Jueves, 24 mayo 2018

La prevención también es responsabilidad directiva: nadie gana tanto para perder la vida trabajando

¿Sabías que la siniestralidad supone el 4% del PIB de España? ¿Sabías que cada 15 segundos un trabajador muere a causa de accidentes o enfermedades relacionadas con el trabajo y que cada 15 segundos 153 trabajadores tienen un accidente laboral? 

Todos sabemos que una empresa es una organización que tiene como finalidad obtener un beneficio económico. Es decir, pretende crear valor para el accionista, pero el accionista de hoy en día considera que “no todo vale”. La pregunta, entonces, es la siguiente: ¿es lícito que tengamos accidentes laborales en un mundo donde el Big Data camina a pasos agigantados, donde Amazon es capaz de predecir, en septiembre, qué van a pedir los niños a los Reyes Magos en diciembre y donde los mercados y los accionistas buscan empresas éticas y responsables? La respuesta es no.

El problema radica en que los directivos de nuestras empresas no son conscientes que a cada uno de nosotros también nos importa lo que le importa a nuestro jefe. Resulta relativamente sencillo firmar una política de seguridad y salud, de calidad o de medio ambiente. Todos son palabras, pero ¿y luego,que pasa luego? Podemos tener todas las políticas del mundo, llenas de palabras huecas, llenas de grandes intenciones, pero si ellos mismos no se preocupan de su cumplimiento, acabarán quedando preciosas en un marco en la pared. Y, mientras cada 15 segundos… (volver a leer el primer párrafo de este post). 

¿Dónde está el problema? ¿Por qué sigue habiendo accidentes? Sin pretender ser excesivamente simplista, el problema radica en la falta de liderazgo de nuestros directivos en la materia.  

No es por casualidad que la nueva ISO 45001 incorpore dentro de su estructura un apartado de Liderazgo, y no es por casualidad que elimine la figura del representante de la dirección que establecía OHSAS 18001, donde éste acostumbraba a ser el responsable de prevención de la empresa. Con esto último, lo único que se ha conseguido es que mediante una astuta delegación por parte de la dirección y una no menos hábil compra del EGO del responsable de prevención, las cosas no funcionen. “Hazlo” o “Encárgate de que lo hagan”  o “y no quiero problemas” son algunas frases típicas que el representante por parte de la dirección suele escuchar.  

Las cosas importan más o menos en todos los ámbitos de la vida, en función de quién te las dice. No es lo mismo que las diga el responsable de prevención o que te las diga el director general.

Las cosas importan más o menos en todos los ámbitos de la vida, en función de quién te las dice. No es lo mismo que las diga el responsable de prevención o que te las diga el director general. Yo sé que cuesta creerlo, pero no es lo mismo. Por mucho que quiera el técnico o, incluso, el responsable de prevención de una empresa, su función no deja de ser meramente trasversal, sin poder ejecutivo, y al final escuchas cosas por parte de los mandos intermedios como “tú no eres mi jefe” o “te entiendo, pero ahora no puede ser” … 

PRL

Si desde la dirección se exigiera a todos los niveles el cumplimiento de la política de una forma real y efectiva; si después de cada accidente fuera el responsable de la línea de producción el que diera explicaciones a la Dirección en lugar del técnico de prevención de riesgos laborales, entonces a lo mejor la tasa de siniestralidad caería en picado.  

(Te interesa leer: ¿Responden penalmente los técnicos de prevención de riesgos laborales en caso de accidente?)

Sin embargo, esto implica un liderazgo que nuestros directivos nadie les ha dicho hasta ahora que tenían que tenerlo. El líder no nace, el líder se hace, y es responsabilidad nuestra ayudarles en la reflexión interna que han de hacer sobre lo necesaria que es su involucración y su participación en materia de seguridad y salud en el trabajo. De alguna manera tenemos que ayudarles a asumir que, tal y como dijo Grace Murray  “Tú dominas cosas, pero lideras personas”.

Pero a día de hoy lo que existe es una brecha real entre lo que decimos que hacemos y lo que realmente hacemos. Esa brecha viene marcada por el comportamiento de los mandos intermedios y sólo desde la dirección se podrá modificar dicho comportamiento, cuando realmente nuestros directivos tomen conciencia del problema. Sólo entonces dejaremos de tener accidentes. Cuando los mandos intermedios tomen conciencia de que la seguridad para su jefe es fundamental. 

Resulta muy triste ver como muchos de nuestros directivos sufren un cambio brutal en su vida o en la forma de ver las cosas después de un proceso penal fruto de un accidente”

Dejadme que os haga una última reflexión y es la siguiente: resulta muy triste ver como muchos de nuestros directivos sufren un cambio brutal en su vida o en la forma de ver las cosas después de un proceso penal fruto de un accidente. Es entonces cuando pasan a ser los abanderados de la seguridad. Como decía Napoleón, solo hay dos cosas que mueven a los hombres: el miedo y el interés. Consigamos que lo hagan por interés. 

P.D.: Nadie gana lo suficiente por perder la vida trabajando… ni tan siquiera ellos.