Viernes, 15 noviembre 2019

Pedro Fuentes, profesor del Máster en Guion, participa en el prestigioso VLC Pitch Fórum de Valencia

Pedro Fuentes es uno de esos guionistas cuyo conocimiento va más allá de la mera profesión; lo suyo es vocación y, por ello, hablar con él de escritura resulta tan enriquecedor como fascinante. A su gran conocimiento se une la pasión, la cual le ha llevado a participar en el evento VLC Pitch Fórum de Valencia, en el que ha estado presente la élite de nuestros escritores audiovisuales. Con él precisamente hablamos de su experiencia allí y de la importancia de este tipo de eventos para los escritores audiovisuales.

 

Para todos aquellos que desconozcan el evento, ¿qué es el VLC Pitch Fórum?

Se trata de un laboratorio o residencia de creación de guion, gestionado por La República del Lápiz y apoyado por la Fundación SGAE, EDAV (asociación de guionistas valencianos) y por el Ayuntamiento y la Comunidad de Valencia. Aunque este año se celebra por primera vez, el ánimo es que sea la primera de muchas que están por venir. A lo largo de una semana, cada uno de los participantes trabaja en su proyecto y prepara su pitch de cara al evento celebrado en el último día. A este pitching han acudido numerosos productores, cadenas y plataformas de televisión.

¿Y qué tipo de actividades se llevan a cabo en un evento como este? 

Además del pitching, también se han celebrado reuniones individuales en el llamado One to One, así como las Secret Writer’s Rooms, es decir, encuentros con guionistas en activo que cuentan sus métodos de trabajo y en los que se ha trabajado como si se estuviera en una writer’s room. La primera de ellas ha sido con la guionista Marta Sánchez, escritora, entre otras de la serie Siete Vidas, Aida o Ahí Abajo. La segunda fue con Josep Gatell y Teresa de Rosendo, que hace algo más de un año publicaron el libro Objetivo: Writer’s Room y en el que cuentan el método de trabajo de los equipos de guion de la industria audiovisual estadounidense. El último encuentro fue con Cristóbal Garrido, guionista, entre otras series, de Fariña y Cuerpo de élite; también con Carlos de Pando, guionista de Velvet o el Ministerio del Tiempo. 

 

Como guionista participante, ¿qué puedes contar de tu proyecto?

El proyecto Entre Muros ha sido uno de los doce seleccionados para el VLC Pitch Forum, donde se eligieron cinco proyectos de largo, cinco series y dos proyectos de universidades. Entre muros es una miniserie de seis capítulos que he escrito junto con Itziar Mínguez, compañera de fatigas en el mundo del guion desde hace veinte años. Juntos hemos estado en Goenkale, serie en la que hemos escrito (junto al resto del equipo de guion) más de 2500 capítulos. Como nos gusta decir, somos los reyes del culebrón -sonríe-. Además de esta serie, que yo también codirigí en su última temporada, hemos coincidido en otras como Aitaren Etxea, serie de quince capítulos ambientada en los años cincuenta en Euskadi o en Eskamak Kentzen, serie también de doce capítulos que contaba la vida de un grupo de mujeres escabecheras que no tuvieron más remedio que hacerse cargo del negocio en tiempos de crisis. En esta última serie, mi compañera Itziar formaba parte del equipo de guion y yo la codirigí.

El punto de partida de esta miniserie es muy potente, ¿cómo surgió?

Entre Muros es un melodrama que parte de un cuestionamiento que Itziar y yo nos hicimos como autores: ¿Es posible ser más libre entre los muros de un penal que fuera de ellos?, ¿y si la verdadera cárcel es tu familia, la sociedad que te rodea? Por eso Entre Muros cuenta la apasionada historia de amor de Concepción y Amelia, dos mujeres que, por diferentes razones, coinciden en uno de los peores lugares del mundo: un psiquiátrico penal. Este infierno se convierte para ellas en un inesperado espacio de libertad donde, paradójicamente, logran vivir su amor y derribar los muros de la conservadora España de los años cincuenta.

A nuestros alumnos de guion siempre les llama la atención el evento de pitching, ¿cómo ha sido su preparación?

La semana de laboratorio y residencia ha sido apasionante y ha sido impartida por Marian Sánchez Carniglia, productora, coach y docente de pitching, storytelling y gestión audiovisual argentino-española. Junto a ella hemos trabajado nuestras historias desde la perspectiva de pitching y es que, la propia necesidad de contar una historia en muy pocos minutos, ha servido para revelar sus fortalezas y debilidades, y nos ha ayudado a reforzar nuestros proyectos y a contarlos mejor en el acto de venta que el pitching supone.

A pesar de ser un profesional del guion ¿sigue imponiendo un evento de pitching?

Al igual que nuestros alumnos del Máster en Guion en el evento de pitching que anualmente celebramos en UNIR, yo, como autor, también he tenido que enfrentarme a lo que supone exponer tu proyecto en muy pocos minutos y delante de una audiencia de productores, algo que cada día es más habitual en la industria. Ya lo sabía, pero he vuelto a descubrir que el secreto del éxito reside, sobre todo, en la constancia, en el trabajo duro, en la preparación, en el ensayo y, por supuesto, en la fortaleza de la historia que se cuenta.

Por lo que sé, la semana ha finalizado con la masterclass de un grande como Guillermo Arriaga, ¿cómo resumirías la experiencia?

Efectivamente, este laboratorio ha acabado con una masterclass de Guillermo Arriaga, guionista, entre otras, de Amores Perros, 21 gramos o Babel. Durante el trascurso mencionó una serie de ideas fundamentales que resumen gran parte de la forma en la que afronta su trabajo y que resultan imprescindibles como: “Escribo porque, si no, las historias se me quedan en la garganta y me asfixian. Es una necesidad”. También impactante es: “Cada palabra se selecciona, cada palabra la pienso”. Asimismo, ha tenido tiempo de reflexionar acerca de la escritura, llegando a decir: “El cine se ha hecho mucho más contemplativo, la literatura más contemplativa (…) La gente vive muy protegida, los jóvenes viven protegidos y no tienen cicatrices”. También ha tocado temas fundamentales como el final de un guion: “Cuando escribo una historia, nunca sé el final. Si a ustedes les ayuda saber el final perfecto, pero, si no es así, seguid escribiendo”. Sin duda, yo me quedo con dos frases que resumen a la perfección la labor del guionista. Por un lado: “Solo hay una regla en la escritura, y es que no hay reglas” y, por último: “Los escritores somos los grandes olvidados”.