Miércoles, 04 julio 2018

Qué debes saber antes de pasar de dirigir una empresa tradicional a otra tecnológica


Dirigir Hoy


¿Qué va a pasar con las autoescuelas cuando los coches sean autónomos? ¿Con las gasolineras cuando la mayoría de los vehículos sean eléctricos? ¿Y con las oficinas bancarias cuando todo el mundo domine la banca online? Pues lo mismo que ha pasado en los últimos años con los cines, los kioscos o los videoclubs: han dejado de tener clientes y han cerrado infinidad de ellos.

“En los negocios hay que innovar. Si no innovas estás te quedas fuera del mercado y la competencia te gana”, afirma Kateryna Bondar, profesora de la asignatura de Dirección en entornos tecnológicos del MBA online de UNIR. Una materia que capacita a los alumnos para dirigir negocios 2.0 y actualizarse a la nueva forma de diseñar, producir, distribuir y vender los nuevos productos.

Nadie sabe cómo van a funcionar las innovaciones en un producto, pero está claro que sí te quedas fuera de ellas y triunfan, tu negocio se puede arruinar”

Dirigir en entornos tecnológicos es más arriesgado que hacerlo en una empresa tradicional. El Director General de una compañía 2.0 debe asumir mucho más riesgo que el de una compañía consolidada, aunque esto implica que los beneficios también pueden ser mayores: “Nadie sabe cómo van a funcionar las innovaciones en un producto, pero está claro que sí te quedas fuera de ellas y triunfan, tu negocio se puede arruinar”, apunta la profesora, que además es fundadora de la start-up InnovaCima.

El empleado debe sentirse importante y tener tiempo para innovar

En los entornos tecnológicos, “el jefe debe invitar al empleado a que participe en la toma de decisiones de la empresa, aunque sea en temas poco decisivos”, explica Kateryna. “La Dirección General debe motivar a los empleados y no solo con dinero, sino dándole un papel importante”.

MBA

Porque si, como hemos comentado, el papel del jefe no es el mismo, el del empleado tampoco. En entornos tecnológicos, la empresa tiene que “fomentar un clima de innovación”. Un ejemplo es Google, que fijó la regla 80/20 por la que sus ingenieros dedican el 20% de su jornada laboral a realizar proyectos de innovación paralelos a su trabajo habitual. “Con que funcionen solo alguna de estas ideas, ya recuperan la inversión y el tiempo gastado”, comenta la profesora.

En los entornos tecnológicos, la Dirección General debe motivar a los empleados y no solo con dinero, sino dándole un papel importante”

Kateryna también destaca el papel de los ingenieros de Apple, que no trabajan por horas, sino para cumplir con un objetivo. “La empresa no les controla el tiempo, sino que los renueva o los sube el sueldo según van cumpliendo sus misiones”. No les obligan a estar una jornada laboral completa sí  finalizan su trabajo con éxito.

Hay que competir contra los demás… y contra uno mismo

La gran diferencia de enfoque entre la dirección tradicional y la de entornos tecnológicos es el ciclo de vida del producto. En la actualidad es muy inferior por el peso de la tecnología. Un ejemplo: hace años una impresora duraba una década, pero ahora dura 2 dos años porque hay nuevas tecnologías que las convierten en más rápidas o de mayor calidad por un precio similar.

La gran diferencia es el ciclo de vida del producto. En la actualidad es muy inferior por el peso de la tecnología”

Esta rápida evolución de los productos tiene un lado positivo y otro negativo, ya que nunca se sabe si una innovación va a ser “un éxito o un riesgo”. Kateryna destaca que en la mayoría de los casos “es una innovación evolutiva”, que supone la mejora de productos ya existentes en el mercado, como pueden ser un ordenador, una televisión o un móvil, que ya tienen una clientela asegurada en el mercado.

Esta innovación evolutiva no solo fomenta la competencia entre empresas, sino que mejora a cada una de ellas. Una misma compañía es capaz de sacar al mercado un producto mejor que un año antes pese a que esto suponga eliminar el anterior del mercado. “Lo hacen para no quedarse atrás frente a otras marcas. No pueden estar tres años sin sacar un nuevo modelo porque perderían la relación son sus clientes. La innovación es la clave y sin ella te tu negocio tendrá que cerrar”, reitera la profesora.