Jueves, 16 noviembre 2017

La economía circular: otra oportunidad para impulsar la innovación y el crecimiento económico

La fundación Humana es una organización que lleva desde 1987 promoviendo la protección del medio ambiente a través de la reutilización del textil y por medio de programas de cooperación en países de África, Asia y América Latina; también en España realiza tareas de apoyo y sensibilización en este sector.

El término economía circular se ha empezado a utilizar en los últimos años frente al de economía lineal.  Elisabeth Molnar, directora general de Humana, sostiene:  “En al año 1987 ya hacíamos economía circular, pero no lo sabíamos”. Aún no se había acuñado el término.

Desde entonces muchas cosas han pasado en la vida global de nuestro planeta que ha propiciado el despertar de la concienciación ambiental, y muchos términos se han hecho famosos: desarrollo sostenible, calentamiento global, cambio climático, economía circular. Ya es evidente que hay cosas que tenemos que modificar si queremos dejar a nuestros hijos un planeta en el que vivir, un planeta sostenible.

Una de esas cosas que hay que tocar es el modelo económico de fabricación, usar y tirar. No es sostenible, según Elena Marañón, directora general de Prevención y Control Ambiental del Principado de Asturias; no tenemos recursos suficientes, ni espacio suficiente para ello. En el modelo de economía circular los residuos se incorporan al proceso productivo para la fabricación de nuevos productos y por tanto los residuos dejan de ser desechos para convertirse en recursos de alto valor. Este modelo es, sin duda, una forma de alcanzar el tan ansiado desarrollo sostenible.

Existe un interés real por parte de las administraciones públicas en la implantación de este modelo de economía circular que va desde la Unión Europea hasta las administraciones locales, como quedó de manifiesto por parte de los representantes de las diferentes entidades en la jornada.

Margarita Ruíz Sáiz-Aja, subdirectora general adjunta de Residuos del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA), puso de manifiesto cómo la implementación del Paquete de Economía Circular comunitario, a desarrollar de 2015 a 2035, además de ayudar a resolver un problema ambiental, supone una oportunidad económica para Europa, ya que conllevará un 7 por ciento de crecimiento en el PIB, un 8 por ciento de ahorro de la cifra de negocio, 170.000 puestos de trabajo nuevos, un aumento de la competitividad, la resiliencia y la innovación, así como un descenso en 500 millones de toneladas de gases con efecto invernadero (GEI). Por lo tanto, ayudará a alcanzar los objetivos fijados en el Acuerdo de París y a tener unas cadenas de suministro más sostenibles. Para realizar este Plan de Acción Comunitario ya se han puesto en marcha una serie de estrategias que pasan por la creación de nueva legislación en materia de residuos, fertilizantes, entre otros, un plan de Ecodiseño que se desarrollará entre 2016 y 2019, en el que estarán incluidos los sectores de las TIC y los teléfonos móviles, etc. Pero aún quedan otras estrategias por implantar como la estrategia del plástico o un análisis legislativo entre químicos, residuos y productos. A nivel nacional, dicha estrategia abarcará hasta el año 2030 y requiere de la implicación de otros ministerios, como el de Economía, Industria y Competitividad, y por eso se ha creado un grupo de trabajo interministerial y un grupo de trabajo con las administraciones regionales y locales. De esos grupos se ha creado un Pacto por la Economía Circular basado en diez principios y que hasta el momento han suscrito 143 participantes de diferentes sectores de actividad, empresas, fundaciones, etc.

 

“La implementación del Paquete de Economía Circular comunitario, a desarrollar de 2015 a 2035, además de ayudar a resolver un problema ambiental, supone una oportunidad económica para Europa”

 

Elena Marañón, directora general de Prevención y Control Ambiental del Principado de Asturias, puso ejemplos concretos de acciones a realizar para contribuir a este modelo de economía circular. Cabe destacar lo que Elena Marañón llamó “la simbiosis industrial”: los residuos de una empresa son las materias primas de otra empresa y aquí es fundamental establecer alianzas entre ellas. También destacó la importancia del desarrollo de proyectos de demostración, proyectos cercanos a poder implementarse y hacerles un seguimiento. Y no menos interesante fue su aportación sobre el crear demanda de residuos, a través de compra pública verde, de legislación modernizada, donde se establezcan estándares de calidad a cumplir por los subproductos y residuos para ser utilizados.

“Además de ventajas ambientales, como la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero, se va a crear empleo”. 

Una visión diferente e integradora fue la que aportó Anabel Rodríguez, directora ejecutiva de la Fundación para la Economía Circular. Según Anabel Rodríguez, tenemos que empezar a hablar de planes de gestión de recursos y no de residuos, ya que los residuos tenemos que verlos como recursos aprovechables que no deberían ir al vertedero hasta no haber sido de verdad reutilizados y aprovechados al máximo. También destacó la importancia de incorporar en esos grupos de trabajo, no solo a expertos de las administraciones públicas, sino también a todos los agentes sociales. Porque hay que ir más allá, es necesario, según Anabel Rodríguez, cambiar la forma de pensar a todos los niveles e impulsar la reparación, el reciclaje y la valorización energética. Por eso propone una tasa por volumen de residuos, acompañada de incentivos para aquellos que “lo hagan bien”. Todo ello acompañado de campañas de sensibilización orientadas a la reutilización de los productos, no solo a su reciclado.

A través de la opinión de todos los participantes en la jornada se puede concluir que el avance hacia la economía circular es inevitable y necesario y que dentro de este modelo, la gestión adecuada de los residuos es fundamental para lograr la reutilización, el reciclaje y valorización de materiales que son recursos valiosos. Además de ventajas ambientales, como la disminución de las emisiones de GEI, se van a conseguir ventajas económicas, se va a crear empleo y se va a seguir creciendo económicamente. Van a cobrar importancia nuevos modelos de negocio, basados en el ecodiseño y la simbiosis industrial, que van a conducir hacia el “residuo cero”.

“Van a cobrar importancia nuevos modelos de negocio, basados en el ecodiseño y la simbiosis industrial, que van a conducir hacia el residuo cero”.

 

(Dolores Cima, directora del Máster en Gestión Ambiental y Energética en las Organizaciones, ha asistido a la jornada Avanzando hacia la economía circular. Gestión sostenible de los residuos, organizada por la fundación Humana y celebrada este noviembre en Oviedo).