Viernes, 09 marzo 2018

Un alumno del Máster de guion audiovisual de UNIR rueda Venezia, su Trabajo Fin de Máster

Rodrigo Guerrero, nacido en Córdoba (Argentina) en 1982, acaba de terminar el rodaje de Venezia, proyecto que desarrolló como Trabajo de Fin de Máster en el Máster de Guion Audiovisual de UNIR. 

Rodrigo ya tenía dos películas a sus espaldas cuando comenzó a estudiar en UNIR. Lo hizo porque sintió la necesidad de ampliar y reforzar sus conocimientos en cuanto a guion y el Máster le ofrecía la posibilidad de combinar trabajo y estudio. El hecho de ser online, le permitió combinar, por ejemplo, los rodajes a los que asiste de forma habitual con la continuidad de los estudios. 

Según cuenta en un encuentro mantenido con él, el máster le ayudó en lo personal a centrarse en guion porque estaba algo “disperso”. Rodrigo tenía varios compromisos importantes como productor junto a Lorena Quevedo, productora de sus películas anteriores y también de Venezia, con quien creó en 2009 la compañía Twins Latin Films para promover directores noveles de Córdoba.

El Máster también le ayudó mucho “en la construcción de la historia”, con unos “conceptos teóricos” que le sirvieron para repensarla teniendo en cuenta “técnicas y conocimientos” valiosos. Desarrollar un proyecto en un contexto de formación, para él tiene mucho que ver con el repaso de cuestiones teóricas, dinámicas estructurales de guion o construcción de personajes. “Estás pensando en eso al mismo tiempo que estás escribiendo y eso es muy valioso”, añade.

El Máster fue el impulso definitivo para escribir el guión de Venezia

Venezia cuenta la historia de Sofía, una mujer argentina que enviuda el día que llega a esa ciudad para celebrar su luna de miel. La ausencia y el silencio, pero también el azar, la vida y su magia, la ciudad, su gente y sus calles desconocidas generan en ella un intenso deseo de sobreponerse que le hace reconsiderar su regreso a Argentina.  

La idea de Venezia nació, en primer lugar, de su trabajo creativo con la protagonista de la historia,  Paula Lussi, y con la productora Lorena Quevedo, pero se acabó de construir en el Máster. En primer lugar, con la escritura de guion en la asignatura de prácticas, donde un guionista profesional tuteló todo el proceso de escritura, desde la escaleta al guion definitivo. En segundo lugar, con la escritura del TFM, que consiste en la elaboración del dossier de venta del guion con la tutela de un director.  

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El guion que escriben los alumnos del Máster tiene una extensión que se especifica en el programa y que, aunque no llega a la longitud de un largometraje, sí sirvió para que Rodrigo escribiera toda la parte ficcionada de su proyecto, que mezcla documental y ficción. 

Un dosier profesional con el que ha convencido a inversores

Una vez acabado el Máster, Rodrigo tenía ya una versión sólida de esa historia. Desde que finalizó sus estudios hasta el rodaje, siguió trabajando en sucesivas versiones del guion. Pasó por dos residencias de guion, una el Bolivia Lab y otra el laboratorio de guion de Medellín en Colombia. Según nos cuenta él mismo: “Cuando uno pasa por esas instancias, siempre cambian cosas y el guion crece aún más, pero la base siempre fue el trabajo que acabé en UNIR”. 

Cuando uno pasa por esas instancias, siempre cambian cosas y el guion crece aún más, pero la base siempre fue el trabajo que acabé en UNIR”. 

El proyecto de Rodrigo también fue uno de los seleccionados en la jornada de venta de guiones audiovisuales que UNIR organizó el pasado octubre y en el que se presentaron proyectos de alumnos de las cuatro promociones del Máster ante un nutrido grupo de productoras españolas. 

En ese sentido, Rodrigo también incide en la importancia del dosier de venta que trabajó en el Máster: “Fue muy completo y fue el que presentamos a las ayudas del Instituto del cine (INCAA), que nos dieron. También es el que enviamos a los laboratorios de guion e incluso el que nos sirvió para dialogar con otros productores cuando el proyecto fue avanzando”. Hoy por hoy es el dossier que seguimos enviando para comunicar el proyecto cuando lo necesita.

Seis personas y un presupuesto limitado

Venezia adopta una perspectiva interesante con respecto al guion. Su director y guionista siempre ha sentido el proceso de escritura como un proceso vivo. Su película siempre fue pensada para que se acabara de escribir en rodaje. Un proceso en el que estuvieron abiertos a improvisar, a investigar y a descubrir lo que la propia ciudad les ofrecía. El film se rodó con un equipo mínimo de seis personas y con grandes limitaciones de presupuesto. 

Aunque eso sí, como Rodrigo remarca, este es un proyecto que consiguió salir adelante gracias a la confianza y la libertad brindada por la producción y el compromiso asumido por el equipo técnico durante el mes que pasaron en Venecia rodando la película 

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La base de las situaciones y de lo que se cuenta es lo que ya estaba en el guion, pero pedía a los actores que no aprendieran el texto de memoria y que así surgieran textos naturales y verdaderos. Según cuenta él mismo, lo que más le “importa es el clima, la atmósfera que se crea y se cuenta que lo que se dice en sí”. Lo que está pasando de fondo.  

La película también se transformó más allá de los diálogos, hubo un nuevo camino a partir de encontrarse con la ciudad, de ver qué era lo que les devolvía esa realidad tan fuerte. Al trabajar en contextos de realidad, porque no cortaban calles ni tenían extras, se crearon situaciones nuevas que en algunas ocasiones fueron hallazgos. En cuanto al final, estaba planteado para ser rodado en el aeropuerto, pero fue imposible por una cuestión de coste y tuvieron que hacer un ejercicio para descubrir cómo eso podía suceder de otra manera. 

Actualmente, la película está en fase de montaje. Rodrigo ha hecho una primera versión, pero la definitiva la está trabajando junto a una editora con la que está profundizando e intentando dar con una versión que ya puedan empezar a mover. Su intención es estrenarla en un festival importante, ya que es un tipo de película que seguramente necesita del circuito de festivales para poder conseguir una buena distribución. Es un film muy pequeño, que apuesta más por lo artístico que lo comercial y que necesita de ese impulso para posicionarse.