuso el dictado de su conciencia a su propia vida. “Puede parecer estos personajes históricos estaban hechos de una pasta diferente a la nuestra. Por eso me parece conveniente que la obra reivindique que un hombre tan completo, al que le daba tiempo a hacer tantas cosas, no era un ratón de biblioteca ni un político estirado sino un tipo que luego era capaz de subirse a un tablaó y ponerse a cantar con un amigo o a representar una obra a su familia”, dice el actor.

Enrique VIII quiso valerse del prestigio de Moro, reconocido en toda Europa, y de la estrecha amistad que les unía, para defender su divorcio de Catalina de Aragón y su ruptura con Roma. Moro no sólo mantuvo una  defensa inapelable del matrimonio real sino que reafirmó la suprema autoridad del Papa sobre todos los católicos, incluidos los ingleses con su célebre: “Primero es Dios y luego el rey”. Tras casi dos años y medio como canciller, Moro se vio obligado a dimitir en junio de 1532.

Retirado de la política y con una escasa pensión de 100 libras anuales, volvió a su casa de Chelsea con su mujer y sus hijos. Pero Enrique VIII, vengativo y rencoroso, no estaba dispuesto a olvidar su traición. Menos aun cuando comenzaba la campaña del Estatuto que contenía los principios de la nueva religión y debía ser aceptado por todos. Cualquier manifestación en su contra debía ser castigada con la hoguera o la horca.

Tomás Moro no iba a ser menos. Primero fue la confiscación de sus bienes y su arresto durante más de un año en la Torre de Londres. Después, su condena a la horca. El rey, “en un acto de generosidad”, le concedió que fuera decapitado y su ejecución tuvo lugar en la misma Torre de Londres a las 9 de la mañana del 6 de julio. Como uno de sus biógrafos escribe, “Sir Thomas More murió con la dignidad de un filósofo y la fe de un mártir”.

Tomás Moro
Retrato de Tomás Moro

“Fue un hombre consecuente con su forma de pensar y antepuso su conciencia a los honores y a su propia vida. Su fe inquebrantable, que hasta a su propia familia llega a parecerle obstinación, no le permite ceder en esta cuestión. Poco después de ser ejecutado Moro, Enrique VIII mandó decapitar a Ana Bolena”, señala el actor en su breve retrato sobre el personaje. “A su brillante religiosidad, habría que añadir el sentido del humor -con el que se enfrenta incluso a las situaciones más dramáticas- y el amor por su familia y amigos. Su gusto en fin por la vida”.

Este sentido del humor es una de las facetas que comúnmente destacan todos los escritores contemporáneos y que queda reflejado en las palabras que dirigió a su verdugo antes de la horca: “Os ruego buen amigo, que, cuando llegue el momento, me echéis una mano para ascender al patíbulo. Para bajar, podréis dejarme solo que ya me apañaré”. José Luis Patiño describe que “se trata de un humor negro, muy español, con el que afronta los momentos más difíciles de su existencia y luego un humor más blanco, más festivo, que hace atractivo y cercano al personaje”, dice.

Tamzim Townsend, directora de esta representación, advierte que cuando empezó a documentarse sobre el personaje, quedó impactada por su naturaleza polifacética. “Era un hombre impresionante que podía trabajar como abogado, político, escribía, enseñaba, conocedor de la filosofía, hombre de letras y hombre de fe. Hoy en día la gente pasa tanto tiempo frente al televisor, sus ipads y sus smartphones con Google a un dedo para documentarse o estudiar, es impresionante pensar en esta figura estudiando día y noche a la luz de la vela”.

El título de la representación, Tomás Moro, una utopía, hace referencia a la obra que le hizo famoso en toda Europa y en la que dejó constancia de sus convicciones sobre la religión y la vida pública. La escenografía está centrada precisamente en esta isla, que se presenta amenazada por unos palos puntiagudos como las picas donde se ensartaban las cabezas de los condenados para que el peligro de muerte estuviera omnipresente en toda la representación.  “Es la obra más reconocida e influyente de Tomás Moro. Ignacio García May (el autor que ha realizado la adaptación) ha revisado y reformulado la obra inicial de Shakespeare, pero no ha generado un texto nuevo sino que ha elaborado una mezcla con todo el material”, explica el actor.

Destacaba su sentido del humor con el que se enfrentó a las situaciones más dramáticas y el amor por su familia y amigos. Su gusto en fin por la vida.

Declaraciones del actor José Luis Patiño

Pensamiento y creencias

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Este mapa, de la edición latina de Utopía en 1516, recuerda a la versión dibujada por el hermano de Holbein el Joven -Ambrosius Holbein-, para Tomás Moro.

Isla Utopía, Strangemaps.com

Muchos historiadores consideran que The book of Sir Thomas More, la obra en la que se basa la representación, es uno de los primeros escritos de Shakespeare. También intervinieron Anthony Munday, espía y doble agente en las persecuciones religiosas; Henry Chettle, autor habitual de obras en colaboración; Thomas Dekker, prolífico autor de humor irónico; y Thomas Heywood, autor en verso dramático y en prosa. Aunque en aquella época era frecuente que dos o más autores escribieran teatro en colaboración, no está del todo clara la aportación de cada uno de ellos. En el caso de Shakespeare, por ejemplo, se sabe con bastante seguridad por la caligrafía que son suyos algunos de los principales textos de la primera parte –la escena de pacificación en el Día Funesto-, aunque también hay quien opina que escribió muchas más escenas. Sólo se conserva un manuscrito, en la actualidad custodiado en la Biblioteca Británica, que contiene tres páginas que podrían haber sido escritas por Shakespeare.

Según Ignacio Amestoy, director de UNIR Teatro, “se encuentran fragmentos de Shakespeare que igualan o superan a lo mejor de su teatro. Unos centenares de versos que dan idea no sólo de la magnitud sabida de su grandeza literaria sino también de su recio compromiso moral".

La primera representación profesional que se conoce de la obra tuvo lugar en 1954. En 2004, la Royal Shakespeare Company también la puso en escena tras aceptar ‘oficialmente’ esta pieza como obra de Shakespeare.


Manuscrito atribuido a Shakespeare

Manuscrito atribuído a Shakespeare
Shakespeare

Shakespeare de un vistazo
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1560

1570

1580

1590

1600

1610

1620

1564: Nace en Stratford-upon-Avon, Reino Unido.

1582: Se casa con Anne Hathaway.

1588: Se instala en Londres, abandonando a esposa e hijos. Escribe sus primeras obras.

1594: Miembro de la mejor compañía de la época, la Compañía de Actores de Lord Chamberlain.

1597: Se instala en el nuevo teatro The Globe, del que es copropietario.

1601: Escribe y estrena Hamlet.

1603: El rey Jacobo I, protector de su compañía: 'King´s Men'.

1611: Última obra: 'La Tempestad'. Deja el teatro.

1616: Muere en su ciudad natal.

Fuente: Shakespeare-online.com

Tomás Moro
hoy y ahora

Capítulo 2

Para documentarse en el personaje y en el momento histórico, Patiño leyó varias biografías –Sir Tomás Moro: Lord Canciller de Inglaterra, de Andrés Vázquez de Prada y Tomás Moro y la crisis del pensamiento europeo, de André Prevost, entre otras- que le han aportado detalles que hacen más realista su interpretación. “Por ejemplo había un testimonio muy gracioso que advertía lo mal que cantaba, algo que quedaba patente en las celebraciones con sus amigos y en las actuaciones musicales que dedicaba a su familia”. Aunque se trata de dos registros muy distintos, también se fijó en “el aplomo, la serenidad y la sonrisa” de Paul Scofield en su interpretación en Un hombre para la eternidad. “Pero espero, por mi bien, que nadie vaya al teatro para comparar la obra con la película”, bromea. 

Más allá de la curiosidad intelectual por adentrarse en esta figura histórica, Patiño confiesa que el estudio de su vida y obra le ha enriquecido intelectualmente. “Tomás Moro tiene todavía muchas cosas que aportarnos”.

En este sentido, el actor indica que “la gran enseñanza que me llevo es su manera heroica de afrontar la vida cotidiana: siempre buscaba hacer el bien de forma anónima. La sociedad sería mejor si aprendiéramos a hacer el bien con nuestra familia, en el trabajo, con nuestra pareja, con el vecino de la escalera, con nuestros amigos. El mundo sería mejor si todos, independientemente de las ideas que tengamos, buscáramos hacer el bien en lugar de instalarnos en la rapiña continua o la queja ininterrumpida”.


¿Cómo consigue un actor contemporáneo trasladarse cinco siglos antes para retratar un personaje tan complejo?  “Es todo un reto. La presencia de Tomás Moro en esta obra abarca un periodo bastante amplio de su vida, donde lógicamente existen cambios y transformaciones en su personalidad, lo que me obliga a construir un personaje que, dentro de su coherencia, ofrece una gran variedad de matices”, explica el actor.

“Creo que la clave –añade- no está en retroceder sino en adelantar ese personaje cinco siglos. Descubrir en todas sus palabras lo que pueda enganchar con la actualidad. Es el resultado que ha conseguido Tamzin Townsend –la directora de esta obra-. Encontrar en ese material antiguo, aquello que estuviera vivo”.

Townsend es responsable de algunos de los éxitos teatrales más importantes de los últimos años en nuestro país, como El método Grönholm o Un Dios Salvaje. Confiesa que cuando compró la obra original, Sir Thomas Moro, encontró una obra muy compleja, leída, densa y difícil de transmitir. “Me di cuenta de la importancia de la versión y temía que si no unificábamos el texto tan disperso, íbamos a tener un problema a la hora de narrar la historia con fuerza y vitalidad”, apunta.

“Quería explicar una historia sobre Tomás, cómo fue su viaje y quién fue la gente que le marcó y le acompañó hasta el final. Su rol de hombre de confianza del rey Enrique VIII hacía de su persona un personaje popular conocido, un hombre tremendamente público. Era difícil para él hacer cualquier cosa en privado sin que la sociedad lo comentara. Su época era cruel, la sangre se derramaba y si no estabas de acuerdo con el rey, morías”.

La directora británica tenía dos objetivos claros: no duraría más de una hora y media y tendría humor dentro de la tragedia. “Para conseguir esta dinámica pasé una semana trabajando con los actores, a través de juegos y canciones, hasta que empezamos a formular un espectáculo colorista y vivo”.

Influida por documentales de la BBC, utilizó elementos audiovisuales para incluir elementos imposibles de recoger en el escenario: escenas de revolución, de fuego, de agua, de ejecución y del Londres del siglo XVI.

Su época era cruel, la sangre se derramaba y si no estabas de acuerdo con el rey, morías.

Declaraciones de la directora Tamzin Townsend

Los personajes de la obra

Pase por encima de los personajes para conocerlos.

Los personajes de la obra Tomás Moro. Unir 2013. Lincoln De_Barde Conde_De_Surrey Margaret Erasmo_De_Rotterdam Tomas_Moro Lady_Moro Historiador Doll Obispo_De_Rochester Shrewsbury

Townsend dividió la obra en tres partes: la primera, potente y sangrienta, de acción y revolución; la segunda parte, debía hacer reír y la última, llorar. “Me gusta como directora tener las cosas muy claras y poder transmitir a los actores qué pretendemos en cada momento y así llegar de manera clara al público”.

Al final, la directora consigue un tratamiento coral enérgico y acertado a la multitud de figuras que rodean a Moro, que entran y salen de las escenas con ritmo y presencia. “Para mi esta obra ha sido un desafío. El texto era muy bueno, lo mismo que los actores y por eso estoy muy contenta con el resultado. Tomas Moro brilla y queda muy claro su dilema de conciencia y su determinación. El papel ameno del narrador hace que el público entienda desde su punto de vista del siglo XXI la conciencia y la fe aplastante de este hombre, un hombre para la eternidad”.

Richard Collins-Moore, actor británico asentado en España, tiene el papel de poner al espectador en contexto, representando el papel de Historiador. Este aspecto capital en la trama queda reflejado en la indumentaria: él será el único que vista como hoy en día, y no como en la Inglaterra del siglo XVI. El vestuario en la obra cumple tres funciones: concretar la época histórica y un lugar; indicar el estatus social; y reflejar el carácter o estado de ánimo de los personajes.

Patiño considera que su trabajo con Townsend ha sido lo más enriquecedor de este proyecto. “Sabe ponerse en la piel del espectador y encuentra la manera de entretener y divertir aunque esté contando cosas muy profundas. Tiene un enorme sentido del espectáculo además de un gran talento para crear equipo y buen ambiente de trabajo”.

Todos los actores destacan la “empatía teatral” que se respira en el escenario. “Lo más gratificante de este trabajo es lo que aprendes de los demás, la generosidad que vuelca cada uno de ellos que hace que el espectador quede atrapado por el espectáculo”, indica el protagonista, quien considera fundamental esta sintonía en un oficio en el que “el 50% de tu trabajo depende de tu compañero”.

Declaraciones de Tamzin Townsend, directora
Explicación sobre la elección del vestuario

La adaptación para traer este momento histórico a los escenarios del siglo XXI corresponde al conocidísimo dramaturgo Ignacio García May a partir de la magnífica traducción de Aurora Rice Derqui y Enrique García-Máiquez. En su labor, tuvo que eliminar más de 40 personajes –episódicos en su mayoría- y hace aparecer una figura imprescindible: el historiador que, desde nuestro tiempo, intenta clarificar las lagunas de información que invaden el texto original en el que no faltan algunos de aquellos elocuentes monólogos que caracterizaban al teatro de la época.

“Debido a la múltiple autoría, la estructura de la obra era algo caótica y literalmente irregular: algunos fragmentos son de altísima calidad literaria y dramática y otros más bien torpes en su ejecución. Escenas muy cómicas se alternan con otras extremadamente dramáticas. En nuestra versión hemos corregido la estructura para eliminar estos problemas, suprimiendo algunas escenas, reordenando otras, y equilibrando el tono general de la obra”, explica García May. “La primera decisión, pues, respecto a la versión, fue la de someter el texto a lo que en el cine se llama un proceso de etalonaje, es decir, de eliminación de estos contrastes para construir una pátina común. Se han comprimido e incluso cambiado de lugar ciertos episodios para acercar el ritmo dramático a la percepción contemporánea, y se han suprimido repeticiones y contradicciones”.

En una segunda etapa, y dado que la versión se hizo para ser representada, y no sólo leída, fue imprescindible dicha eliminación de personajes. “Muchos personajes han desparecido; otros se han fundido entre sí. Finalmente se han añadido a la obra, en diferentes escenas, y siempre con la intención de iluminar las posibles carencias del esquema original, fragmentos de textos escritos por Moro o relativos a él procedentes de varias fuentes: cartas, libros, etc”, explica el autor.

Para García May, esta obra "no pretende ser un retrato del Moro histórico sino del Moro mítico, del hombre dispuesto a morir por sus ideas, una disposición que nos resulta particularmente conmovedora en una época como la actual en que las conciencias se compran y se venden con tanta facilidad".

Ignacio García May
Es profesor de la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD), institución en la que cursó sus estudios y de la que ha sido también director. Conocedor y defensor del teatro del Siglo de Oro, que se refleja en alguna de sus obras como su adaptación teatral de Viaje al Parnaso de Cervantes o Alesio, que le proporcionó su primer éxito, publicada en 1984, galardonada con el Premio Lope de Vega en 1986 y estrenada en el Teatro María Guerrero en 1987.
“La obra dramatiza los principales episodios de la vida de Moro, desde su nombramiento como Canciller del Reino hasta su ejecución por negarse a firmar el Acta de Supremacía, que permitió al rey Enrique VIII divorciarse de Catalina de Aragón para contraer matrimonio con Ana Bolena y que, en la práctica, supuso la ruptura de Inglaterra con la Iglesia Católica Romana”
“Se cree que el texto no llegó a estrenarse en su momento debido a problemas con la censura: Moro era un héroe católico y aparece descrito en la obra desde una perspectiva positiva, lo cual chocaba con el ideario”.
La pieza era de una gran complicación escénica: en el texto original aparecen hasta sesenta personajes distintos (incluyendo figuración) y múltiples cambios de escena. En nuestra versión, hemos reducido también el número de presonajes para hacer posible la producción y hemos añadido un interlocutor que no existía en el original: un narrador que se dirige al público y comenta la acción, explicando, cuando se hace necesario, las singularidades del contexto...

En los escenarios
del siglo XXI

Capítulo 2

En el verano de 2004, la Royal Shakespeare Company puso sobre el escenario del nuevo Globe de Londres la pieza Tomás Moro, una obra dedicada a la memoria del autor de Utopía. Ahora la Fundación de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) estrena esta obra en España en su debut como empresa teatral, después de haber patrocinado este año la gira de Enrique VIII, también de William Shakespeare, que la compañía Rakatá estrenó en el Nuevo Globe de Londres y que, gracias a UNIR, pudo verse por más de una decena de ciudades españolas.

Con estas dos obras del Bardo de Avon, UNIR busca arrojar luz sobre un momento histórico de Inglaterra, importante para todo Occidente.
  
Tomás Moro, una utopía, estrenada en el pasado Festival de Almagro, también se presentó en el Festival de Teatro Clásico de Olite y el Festival de Teatro del Somontano. La gira que comenzó el pasado mes de septiembre ha recorrido plazas tan significativas como Valencia, Sevilla, Cáceres, Zamora, Soria, Madrid, Zaragoza, Málaga o Barcelona, entre otras.  

 “Para mí ha sido un placer trabajar por primera vez con UNIR Teatro, un proyecto novedoso y emocionante que quiere presentar textos estimulantes, como este de Tomás Moro, una utopía, que provoquen debate e interés”, señala Tamzin Townsend. “Desde hace mucho tiempo, de hecho desde que lo estudiaba en el colegio, me ha fascinado este momento en la historia de Inglaterra, cuando Enrique VIII rompió con la Iglesia Católica y la dependencia de Roma y puso a su país en un estado de confusión absoluta”, añade.

Cartel de la obra de teatro Tomás Moro, una utopía
Cartel de la obra

Tras el éxito de la representación en los diferentes festivales y en su propósito de sintonizar con la nueva frontera cultural, la UNIR da un paso más allá y se atreve a llevar el teatro a la gran pantalla. Durante la representación en el Festival de Somontano desarrolló un proyecto pionero con la grabación de la obra en 3D. "Es la primera vez que se lleva a cabo algo así. Es verdaderamente una película sobre la pieza de teatro", afirma el director andaluz, Antonio Cuadri, a quien se le encargó la grabación.

Sara Moraleda (Margaret, la hija preferida de Tomás Moro) vivió esta experiencia con gran expectación. Fue "un ejercicio de dosificación de energía enorme. En mi caso el personaje termina en un estado de ánimo muy bajo. Volver al punto cero en otra grabación requiere de mucha energía". Moraleda ha aprendido con lo del 3D a repetir "exactamente", cosa "que en teatro da igual porque cada día es una función diferente. Aquí tienes que estar muy concentrado en cada gesto, para que luego en el montaje el equipo de producción no se vuelva loco. Tengo muchas ganas de ver el resultado, me intriga ver lo que va a salir".

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Para José Luis Patiño fue una propuesta interesante que entiende como experimento para una universidad como UNIR, puntera en tecnología. “En tres días, representamos nueve veces la función en un teatro sin público, con las cámaras, privados de la energía del espectador, que es fundamental para la representación teatral. Intentamos reproducir la pieza tal cual, aunque sea inevitable en algún momento bajar un poco más la voz, tender a bajar un poco el gesto".

A Cuadri también se le ha encargado una película, Thomas Vive, que se estrenará a comienzos de 2014. "Pretende ser, nada más y nada menos que Cine de Actores, película para amantes del teatro y de la historia, y una humilde pero profunda reivindicación de la cultura, de los valores de la integridad del ser humano en este nuestro mundo, en plena efervescencia de redes sociales y soledades globales digitalmente compartidas, en las que quizás es más necesaria que nunca la mirada al interior de nosotros mismos", afirma el cineasta onubense, autor de películas como "La gran vida", "Eres mi héroe" o " El corazón de la tierra".

"Nuestro objetivo -agrega- es divulgar la historia sin hacer un ladrillo. Queremos que la gente se entretenga y reflexione al mismo tiempo. La mayor particularidad del film es que cuenta a la vez dos tramas, la de los actores contemporáneos que ensayan una obra de teatro sobre Tomás Moro y la de sus personajes a través de sus representaciones".

En su extensión cultural, UNIR reafirma su compromiso por traer al presente obras de referencia mundial y ha optado por el arte dramático como punta de lanza de su acción de enriquecimiento cultural para que sus alumnos, ex alumnos, profesores, amigos y público general puedan vivir actividades colectivas fuera de su estricto ámbito académico. UNIR, que ya cuenta con más de 14.200 alumnos, desarrolla un amplio programa de actividades teatrales.

Para el próximo curso 2013-2014 se prevé que comience el Máster de Dirección y Dramaturgia de la UNIR, con un estamento docente de reconocido prestigio en el teatro español. Entre otras actividades, la Universidad en Internet ha promovido diversos encuentros teatrales, como en Barcelona, con la puesta en escena de El chico de la última fila, de Juan Mayorga, en el Institut del Teatre.

Además UNIR acogió bajo su plena tutela el Teatro de Cámara Chéjov, emblema del teatro moderno en España. En 2012, y ante su inminente desaparición, asumió el patrocinio del centro dirigido por el destacado catedrático y director escénico Ángel Gutiérrez, pensando en que las enseñanzas del arte dramático tuvieran un lugar preferente en sus planes de estudio.

Ignacio Amestoy, director de UNIR teatro, considera que “la Universidad Internacional de La Rioja quiere enriquecer el panorama cultural a través de mecenazgo de obras artísticas”. De esta manera, “ el programa que se plantea tiene un triple propósito de nutrirse y nutrir del más riguroso arte escénico. Primero, como elemento primordial en su Extensión Cultural, sobre la base de un teatro profesional hecho por profesionales de primera fila. Segundo, como lugar de encuentro de alumnos, profesores, amigos de la UNIR, o amantes del teatro. Y tercero, en relación directa con la esencia de la UNIR, como ámbito de formación, realizando una labor vertebradora, tanto para la comprensión del arte dramático como para su realización, desde las enseñanzas primaria y secundaria, hasta la enseñanza superior en el marco de Bolonia”.

Como resumen de la obra que ha recorrido todo el país, Amestoy destaca las palabras finales de Tomás Moro a su verdugo, antes de que el hierro se precipite sobre su cuello, en las que queda clara su concepción de la existencia: “Aquí abandona Moro la risa. Y con razón: el loco, con su frágil vida de carne, muere. Que ningún ojo eche una triste lágrima. Nuestro nacer al Cielo tiene que ser así: vacío de temor”.

Antonio Cuadri explica el rodaje Thomas Vive
Ignacio Amestoy habla del proyecto de Unir Teatro
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    Juantxo Cruz
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