Viernes, 26 abril 2019

Día de la Seguridad y Salud en el Trabajo: la hora de ‘empleos verdes’ en entornos saludables

La seguridad, salud y el futuro del trabajo no son conceptos abstractos o aislados. Según las estimaciones más recientes publicadas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), 2,78 millones de trabajadores mueren cada año a causa de accidentes laborales y enfermedades relacionadas con el empleo.

Este domingo 28 de abril se conmemora el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo y los desafíos pendientes no son pocos. En el mundo, del total anual de víctimas en entornos laborales, el 86,3% (2,4 millones) pierden la vida por enfermedades relacionadas con el trabajo. El 13,7% (380.000) restante de personas que fallecen lo hace por accidentes en sus puestos de empleo.

Bajo el lema Un futuro del trabajo seguro y saludable’, la OIT lanza una campaña este año, en el que cumple su primer centenario de existencia. Por ello, la organización hará un balance de cómo ha ido desarrollándose a lo largo de ese siglo de vida.

Mirar hacia el futuro

La iniciativa hará especial hincapié en “mirar hacia el futuro para continuar con los esfuerzos, a través de los importantes cambios que se están produciendo en ámbitos como la tecnología, la demografía, la organización del trabajo y el cambio climático”.

El escenario actual y los datos que surgen de los inventarios periódicos de la mencionada institución obligan a reforzar las líneas de prevención, los planes de seguridad y los programas de concienciación. También, en la educación, la formación y el desarrollo de las competencias.

Algunas de las más importantes cifras a tener en cuenta son:

-Cada año, se produce un número de lesiones profesionales no mortales casi mil veces mayor que el de lesiones profesionales mortales.

-Las lesiones profesionales no mortales afectan anualmente a 374 millones de trabajadores. Muchas de ellas tienen graves consecuencias en su capacidad para obtener ingresos a largo plazo.

-Los trabajadores jóvenes registran índices de lesiones profesionales notablemente superiores a los de los trabajadores adultos. La incidencia de las lesiones profesionales no mortales es más de un 40% superior entre los trabajadores jóvenes de 18 a 24 años, que entre los trabajadores adultos.

-Los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales también conllevan un considerable coste económico, que representa una pérdida anual estimada del 3,94% del PIB mundial.

Luchar contra el trabajo infantil

Pero, sin dudas, la más intensa luz de alarma se enciende cada hora en el planeta, respecto al aspecto que más preocupa (y debe avergonzarnos) a todos: el trabajo infantil. Peor aún, el apartado de trabajo infantil más “peligroso”, de acuerdo a la OIT.

Un total de 151,6 millones de menores de edad en el mundo trabajan. Cerca de la mitad (72,5 millones) lo hacen en trabajos considerados peligrosos

Según sus registros, 151,6 millones de niños o adolescentes menores de edad en el mundo trabajan. Cerca de la mitad de ellos (72,5 millones) lo hacen en trabajos considerados peligrosos o muy riesgosos. Alrededor del 24 por ciento de ellos (más de 37 millones) tiene entre 15 y 17 años.

En la antesala del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, la OIT reforzará sus consignas de larga data: la promoción del trabajo decente y las condiciones de trabajo seguras y saludables para todos los trabajadores durante su vida laboral son los ejes de esos objetivos.

En ese contexto, presenta un informe global en el que repasa una historia de 100 años “para salvar vidas y promover entornos de trabajos seguros y saludables”. El estudio pretende recoger la evolución de la seguridad y salud en el trabajo desde antes de la fundación de la OIT en 1919 hasta el día de hoy, pasando por los principales hitos que han incidido en este ámbito y han influido en el modo en que la OIT ha contribuido a mejorarla.

33 artículos de expertos

Esta iniciativa incluye además la publicación de 33 artículos de opinión originales escritos por “los verdaderos protagonistas de la comunidad de la seguridad y salud en el trabajo en todo el mundo”, según anuncia la organización.

Nombres prestigiosos como el de Kaj Frick (profesor emérito en Ciencias del Trabajo Humano de Lulea University of Technology, Suecia), Cristina Banks (directora del Centro Interdisciplinario para un lugar de trabajo saludable en la Universidad de California, EEUU), o Jagdish Patel (director del Centro de Investigación y Capacitación de los Pueblos, India) ofrecen su mirada, que puede consultarse aquí.

Sus textos brindan mensajes y testimonios contundentes sobre el presente y el futuro del trabajo desde múltiples puntos de vista técnicos y prácticos. Muchos de esos contenidos, como el de Maria Neira, directora de Salud Pública y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), coinciden con varios de los lineamientos específicos que plantea el Máster Oficial en Prevención de Riesgos Laborales (PRL) de UNIR.

En su pieza Hacia un futuro laboral más saludable, Neira parte de una premisa: todas las personas tienen derecho a la salud, que la OMS define como un estado de completo bienestar físico y mental y no solo la ausencia de enfermedades y dolencias. Las personas que trabajan también tienen derecho a la salud y al cuidado de la salud lo más cerca posible del lugar donde viven y trabajan.

Por más obvia que resulte esta afirmación, millones de personas cada día padecen la vulneración de esos derechos. La economía digital 24/7, las largas horas de trabajo, los estragos medioambientales, la alta demanda y el rápido cambio con un bajo control personal pueden ser devastadores para la salud física y mental y el bienestar del trabajador, como bien advierte la experta.

Indicios para la esperanza

Claro que surgen indicios para la esperanza. El presente ya está signado por las nuevas tecnologías. El futuro las consolidará como un ‘todo’ incorporado a nuestras vidas y –por ende- a nuestras actividades laborales.

Pero “esas nuevas tecnologías y las nuevas formas de trabajo pueden llegar a proporcionar soluciones para los problemas clásicos de salud ocupacional, por ejemplo, mediante el uso de robots para trabajos peligrosos o la inteligencia artificial para tareas monótonas y molestas”, indica Neira.

Debemos ser conscientes de los desafíos ambientales que surgen del cambio climático, la contaminación ambiental, y la contaminación del aire.

Con ese horizonte por delante, también debemos ser conscientes de los desafíos ambientales que surgen del cambio climático, la contaminación ambiental, y la contaminación del aire. No hay que olvidar que, al momento de leer estos párrafos, miles de trabajadores estarán trabajando al aire libre, sin protección alguna contra la contaminación del aire y el estrés por calor, por ejemplo, en cientos de puntos del planeta.

De este modo, debe apostarse más que nunca –aunque para muchos suene utópico- por los ‘empleos verdes del futuro’, como plantea Neira. Deberán ser empleos decentes, saludables y seguros. Al combinar la salud y la seguridad en el trabajo con la protección del medio ambiente, al vincular el capital humano y el medio ambiente, podemos contribuir a un mejor futuro del trabajo, una economía sostenible y un planeta más saludable.