Viernes, 19 octubre 2018

D. Madrona, creador de Élite, último éxito de Netflix: "El talento solo no basta, hay que ejercitarlo"

Élite, la segunda serie en exclusiva para Netflix que se produce en España, cuenta en ocho capítulos la historia de tres adolescentes de extracción humilde que, gracias a una beca, entran en Las Encinas, un exclusivo colegio donde estudian los hijos de las familias más adineradas, los llamados a formar parte en el futuro de la élite económica del país.  

Se trata una serie adictiva, con tintes de thriller, pero que sobre todo retrata un mundo donde la desigualdad y las diferencias sociales marcan una gran parte de los conflictos que se plantean. 

El éxito a nivel mundial ha sido tal, que Netflix acaba de confirmar la producción de la segunda temporada de la serie. Desde el blog del Máster de guion audiovisual de UNIR hemos querido charlar con Darío Madrona, creador de la serie junto a Carlos Montero, para que nos cuente cómo ha sido el proceso de escritura de la misma. 

En primer lugar, Darío, gracias por charlar nosotros. Nos gustaría que nos contaras en qué ha consistido exactamente tu labor en Élite. 

Mi labor comenzó cuando Carlos Montero, creador de la serie, y con el que ya había trabajado en varias ocasiones, me llama y me dice que Netflix le ha pedido una serie adolescente. Él solo tenía un titular, pero muy claro.  

Nos pusimos a desarrollar esa idea, la ampliamos e hicimos el pitch a Netflix. Les gustó y nos pusimos a ello. Esta primera temporada la hemos escrito los dos solos: desarrollo, biblia y capítulos. Una vez escrita, también hemos ejercido como coproductores ejecutivos. 

¿En qué ha consistido esa producción ejecutiva? 

En la toma de decisiones básicamente, desde el casting hasta vestuario, todo ha pasado por nosotros. Exceptuando lo financiero, en todo lo creativo hemos estado involucrados de una manera u otra.  

Últimamente se habla mucho de la llegada de la figura del showrunner a España, del guionista como la pieza más importante en la producción de una serie. ¿Te has sentido como tal?  

Como creadores hace mucho que ambicionábamos algo así. La existencia del showrunner garantiza que no se produzca el teléfono roto, es decir, que no se comience con una visión y luego por el camino se desvíe. No hay nada malo en que otra gente aporte su punto de vista sobre lo que estás haciendo, pero una visión única ayuda a que no se pierda aquello que se quiere contar.  

En la tele el proceso es tan largo, que los directores van y vienen y no hacen todo. Pero el que está ahí como una constante, es el creador. Ha costado, pero creo que todo el mundo está convencido de que es lo lógico para que las series sean mejores y todo tenga más sentido.  

Quizá si en España ha costado es porque ya había una producción ejecutiva que venía de lo económico y que estaba muy establecida.  

Es posible, el poder no se regala, se lo quitas a alguien y cuando alguien tiene ese poder, es normal que lo quiera mantener.  

Ha habido productores ejecutivos que no eran escritores y que eran muy buenos y que siguen teniendo su rol, que pueden acompañar y estar junto al creador. Es verdad que había una cierta falta de confianza en el guionista, que se pensaba que solo servía para escribir cuando muchos guionistas tienen en la cabeza mucho más que eso.  

A la hora de decidir cómo se ha de vestir un personaje, por ejemplo, no hay nadie mejor para hacerlo que quien lo ha creado. Luego habrá personas que lo maticen o que sepan más de moda y que completen el trabajo, pero la última palabra debe ser de aquel que tiene toda la serie en la cabeza.   

Volviendo a Élite, ¿Cómo fue el proceso de creación?  

Comenzamos con un titular muy claro: tres chavales de clase baja entran en un colegio de la alta sociedad y hay un asesinato. Esa fue la premisa de entrada y con ello elaboramos un primer documento de unas cinco páginas que fue lo que enviamos a Netflix 

A este primer trabajo le fuimos añadiendo un desarrollo de personajes, sinopsis más elaboradas, etc. Hasta que tuvimos una primera biblia. Después de esto, nos pidieron lo que ellos llaman outlines, que son sinopsis largas de los capítulos y que sirvieron mucho para centrar a los personajes, las tramas y las historias.  

Cuando acabamos este proceso, que fue como de cuatro o cinco meses, comenzamos a escribir los capítulos.  

¿Fue en este momento cuando se tomó la decisión de incluir temas sociales y actuales? 

Eso surgió de la necesidad como creadores de contar cosas que nos interesaran. Cuando hay una historia como esta en la que hay once personajes protagonistas, cada uno con su diversidad, quieres que sean interesantes y ricos. Es una serie que, aunque tiene momentos de thriller y cuenta una realidad aumentada, transcurre en nuestra realidad y era lógico que habláramos de temas como el VIH, la corrupción inmobiliaria o la islamofobia, de cosas que pasan realmente. No hubo un deseo consciente de hablar de cuestiones sociales, sino simplemente de incluir lo que a uno le interesa y lee a diario en el periódico.  

¿Cómo ha sido la relación con Netflix? ¿Qué diferencias hay entre escribir para la plataforma o hacerlo para una cadena generalista? 

No son tantas en realidad, el proceso se basa en recibir notas durante todo el proceso de creación. Quizá la mayor diferencia estriba en el hecho de que en España somos un poco más específicos con respecto a lo que nos gusta o no, y allí les gusta un poco más hablar sobre la filosofía de la serie, sobre los personajes, planteando preguntas constantemente. Es un proceso un poco más amplio al principio, pero enseguida, cuando te pones con los capítulos, funciona de forma muy parecida.  

Finalmente, y teniendo en cuenta que este es un blog para un Máster de guion online, nos gustaría que dieras unos consejos para los estudiantes, ¿qué podrías decirle a alguien que está empezando en esto? 

Cuando yo empecé en el 2003, el mercado español era completamente distinto. Solo existían tres cadenas y era muy pequeño. La forma de comenzar entonces era mediante una prueba de guion, a la que accedías porque conocías a alguien del entorno. Si lo hacías bien y entrabas en la rueda, ya estabas dentro.  

En este momento, las cosas han cambiado para bien y para mal. Ahora mismo hay una industria mucho más grande, que admite mucha más gente, pero también hay mucha más que quiere entrar en ello.  

Mi consejo para todo el mundo que quiera trabajar en esto es que escriba, que produzca, que se mueva, que se presente a concursos. También que haga un máster, pero que lo aproveche para escribir mucho. Cuanto más se escribe, más se ejercita ese músculo y mejor se es. El talento y la inspiración existen, pero también el oficio y eso solo se adquiere ejercitándolo.