Viernes, 06 marzo 2020

Guy Ritchie: Ese director al que debes conocer

Hace unos meses, Hugh Grant confesaba en una entrevista que no podía definir de qué versaba la última película de Guy Ritchie, a pesar de que él mismo la coprotagonizara. Por aquel entonces, el actor adujo que no merecía la pena hablar de la trama de The Gentelmen, porque, básicamente, “era rara”.

Es esa rareza la que caracteriza a un director como Ritchie, este británico de cincuenta y dos años que irrumpió en la escena cinematográfica en la década de los noventa y que ha conseguido imponer un estilo personal tan identificable como admirable.

Ritchie ha conjugado violencia, humor y bajos fondos a imagen y semejanza de tres de sus iconos, Tarantino, Scorsese y Boyle. Pero ha conseguido dotar a sus cintas de un toque de inconfundible sofisticación y estilo brit difícilmente encontrable en las filmografías de sus referentes.

Si bien ha vuelto a incidir en ello rubricando The Gentelmen, es de recibo realizar un repaso a su entera filmografía para detectar otras señas de identidad que han convertido a este director y guionista en un must del cine actual.

1-Parecidos razonables

Cualquier espectador avezado descubrirá en Ritchie aspectos que ya había observado antes en otros cineastas. Su gusto por los diálogos acelerados, absurdos y, en ocasiones, fragmentados, remiten irremisiblemente al Quentin Tarantino de Pulp Fiction e, incluso, de Érase una vez en Hollywood. Solo es necesario repasar su filmografía para entender que Lock, Stock and Two Smoking Barrels (1998) o Snatch: Cerdos y diamantes (2000), beben de Tarantino de manera irrefutable.

Con todo, Ritchie ha dotado a sus películas de un tono mucho menos amable y sí más incoherente y azaroso, con encrucijadas de guion en las que no se sabe por qué se ha entrado y, lo que es peor, en las que se desconoce cómo se podrá salir.

2-Violencia a gogó

Las escenas violentas definen la carrera de Ritchie. Situaciones de crimen de alto voltaje se entremezclan con el absurdo y el humor. Muertes de toda índole se sazonan con heridas, cortes, caídas, resbalones, accidentes y desventuras. Los protagonistas de Ritchie no están libres de corrupción y así sucede que es difícil que ningún personaje se desenvuelva a lo largo de la trama sin ningún tipo de magulladura. Ni siquiera su versión actualizada de Aladdin (2019) queda libre de hematoma.

3-Estilo personal

Aunque poco tienen que ver The Hire: Star (2001), Barridos por la marea (2002), Revólver (2005), Suspect y RocknRolla (2008), Operación U.N.C.L.E. (2015) o Rey Arturo: La Leyenda de Excalibur (2017), lo cierto es que Ritchie siempre intenta transmitir un sello personal.

Y esto lo consigue con un rasgo que le es propio, y tiene que ver con una extrema elegancia en la elección de escenografía, vestuario, banda sonora y elementos artísticos. El cine de Ritchie es profundamente sofisticado, lo cual le aleja de la frialdad con que se denotan los espacios en filmografías de temáticas similares, cuyos espacios y vestuarios resultan mucho más parcos y desabrigados.

4-La mafia en las calles

El estilo de Ritchie es extremadamente callejero, de hecho, la generalidad de las películas del director británico suceden en los barrios más depauperados, repletos de violencia y sujetas al control de distintas mafias. Al contrario que otros autores como Boyle, también dado a las historias de la calle, Ritchie lo sazona con un sentido del humor que rompe la aspereza e impone un estado cercano al Takeshi Kitano de El verano de Kikujiro (1999).

5-Ser uno mismo, aunque el proyecto sea de encargo

En su incursión en el mercado norteamericano, Ritchie ha conseguido mantener su estilo y sus formas aunque se trate de la actualización de grandes éxitos Disney como Aladdin (2019), o la adaptación de las obras del autor británico Sir Arthur Conan Doyle, Sherlock Holmes (2009) y Sherlock Holmes: Juego de sombras (2011). Ambas películas han conseguido hacerse un hueco en el espectro internacional, llamando la atención por su precisión, su humor y su extremo cuidado a nivel formal.

6-Regreso al origen

Con The Gentlemen (2020) Ritchie ha regresado a su zona de confort, añadiendo al histrionismo un inconfundible acento británico. De nuevo, la clase de sus protagonistas, los diálogos chispeantes y un guion repleto de guiños al estilo netamente ‘guyritchiano’ se imponen como leitmotiv.

Sin duda, se trata de una apuesta segura para aquellos incondicionales del director, pero también para quienes desean acercarse a una obra profundamente personal todavía por descubrir.