Viernes, 08 junio 2018

Un modelo de autoaprendizaje para estudiantes online en el siglo XXI

Desde que en 1972 se inició la primera universidad española a distancia, conocida por sus siglas como la UNED, pionera de un tipo de enseñanza que se acomodaba a cualquier persona adulta que quisiera hacer compatible la formación universitaria, independientemente del lugar y la situación en que uno se encuentre, este tipo de auto-aprendizaje se ha convertido en el método más eficaz cuando hay deseos de estudiar, rigor  y disciplina.

Actualmente hay dos palabras de plena actualidad que son inclusión e integración. Es decir, que hoy una persona que desee lograr su plenitud humana e intelectual, debe saber integrar el trabajo y su proceso formativo, también en la etapa de senior, época ideal para cultivar aspectos que antes no fueron posibles.

La ilusión por adquirir nuevas competencias que implican una mayor participación ciudadana y un compromiso social con el entorno cercano o lejano, son un desafío a cualquier edad. El reto del mundo de la galaxia internet requiere una actualización permanente del saber.

De este modo, todos los ciudadanos a cualquier edad y en cualquier rol social que desempeñen, podemos ser protagonistas de nuestra historia, ampliando nuestros conocimientos y actualizando nuestras competencias. Así podremos resolver pacíficamente los numerosos conflictos a nivel personal, familiar y social, fomentando una igualdad efectiva de oportunidades entre mujeres y hombres, porque todos disponemos de las mismas herramientas.

La enseñanza sin distancias nos permite combinar las facetas individual y social

El objetivo de la enseñanza en universidades sin distancias, es facilitar el auto-aprendizaje, un hábito que nos servirá siempre tanto en la juventud como en la madurez e incluso en la ancianidad, manteniendo así una juventud de espíritu que se manifiesta en la curiosidad y el deseo de saber; y que hoy -a través de internet- con un mínimo de disciplina nos facilita el acceso a innumerables fuentes de información, así como el contacto con grupos o foros en los que desarrollamos también la comunicación, como seres sociables.

La enseñanza sin distancias nos permite combinar ambas facetas: la individual y la social, a través de clases presenciales y el contacto directo con el tutor/a del curso para resolver cuestiones o dudas en el auto-aprendizaje y recibir su feedback en forma de evaluación.

De este modo podemos hablar de autodidactismo, que permite que cada uno aprenda según sus intereses y necesidades, relacionados, bien con lo que es su ámbito profesional actual o, por el contrario, con áreas muy distanciadas de lo que es o ha sido nuestra profesión. El enciclopedismo renacentista actualmente se ha democratizado. Siempre que sepamos tener una jerarquía u orden que impida perdernos por los laberintos de la galaxia internet.

Rasgos diferenciales de una universidad online

¿Qué rasgos diferenciales nos ofrece una universidad online? Haciendo un rápido elenco, diríamos que fomenta la iniciativa del sujeto en el proceso didáctico, algo que al alumno adulto le satisface, ya que cada uno sigue su propio ritmo al inscribirse en un curso completo, o en materias sueltas, en que va conciliando el tiempo disponible con aficiones, áreas de interés, etc.; no hay competición con otros alumnos de clase que marcan la pauta, y, por tanto, ­­–parafraseando al poeta latino Horacio– nos da la posibilidad de “disfrutar aprendiendo”. Con mi experiencia de profesora, y antes y después como estudiante, considero que es el mejor y más empático modo de aprender.

univ-online

 

La enseñanza sin distancias ofrece una verdadera igualdad de formación y de oportunidades y, lo que es importante, a cualquier edad. En estas universidades online el alumnado sigue su ritmo de estudio, con el acceso a las mismas fuentes. Podemos hablar de una democratización del saber que nos iguala a todos en cuanto a acceso a las mismas fuentes. Dicho auto-aprendizaje se complementa con la interacción con el tutor/a a través de video-conferencias o de consultas por correo electrónico, y la relación con el grupo en clases presenciales –más en el caso de la UNED o de la UNIR– uno o dos días por semana, también necesarias para nuestra sociabilidad.

Hay que contar con una competencia fundamental para desarrollar este auto-aprendizaje y es la capacidad de lectura para poder comprender, analizar, sintetizar y asimilar los conocimientos. Quizás aquí está la clave decisiva para saber si respondemos al alumno/a ideal para este tipo de enseñanza, responsable y disciplinado en su propia formación, cada vez más frecuente en el siglo XXI. ¿Quién no aprende hoy más consultando webs, congresos colgados en internet, artículos especializados, leyendo periódicos digitales y contrastando información o escuchando directamente programas emitidos en TV o radio y almacenados en podcasts?

 Otra cualidad necesaria en el estudiante online es que sepa distinguir entre las fuentes veraces y solventes y las desinformadas, o sensacionalistas

Así que otra cualidad necesaria en el estudiante online es que se sepa distinguir entre las fuentes de información, veraces y solventes, de las secundarias, desinformadas, o sensacionalistas. Es decir, que deberá saber moverse con soltura y con criterio para no perderse en ese océano de información. Una cuidada selección de webs ciertas y rigurosas nos ayudará a adquirir  una sólida formación universitaria. Muchas veces las propias universidades online nos facilitarán esas fuentes seguras y material didáctico que responda a los objetivos marcados y facilite la evaluación personal o, en su caso, se pondrá de manifiesto en los exámenes globales de la propia universidad.

Con estas condiciones podemos estar seguros de lograr una formación integral permanente que nos haga ciudadanos más formados, empáticos con nuestro mundo, protagonistas de su historia, inclusivos y solidarios. Dichas vertientes individual y social del aprendizaje nos harán cuidar un mundo que es nuestro, pero que debemos mejorar saliendo de nuestras áreas de confort hacia un compromiso solidario por la integración social de todos.

Un ‘sin techo’ en las aulas de Cambridge

Así tenemos el reciente caso de Geoff Edwards, un sin techo de Liverpool,  de 52 años que ha logrado una plaza para estudiar la carrera de Literatura en la prestigiosa universidad de Cambridge, con las mejores notas en el curso de acceso para adultos.

Geoff Edwards pasó de sentirse un donnadie vendiendo semanarios de “los sin techo”, a estar orgulloso, por vez primera en su vida, como alumno en una de las más prestigiosas universidades de Inglaterra y del mundo. Todo ello tuvo como base su afición a la lectura que le abrió las puertas del saber y llegar a una edad madura y a ser un brillante alumno senior. Todo un reto educativo a la edad menos esperada. El auto-aprendizaje no tiene edad.

 

Magdalena Aguinaga Alfonso

Catedrática de Lengua y Literatura y doctora en Literatura