Martes, 02 junio 2020

Producción artística: reinventarse o morir

En la actualidad, el paradigma de la incertidumbre laboral se ha impuesto. Nos encontramos avanzando con pasos inseguros ante la realidad de un mundo en continuo cambio, y la situación que a nivel mundial está provocando la pandemia de la COVID-19, nos empuja, como sector, en la misma dirección: es el momento de reflexionar sobre los modelos de negocio que imperan en el sector cultural y artístico. Sin duda, la supervivencia del sector depende en gran medida de la capacidad de los profesionales de la producción para adaptarse a la incertidumbre, pues la producción artística es uno de los pilares fundamentales que sustentan el tejido productivo de las artes.

 

 

Nuevo paradigma, nuevas oportunidades

¿Cómo podemos adaptarnos, como profesionales de la producción, a la nueva realidad que se está generando?

La primera cuestión que se propone aquí tiene que ver con la necesidad de repensar la relación con el público. La directora teatral Anne Bogart, en su libro Antes de actuar, comparte una reflexión que puede traer grandes frutos a este debate: “aprendí que uno no se dirige a un público concreto; más bien se dirige a una parte de cada uno de los miembros del público”. La misión de atraer nuevos espectadores hacia la producción artística contemporánea puede combinar las técnicas de segmentación tradicionales, con las nuevas posibilidades que ofrece el big data para el análisis cualitativo y la hipercustomización de los productos. De modo que podemos atraer la atención sobre nuestro trabajo de espectadores muy diversos, siempre y cuando tengamos claro a qué aspecto de la experiencia humana deseamos apelar a través de nuestro producto artístico.

 

 

Nuevas tecnologías, los mismos problemas

Hoy en día, las nuevas tecnologías y las herramientas digitales están al alcance prácticamente de todos los profesionales de la producción. Sin embargo, su mera existencia y usabilidad no son garantías de buen uso y mucho menos de éxito.

En la convivencia de la producción artística con las nuevas posibilidades tecnológicas surge la segunda reflexión que aquí se propone: debemos analizar los errores y malas gestiones que se han hecho tradicionalmente en el mundo offline, para tratar de evitarlos en el universo online. Los peligros son los mismos: gratuidad de los espectáculos, comunicación cultural vacía o arte “al peso”, son algunos de los problemas derivados de una falta de contacto entre el mundo de la producción y las herramientas de gestión empresarial. Para evitar tropezar con las mismas piedras, debemos reflexionar sobre los modelos de negocio hacia los que debemos dirigirnos como profesión.

 

 

Importancia del modelo de negocio

El modelo de negocio es la lógica que subyace a la organización interna de una empresa, la estructura vertebral que la sostiene para alcanzar el objetivo de lograr la viabilidad económica y, por ende, la supervivencia. En un símil arquitectónico, el modelo de negocio sería el plano que nos sirve de guía a la hora de levantar el edificio de lo que será nuestra empresa. En este sentido, el conocimiento en profundidad del tipo y características del suelo en el que vamos a cimentar y de los principales materiales de construcción que necesitaremos, adquieren una importancia fundamental.

Los profesionales de la producción artística tienen, ahora más que nunca, la necesidad —y por qué no, la obligación— de mirar a su alrededor desde una perspectiva muy concreta, que combina la excelencia artística con la viabilidad económica. Hasta ahora, la gestión empresarial de un proyecto de producción artística ha estado limitada a empresas más o menos grandes y con cierta trayectoria, pero esa concepción debe cambiar: cada profesional individual, cada pequeña compañía, cada agrupación de artistas tiene a su disposición las herramientas necesarias para acometer proyectos empresariales viables, siempre que esté dispuesto a aprender a definir su propio modelo de negocio.