Martes, 29 enero 2019

Enfócate en cómo trabajas, no en el 'por qué' para sentirte más satisfecho

El 74% de los británicos se sintieron abrumados por el estrés en 2018. El trabajo es la causa principal, según un estudio de la Fundación de la Salud Mental de UK. La investigación también señala que una de cada dos personas que agregan un par de horas adicionales a la jornada laboral diaria aumenta los niveles más altos de estrés registrables en el estudio.

En España ocurre algo similar. Un estudio de Infojobs del pasado año señala que el 50% de los trabajadores de nuestro país se sienten estresados. Y que ésta sigue siendo una de las causas principales de baja laboral.

El 50% de los trabajadores de nuestro país se sienten estresados. El estrés sigue siendo una de las causas principales de baja laboral

Ambos informes coinciden en que el estrés afecta especialmente a aquellas personas que ocupan cargos con algún tipo de responsabilidad o deben liderar equipos. En concreto, en este grupo, el 57% considera que su nivel de estrés es alto y un 13% muy alto, según Infojobs.

Con estos datos a la vista, una de las preguntas obligadas que surge es: “¿Cómo podemos sentirnos más satisfechos y menos ansiosos en el trabajo?”. José Antonio Clemente Almendros, profesor del Máster en Dirección y Gestión de RRHH online de UNIR, incluso ha utilizado en estos días un artículo de la BBC, titulado ‘Enfócate en cómo trabajas, no por qué’ para tratar el tema con sus alumnos.

El británico Bruce Daisley, vicepresidente de Twitter en Europa, firma el texto. Es autor del libro ‘La alegría del trabajo: 30 maneras de reinventar la cultura y enamorarte de tu empleo’, que acaba de salir a la venta.

Bruce Daisley
Bruce Daisley

Durante más de dos años se dedicó a investigar sobre cómo mejorar la cultura moderna del lugar de trabajo. El resultado de esa labor es la publicación que acaba de ser editada. A continuación, algunas de sus apreciaciones más destacadas, que adelanta en el artículo:

Un diseño más satisfactorio

“Si estuviéramos inventando puestos de trabajo hoy, tendríamos dificultades para encontrar algo diseñado para ser tan insatisfactorio como el empleo a principios del siglo XXI”, señala el autor, al partir de un diagnóstico crítico sobre la situación.

El ‘cómo’, antes que el ‘por qué’

Daisley cita a Simon Sinek, el reconocido escritor y motivador inglés, que se hizo mundialmente conocido por su teoría de ‘El Círculo de Oro’. “Él alcanzó la fama y el reconocimiento por su insistencia en que los millennials necesitaban entender el por qué del trabajo, antes de que pudieran comprometerse con los esfuerzos involucrados”, recuerda.

No obstante, su postura es que -cuando el trabajo se torna implacable-, un enfoque en el objetivo elevado de ‘por qué’ trabajamos no ayudará. Tal vez en este momento debamos ocuparnos más del ‘cómo’. Eso, para contrarrestar “lugares de trabajo que se ven acosados por la enfermedad de la prisa”, dice.

Motivación e inspiración

El autor rememora lo que declaró Sinek en su momento: “Las grandes compañías no contratan a personas calificadas y las motivan, contratan a personas ya motivadas y las inspiran”.

Sin embargo, considera que “está resultando obvio que, mientras todo se enfoca en el ‘por qué’ del trabajo, eso no ayuda a los trabajadores a sentirse aplastados por la fatiga o el estrés en sus escritorios. Es hora de que pasemos del ‘por qué’ a la discusión del ‘cómo’: ‘¿Cómo puedo sentirme más satisfecho y menos ansioso en mi trabajo?’”, se pregunta.

El poder de los pequeños cambios

Bruce Daisley considera que “los pequeños cambios personales” en el diseño de nuestra jornada laboral pueden ayudar a que el trabajo sea menos tedioso o estresante. Y agrega: “Una vez que los trabajadores acepten que el ‘cómo’ es importante, se sentirán con las energías y autonomía suficientes para iniciar el cambio”.

Menos integrantes en las reuniones

El desgaste en el trabajo para muchos de los empleados “es el tiempo maldito que pasamos en las reuniones. El simple acto de reducir a la mitad el número de personas presentes puede ser un acto de misericordia”, advierte el experto.

Y describe un ejemplo recopilado en su investigación, para reforzar su teoría: “Los ejecutivos de Bridgewater Associates (firma estadounidense de gestión de inversiones), se dieron cuenta de que tener menos personas en las reuniones parecía ser altamente efectivo para mejorar la calidad” de esos encuentros.

Caminatas que refrescan la mente

El directivo de Twitter también incluye en su trabajo una investigación de la Universidad de Stafford. Coordinada por la académica Marily Oprezzo, la misma rebela que caminar en intervalos, durante la jornada laboral, mejoró el pensamiento creativo en el 81% de los trabajadores que hicieron la prueba.

Esto incluye una pausa para el café, por ejemplo, en compañía de compañeros, como parte de una rutina. “Nos cansamos menos del correo electrónico y nos refresca la mente al cerrar la jornada laboral”, advierte. Y propone algo más: que las reuniones laborales, en lugar de ser sedentarias y en lugares fijos siempre, a veces den paso a “reuniones móviles”, con caminatas por instalaciones de las oficinas, o directamente en el exterior.

Encuentros sociales

Desde su óptica, también ayudan mucho –para descomprimir tensiones- las reuniones sociales durante la jornada laboral. Recomienda, como mínimo, una reunión social semanal. En su libro, aparece el testimonio de Margaret Heffernan, cinco veces directora ejecutiva de diversas multinacionales de EEUU: ella definió esta práctica como “absolutamente transformadora” para la cultura de trabajo.

Si los trabajadores socializan entre ellos al menos una vez a la semana, es probable que colaboren en equipo durante el resto de las jornadas

Observó que, al alentar a los trabajadores a pasar tiempo socializando entre ellos en la jornada laboral, era más probable que colaboraran en equipo durante el resto de la semana.