Lunes, 09 septiembre 2019

25 años de FRIENDS: 5 razones del éxito de sus guiones

Se cumplen veinticinco años del estreno de la mítica serie F·R·I·E·N·D·S, la producción que elevó a la categoría de fenómeno social el formato de sitcom, creada por los productores Marta Kauffman y David Crane. La serie, que duró diez temporadas (de 1994 a 2004), narraba las alegrías y vicisitudes de un grupo de seis amigos neoyorkinos, dando inicio a una fórmula de éxito que sería replicada hasta el hartazgo en la ficción norteamericana.

Tras F·R·I·E·N·D·S no solo hubo un spin-off como Joey, sino que sus seis protagonistas, Courteney Cox (Monica Geller), Jennifer Aniston (Rachel Green), Matthew Perry (Chandler Bing), Lisa Kudrow (Phoebe Buffay), Matt LeBlanc (Joey Tribbiani) y David Schwimmer (Ross Geller) se convirtieron en iconos dentro de la cultura popular.

Sin embargo, para entender el porqué del éxito de una serie como F·R·I·E·N·D·S no se debe analizar exclusivamente su elenco, su puesta en escena o su sintonía de cabecera, todos ellos reconocibles por el público, sino algunos de los puntos clave en la composición de su guion. Así me lo relató Roger S. Christiansen, uno de los directores de la serie, cuando fue mi profesor de Dirección Cinematográfica y Televisiva, y así lo comparto ahora con mis alumnos del Máster en Guion online de UNIR. Comencemos.

1-Solidez y lógica en la construcción de tramas

Una de las claves del éxito de F·R·I·E·N·D·S es su solidez. Parte de la culpa del declive de otras series de ficción proviene, precisamente, de una construcción endeble de sus tramas. En ocasiones, la diferencia entre la primera y la última temporada de una serie es tan escandalosa que, ciertamente, se presenta como una ficción completamente nueva. Esto no significa que los personajes, las circunstancias y las situaciones que se muestran en la trama no evolucionen, al contrario, esto es imprescindible; sin embargo, el cambio ha de realizarse de manera gradual, lógica y coherente, manteniendo siempre la consistencia argumental.

 

En F·R·I·E·N·D·S todo fue cambiando y, al final de la décima temporada (atención spoiler), la casa en la que se habían reunido estos seis amigos quedó completamente vacía. No obstante, la narración episódica no dejó de mostrar un crescendo lógico desde el inicio, lo cual contribuyó a hacerla completamente creíble.

2-La coherencia en la configuración de sus personajes

Al igual que las tramas planteadas, los personajes en F·R·I·E·N·D·S nunca perdieron la esencia de su carácter. Efectivamente, todos ellos permutaron su situación personal, profesional, familiar e incluso vital, pero eso no fue óbice para que lo cardinal de cada uno de ellos se mantuviera inmutable. Monica era ordenada hasta la extenuación, y eso le acompañaba tanto cuando se disfrazaba de Marilyn Monroe en un Dinner, como cuando debió ejercer de chef en un gran restaurante; Joey era un ‘casanova’, y así se mantuvo bien en las tablas de un teatro, bien en el set de Los días de nuestra vida o en los camerinos del doctor Drake Ramoray.

 

Del mismo modo le sucedió a Chandler, a Rachel, a Phoebe o a Ross, todos ellos siguieron siendo ellos mismos a pesar de las circunstancias.

3-El humor ante todo

Una sitcom es, por definición, una oda a la comedia, y en el caso de F·R·I·E·N·D·S no podría ser de otra manera. No obstante, uno de los contrafuertes sobre los que se sostiene el humor de esta serie es la lejanía de los gags que se popularizaron en producciones anteriores.

 

Aunque Seinfield ya había propuesto una sitcom de amigos, casas y rellanos (después replicada por The Big Bang Theory o Cómo conocí a vuestra madre), el humor en F·R·I·E·N·D·S se basó en el trabajo conjunto de un equipo de guionistas que alcanzó hasta la docena, y que mantenían un riguroso control del tempo, de las personalidades de cada uno y de la capacidad de humor de las situaciones.

4-Surrealismo, juego y situaciones naïf

Una de las peculiaridades más destacadas de F·R·I·E·N·D·S es su carácter bizarro. Las circunstancias rompen la barrera de la lógica en muchas ocasiones, dejando al espectador en el limbo del surrealismo. El personaje de Phoebe es un claro ejemplo de simbiosis entre humor, irrealidad y personalidad naïf. Porque, efectivamente, la tendencia a infantilizar las reacciones de los protagonistas es una de las características fundamentales de la serie, con personajes que merodean por el filo de la puerilidad.

En este sentido, los personajes de Chandler y Joey siempre rondan la jovialidad infantil, comportándose como niños repletos de júbilo y entusiasmo, perfilando unos caracteres que nada tienen que ver con los de sus compañeros de reparto.

5-Suma que es un todo

F·R·I·E·N·D·S siempre será una serie paradigmática, capaz de constituir un hito en la historia de la televisión, máxime porque su mejor cualidad es la combinación de elementos, siendo una ficción cimentada sobre la base de talento en la escritura del guion, un reparto adecuado y unos personajes atractivos.