Jueves, 31 mayo 2018

Quiero un ascenso, pero cómo lo hago y qué pido: ¿más dinero o más poder?


Dirigir Hoy


El momento perfecto para pedir un ascenso no existe. Lo que sí existe es el momento perfecto para no pedirlo: después del despido de algún compañero o de la pérdida de algún cliente importante de la compañía. Inténtelo “después de que algo bueno haya sucedido” como la firma de un nuevo acuerdo o tras la presentación de unos buenos resultados económicos. Es el consejo de Sabina Nawaz en Harvard Business Review.

No debe preocuparse por “molestar a su jefe” si está realizando bien su trabajo. “Cada uno necesita un grado de autopromoción“, añade Joseph Weintraub, fundador del programa Babson Coaching para el liderazgo y el trabajo en equipo.

Es importante preguntar a otros compañeros cómo lograron un ascenso y cómo prepararon su estrategia, para utilizar una parecida. Elabore un plan convincente donde quede claro el impacto que ha tenido su labor en la compañía. Hay que prepararse para contestar a dos preguntas: “¿Por qué mereces un ascenso?” y “¿a quién voy a poner como sustituto?”

Es el momento de entrar al despacho. Una primera toma de contacto podría ser: “Estoy contento de estar aquí y de tener un impacto en la empresa. Me gustaría tener una serie de charlas con usted sobre que necesitaría para pasar al siguiente nivel”. Un ascenso no se consigue en un día y tendrá que reunirse varias veces con su superior.

Por último, no sea osado. Dar un ultimátum al jefe nunca es positivo. Ni aunque vaya a su despacho con una oferta mejor de otra empresa. Esto genera un “impacto negativo en las relaciones”. Si no obtiene una respuesta inmediata, como es lógico, continúe trabajando en la empresa de la misma forma, pida una retroalimentación mensual, no se desanime y sea paciente; el ascenso llegará.