Martes, 12 febrero 2019

Qué pasará con el empleo este año: de la subida del 22% del salario mínimo a los desafíos que vienen

Este año será un ejercicio marcado por una intensa incertidumbre en el panorama económico y, como consecuencia, en el empleo. La idea de que será otro año de crecimiento mundial, aunque no a igual ritmo al de los últimos ejercicios, genera un consenso globalmente generalizado.

Esta es la opinión de Luis Pérez, director de Relaciones Institucionales de Randstad España. El profesional es, además, docente del Máster en Dirección y Gestión de RRHH online de UNIR. Una de los aspectos económicos más importantes a analizar es lo que ocurrirá este año en materia laboral.

Para referirse a este aspecto en el ámbito nacional, Pérez apunta –en primer lugar- a la estimación de crecimiento de la economía española. “Según los pronósticos del FMI será del 2,2% en 2019. Para 2020, se espera un crecimiento del 1,9%”, afirma el experto.

En esta línea, señala: “Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España, cree que a la economía española le espera un año de crecimiento económico diferencial respecto a la eurozona y con empleo neto positivo, mirando de reojo las consecuencias del entorno internacional y de la inestabilidad política”.

Subida del salario mínimo

Desde su óptica, y teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto, “España se librará de los recortes que ha acometido el organismo en las previsiones del resto de la zona euro”, reflexiona.

La subida del 22% del salario mínimo puede afectar a determinados colectivos vulnerables del mercado laboral, según un estudio de Randstad Research

Pero hay ciertos factores que no pueden pasarse por alto. Por ejemplo, “los posibles efectos negativos que la subida del 22% del salario mínimo puede tener en las oportunidades de empleo. Dicha subida puede afectar sobre todo a determinados colectivos vulnerables del mercado laboral, según un estudio de Randstad Research”, comenta Pérez.

En este sentido, agrega: “El organismo considera que la tasa de desempleo ha mejorado de forma notable, al haberse reducido al 14,6%, pero observa que persisten desafíos importantes como la alta tasa de paro, el desempleo juvenil, la economía sumergida y el fraude en el empleo, que siguen siendo los más altos de la UE”.

Para ello, “recomienda mejorar la eficacia de las políticas activas de empleo, fortaleciendo la capacidad de los servicios públicos para mejorar la empleabilidad de los jóvenes y los parados de larga duración”, así como “dotar al mercado laboral de mejores herramientas de intermediación”, asegura.

Fomento de la educación

Asimismo, el docente de UNIR refiere a un estudio de expertos de Randstad Research. El mismo “considera necesario que el empleo ha de crecer a buen ritmo mediante medidas que favorezcan el fomento de la educación y formación de los trabajadores, para que la tasa de desempleo siga reduciéndose de manera sustancial”.

También tiene en cuenta las perspectivas de la CEOE para la economía española: “Estima un crecimiento del PIB del 2,3% para 2019, cuando lo había situado en el 2,6% previamente. Por lo que la desaceleración prevista se ha intensificado levemente. El empleo, por su parte, seguirá aumentando a un ritmo notable hasta crearse 875 mil puestos de trabajo en dos años, con lo que la tasa de paro podrá situarse por debajo del 13% al final de 2019”, subraya.

La economía, en el ámbito internacional

A la hora de analizar el contexto global, Luis Pérez considera: “A pesar de la desaceleración de la actividad, tras una fase expansiva tan larga, nadie vislumbra una recesión a corto y medio plazo”.

Según interpreta, “los analistas, por un lado, creen que Estados Unidos será la locomotora que tire de la economía mundial, y su ritmo de desaceleración será menos pronunciado que en otras zonas. Por otro lado, China, la otra gran potencia económica, confirmaría esta desaceleración con un crecimiento previsto del PIB para 2019 próximo al 6%, medio punto porcentual menos que en 2018”.

De acuerdo a la agencia de calificación de riesgos Standard & Poors Global Rating –subraya el directivo de Randstad- existe una convicción generalizada de que en 2019 la economía mundial sufrirá una desaceleración.

“Sin embargo, considera que este freno es saludable y necesario. Como consecuencia, la economía mundial crecerá de esta manera, menos de lo previsto en 2019 y 2020, según el Fondo Monetario Internacional, que anticipa una expansión global del 3,5% este año y del 3,6% el siguiente”, apunta.

En concreto, “estos datos representan una disminución en comparación con los pronósticos de la institución del pasado mes de octubre como reflejo del peor desempeño durante el tramo final de 2018 debido al deterioro de la confianza y sus implicaciones para el crecimiento ante los elevados niveles de deuda pública y privada”.

Riesgos globales

En el ámbito internacional, el experto en RRHH apela a la postura de la CEOE: “Señala que en el Panorama Económico la Comisión Europea mejora las previsiones para el crecimiento mundial hasta el 3,9% tanto en 2018 como en 2019, pero incide en el aumento de los riesgos globales”.

Otras cuestiones a destacar son “el precio del petróleo, que sube con fuerza por las tensiones geopolíticas en Irá y que los principales bancos centrales mantienen sin cambios sus políticas monetarias”.

El FMI estima que la recuperación en América Latina se ha moderado y se ha tornado más despareja en medio de un agravamiento de tensiones comerciales

En medio de un agravamiento de las tensiones comerciales, condiciones financieras más restrictivas y volatilidad en los mercados de materias primas, el FMI estima que la recuperación en América Latina se ha moderado y se ha tornado más despareja, dice Pérez.

“Uno de los aspectos cruciales que deben afrontar las economías en los próximos años tienen que ver con las oportunidades que ofrecen la digitalización y la aplicación de las nuevas tecnologías disruptivas en ámbitos como los modelos de negocio, los procesos de producción, la innovación y otros aspectos clave de la economía”, asevera.

En definitiva, “la economía mundial deja atrás el punto álgido de crecimiento rodeada de múltiples elementos de riesgo, tales como la normalización a distinto ritmo de la política monetaria en EEUU y la UE, las tensiones comerciales o la posibilidad aún abierta de un Brexit duro”.

Como conclusión, las perspectivas económicas en general, a pesar de ser favorables, “están inmersas en una notable incertidumbre y por ello el sesgo del crecimiento es a la baja”.

En línea con las previsiones realizadas por el FMI, “la Comisión Europea prevé una suave desaceleración económica en 2019, causada principalmente por la ralentización del consumo privado. Del mismo modo, la Comisión Europea también afirma que la creación de empleo se ralentizará como consecuencia de la desaceleración de la demanda final y por el efecto ‘amortiguador’ del incremento del SMI”, concluye.