Jueves, 14 febrero 2019

Cómo escribir una buena escaleta para una obra audiovisual

La versión final de un guion, con todos sus diálogos, con las acotaciones de acción bien desarrolladas, con el formato adecuado, es la meta final del largo proceso en que consiste la escritura de un guion.

Antes de llegar a este fin, hay multitud de etapas de trabajo. Nos referimos, sobre todo, a sinopsis, tratamientos y escaletas, bocetos de lo que será el futuro guion y con los que hay que lidiar durante mucho tiempo antes de pasar a la fase final de diálogos. Esto lo conocen bien los alumnos del máster guion online de UNIR, que no en vano ejecutan una y otra vez cada una de estas fases en los trabajos de guion que emprenden a lo largo del curso.

Una vez que se establece la idea, ese chispazo que da inicio a una historia, una de las primeras fases de trabajo es la de sinopsis. En este mismo blog hemos ofrecido algunos consejos para escribir una buena sinopsis, e incluso hemos dado algunos ejemplos de ello.

Distintas sinopsis

Solo es necesario puntualizar que no es lo mismo una sinopsis dirigida a la venta que una de esas primeras sinopsis que un guionista escribe para comprobar que la historia funciona. En estas sinopsis de trabajo es imprescindible que ya esté presente el final de la historia, que sepamos dónde queremos comenzar, pero también a dónde queremos llegar.

El siguiente paso natural en la escritura de un guion es el tratamiento. Un tratamiento es una especie de sinopsis ampliada. Es un texto que puede llegar hasta las 20 / 30 páginas en el caso de un largometraje y que contiene todo aquello que ocurrirá en la historia. Estamos hablando de una especie de novelización del argumento que tengamos entre manos.

Esta fase del tratamiento tiene aspectos a favor y aspectos en contra. A favor está el hecho de que, con una escritura tan amplia, ya incluimos todo aquello importante que deba pasar en el relato, ponemos a prueba los mecanismos y estructuras internas. Visualizamos perfectamente todo aquello que debe ocurrir.

Pero esta escritura del tratamiento también tiene muchos detractores: escribir con un estilo novelado lleva, sin querer, al uso de recursos literarios como la descripción de motivos y pensamientos de los personajes, que después serán muy difíciles de trasladar a imágenes y sonido. Convertir un tratamiento en escaleta o guion supone un trabajo de adaptación que, a veces, obliga a doblar los esfuerzos inútilmente.

También existe otro tipo de tratamiento, que es el que se conoce como tratamiento secuenciado. Este tipo de tratamiento ya presenta una división por escenas y en el fondo, es lo mismo que una escaleta.

Todas las escenas

La escaleta es la ordenación por escenas del guion. Es un documento en el que se presentan en orden todas las escenas del futuro guion con su encabezamiento. Es importante decir también que una escaleta nunca incluye diálogos, solo se describe lo que ocurre en cada escena.

Pero suponiendo que evitemos el paso por la fase de tratamiento (hecho cada vez más habitual). ¿Cómo viajar de la sinopsis a la escaleta final? Para un guionista poco experimentado puede parecer todo un triple salto mortal. Pues bien, la realidad es que puede haber fases previas de escaleta que nos faciliten el trabajo.

La primera escaleta que escribamos no tiene por qué ser detallada, puede ser una escaleta de lo que se conoce como pulsos dramáticos. Un pulso dramático es cada uno de los avances importantes que ocurren dentro de una historia. Aún no estamos hablando de escenas, estamos hablando de la primera ordenación de acontecimientos.

De los pulsos a las escenas o secuencias

Una vez asentada esta fase, la siguiente puede ser una escaleta más ampliada en la que vayamos convirtiendo esos pulsos en escenas o secuencias. Una secuencia es un conjunto de escenas que tienen un nexo argumental. Por ejemplo, en una película de acción podemos encontrarnos con una secuencia de huida, pero está claro que no será una sola escena, sino que serán muchas.

Poco a poco vamos desbrozando el camino, vamos dando pasos firmes que nos acerquen al objetivo final. Pero es importante no precipitarse y que cada fase esté bien clara antes de pasar a la siguiente.

Así llegamos ya a la fase final de escaleta. Este documento debe incluir en orden todas las escenas de la película o producto audiovisual que tengamos entre manos. Es también el primer documento que suele llegar al resto de equipos de un rodaje. Con una escaleta se pueden comenzar a hacer los primeros desgloses de localizaciones y de producción.

Dos ventajas

Finalmente, hay que añadir que la escritura de una escaleta nos ofrece dos ventajas añadidas más.

1. La primera de ellas es la facilidad de observar la estructura de una historia a un golpe de vista. Una escaleta nos proporciona la posibilidad de poder comprobar que la distribución en actos es tal y como queremos, que los acontecimientos más importantes están bien colocados y que la progresión dramática es la adecuada.

2. La segunda ventaja de una escaleta es la facilidad que aporta para mover elementos. Si se aprecia que algo no funciona, que, por ejemplo, las tensiones están descompensadas, podemos mover escenas y hacer multitud de pruebas de esfuerzo sin que eso suponga una crisis absoluta ni el replanteamiento de todo lo que estamos contando. A medida que un guion crece, resulta más difícil hacer cambios importantes, pero llevarlos a cabo en estos primeros estadios de guion es una tarea de los más sencilla.

En definitiva, es evidente que el guion final de una obra audiovisual es solo la punta del iceberg de meses de trabajo interno, de fases de las que pocas veces se habla y que casi nunca ven la luz, pero que son fundamentales para que un guion acabe siendo una obra completamente sólida.