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Música, musicoterapia; David Gamella coordinador del máster universitario de Musicoterapia en UNIR

"Enseñamos a nuestros estudiantes de musicoterapia a tender puentes sonoros que nos conecten con las personas"

David Gamella es coordinador académico del Máster Universitario en Musicoterapia de UNIR y conversa con nosotros sobre los beneficios terapéuticos de la música.

Todos hemos experimentado en mayor o menor medida las sensaciones directas propiciadas por la música. Momentos en los que nuestra tristeza se ha visto sostenida por una cálida melodía o situaciones festivas incrementadas por unos temas que nos impulsaban al baile y al disfrute. Sabemos que las distintas formas musicales generan diversas respuestas y estados emocionales. Cuando organizamos y sistematizamos todo esto con un fin terapéutico emerge una disciplina capaz de aportar cuidados y beneficios a las personas que denominamos musicoterapia.

Aprovechamos para conocer más sobre ello de la mano del coordinador académico del Máster Universitario en Musicoterapia, David Gamella, quien nos da las claves para entender su importancia terapéutica.

¿De qué manera se ve beneficiada una persona que recibe un tratamiento de musicoterapia?

Las ventajas terapéuticas se ven reflejadas en la mejora de las capacidades físicas, sensoriales, cognitivas y emocionales de las personas y de su respuesta ante la enfermedad, los trastornos o las patologías. Los musicoterapeutas contribuimos de forma holística y multidisciplinar en los procesos curativos pautados por los profesionales de la medicina, la psicología, la fisioterapia, la logopedia, la psiquiatría… Y lo hacemos con una herramienta terapéutica cuyos efectos secundarios son el bienestar, el alivio, la autoconfianza y el empoderamiento, producidos por la expresividad creativa, el trato humanizado y la atención personalizada.

¿Por qué la música puede usarse como recurso terapéutico?

Por una parte, debido a la alta receptividad que las personas tenemos para con la música. Somos sensibles al ritmo y a la melodía, a los cambios de timbre y intensidad, a los tonos y los tempos. Lo somos desde la etapa prenatal, que es cuando se asientan estas respuestas innatas, sin tener que saber necesariamente de solfeo o de armonía funcional. Vivimos además en un contexto social en el que la música está muy presente, lo cual contribuye al manejo y reconocimiento de patrones y formas sonoras muy diversas.

Por otra parte, debido a la gran influencia que tiene la música sobre el organismo a través del sistema nervioso autónomo y central. Cuando la música está presente se producen evidentes signos de actividad neurológica que provocan respuestas físicas y emocionales, psicológicas y fisiológicas. Cuando son interpretadas y gestionadas por un profesional de la musicoterapia adquieren un valor terapéutico, lo que permite establecer objetivos de mejora y desarrollo.

Por último, se debe a que precisamente existen este tipo de profesionales especializados en transformar los recursos sonoros y musicales en herramienta eficaces para el cuidado y la atención sociosanitaria. Un profesional de la musicoterapia no solo sabe de música, hablamos de grandes habilidades humanas y terapéuticas, de recursos psicológicos y clínicos capaces de organizar y diseñar estrategias musicales personalizadas con las que satisfacer las necesidades asistenciales de las personas, según sus situaciones y circunstancias.

Musicoterapia; hospitales; un médico toca un ukelele

¿En qué ámbitos se aplica?

El desarrollo de la musicoterapia en España ha conocido una expansión exponencial en los últimos veinte años. Hoy en día forma parte complementaria del tratamiento de numerosos equipos médicos en unidades hospitalarias y centros de atención primaria, en escuelas de educación especial y asociaciones dedicadas a las más diversas prácticas asistenciales, está presente en residencias de mayores, en centros psiquiátricos, en cárceles, en centros de menores, en escuelas e institutos, en empresas… en todos aquellos lugares donde las personas requieren una ayuda extra.

Da un uso alternativo a tus conocimientos musicales

Muchos de los alumnos que acuden al Máster Universitario en Musicoterapia de UNIR han vivido experiencias desalentadoras por las rígidas rutinas marcadas en los conservatorios e intuyen que pueden relacionarse de otra manera con los instrumentos que han estudiado. Otros sienten una necesidad de aprender nuevos recursos para cuidar y acompañar a las personas en sus diferentes procesos de desarrollo, aprendizaje o rehabilitación o incluso los hay que necesitan iniciar un proceso personal de reorientación profesional en su vida. Algunos provienen del campo de la educación o de la psicología, otros de la enfermería, la educación especial o la musicología, algunos del ámbito de la escena y las artes plásticas.

Como podéis comprobar, el perfil del alumno que se anima a realizar estos estudios comprende un espectro amplio y diverso, aunque se ve unificado por los conocimientos y habilidades musicales. Esta formación permite alcanzar un mayor enriquecimiento sensorial, terapéutico y humanista de las competencias musicales, aumentando los recursos comunicativos, atencionales, investigadores y técnicos. David Gamella nos aporta más detalles del postgrado.

Musicoterapia; un niño con síndrome de Down toca el ukulele con un hombre tocando la guitarra

¿Cómo es la metodología de estudio?

Como antes referíamos, en musicoterapia no solo vale con hacer música y acompañar, eso lo puede hacer perfectamente un músico. En nuestra disciplina se precisa además saber entender y sentir de forma global a ese ser humano al que damos cuidados. Solo así podemos diseñar una estrategia sonora capaz de dar respuesta a sus necesidades y llegar a modular los cambios, las reacciones que van teniendo lugar. Por ello es necesario aprender metodologías, técnicas de intervención, recursos expresivos, análisis formales, es preciso saber de la historia de la musicoterapia y de sus principios vertebradores para actuar con rigor, ética y respeto.

Es importante desarrollar habilidades terapéuticas, capacidades de escucha, observación y comunicación. Es imprescindible adquirir fluidez creativa, flexibilidad de acción, capacidad directiva y organizativa. Es preciso aprender acerca de psicología y de todas aquellas disciplinas sanitarias afines, conocer cómo se construye un proyecto, cómo se evalúa y supervisa, cómo se registran las sesiones y cuales son los principales protocolos para investigar dentro de un marco ético y científico…  El musicoterapeuta es como el patrón de un barco experto en travesías que debe manejar el rumbo con determinación y sutileza para llevarnos seguros al destino.

En el máster aportamos estas bases antes de llegar a las prácticas y constatamos la adquisición de estas competencias en el trabajo final de estudios. Y esto es solo el comienzo de una larga carrera de experiencias formativas y maduración personal que a lo largo del tiempo va capacitando al profesional de la musicoterapia para prestar servicio a la sociedad.

¿Y en qué consisten las prácticas disponibles? 

Nuestra formación es semipresencial, siendo las horas virtuales presenciales las que ocupan más tiempo en el calendario académico. Las prácticas nos permiten complementar esa dedicación educativa. Aunque ahora la pandemia ha alterado los protocolos habituales establecidos, podemos decir que hay dos posibilidades estructuradas académicamente: un periodo de prácticas lectivo, que es curricular, al que se le puede añadir voluntariamente otro periodo de trabajo extraordinario, en modalidad extracurricular. En las primeras, convocamos a los estudiantes para asistir a centros en los que los proyectos de musicoterapia están en funcionamiento, para así poder conocer cómo los profesionales desempeñan su trabajo. De esta manera pueden lograr una mejor comprensión de los planteamientos que han sido manejados previamente en las diferentes asignaturas y en sus tareas teórico/prácticas.

También contemplamos la posibilidad de que los estudiantes realicen sus prácticas con profesionales que se encuentren en ámbitos terapéuticos cercanos a su ciudad de origen, para cual establecemos convenios puntuales con instituciones y especialistas interesados en acogerles según los parámetros académicos preestablecidos.

Musicoterapia, residencias de mayores; un hombre joven toca el piano con una señora mayor.

¿Cuántos optan por una carrera investigadora en este ámbito?

Cada vez más estudiantes adquieren la conciencia de la necesidad e importancia de investigar con criterios técnicos y profesionales de primer nivel. Las buenas publicaciones en el sector siguen siendo extranjeras. Observamos que sus estándares de calidad son rigurosos e inflexibles, eso da valor y reconocimiento a los profesionales de la musicoterapia. La carga informativa y conceptual que constituye la formación de musicoterapia en UNIR habilita a sus alumnos para realizar investigaciones destinadas a esas revistas de impacto, a la presentación de ponencias en congresos y al desarrollo de líneas de investigación en los diversos contextos de atención directa.

Para aumentar la calidad y el número de trabajos de investigación de nuestros estudiantes estamos desarrollando mejoras en los planes divulgativos y una reforma de las asignaturas que atienden la impartición de estos conocimientos y sus respectivas competencias, para impulsar el talento investigador y la dedicación profesional en este ámbito de la musicoterapia.

Háblanos del origen de la revista Mi Sostenido, ¿qué papel juega el alumno en esta publicación? 

En su momento partimos de la idea de que todo el esfuerzo realizado en las diversas actividades académicas del máster no se podían quedar varadas ahí. Nos estábamos encontrando con investigaciones bien sustentadas y planteamientos novedosos. Este talento había que reconocerlo e impulsarlo más allá del marco formativo. Desarrollamos por ello un anteproyecto que acabamos presentando a las “Convocatorias de Innovación Docente UNIR”. Pasó todos los filtros y una vez aprobado nos lanzamos a la elaboración del primer número.

Hemos creado un comité científico formado por profesionales y expertos en musicoterapia y disciplinas afines pertenecientes a varias universidades españolas y aspiramos tras un tiempo de rodaje y consolidación a lograr una futura indexación en las bases de datos de revistas de impacto. Este proyecto es una vía perfecta para el desarrollo y refuerzo de la profesión de musicoterapia en España y para dotar a nuestros egresados de una perspectiva de trabajo y desarrollo laboral específico en un campo ineludible y en plena fase de expansión.

Musicoterapia; coordinador académico de musicoterapia en UNIR David Gamella

Por último, ¿qué destacarías del claustro docente?

Todo lo anteriormente descrito no sería posible sin las aportaciones, el compromiso y el esfuerzo de nuestros profesores. Forman parte del claustro docente avalados por una sólida experiencia en la atención directa en musicoterapia y además llevan tiempo dedicados a la docencia. En las clases transmiten no solo conocimiento, aportan el valor de la vivencia en la primera línea de trabajo. Esta pasión es la que inspira realmente a los estudiantes y les motiva a aprender con interés para llegar un día a poder transformar la vida de las personas con la música. Son ellos los que nos demandan cada día más. Más datos, más claves, más herramientas para saber con fiabilidad cómo hacer de la música una herramienta terapéutica.

Les ayudamos a comprender los entresijos de un proyecto en una UCI pediátrica o en una unidad del dolor de un hospital, cómo se trabaja con pacientes con esquizofrenia, con personas con alzhéimer o con niños con problemas de atención. Les enseñamos a pensar de forma creativa y holística, a tender puentes sonoros que nos conecten con las personas. Nuestros profesores saben acoger esta demanda porque son musicoterapeutas en activo apasionados por su trabajo, que creen firmemente en la necesidad de dar una formación sólida y estructurada, pues es la única vía posible para contribuir en el desarrollo ético de una sociedad más y mejor cuidada.

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