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‘Business Intelligence’ y ‘Business Analytics’: diferencias y parecidos que debe conocer un directivo

Por Juan Manuel Martín | Especializado en venta automática y análisis cuantitativo 17-10-19

El BI es el puente para que las firmas puedan hacer útil los datos con herramientas puestas al servicio del usuario. El BA se centra en identificar tendencias, explica Juan Manuel Martín, especializado en análisis cuantitativo aplicado a la empresa.

La Inteligencia de Negocio o Business Intelligence es una disciplina que combina avances tecnológicos con herramientas y procesos que posibilitan la transformación de datos almacenados en información útil para la toma de decisiones empresariales.

Aunque la posibilidad de recoger y almacenar gran cantidad de datos, que han brindado los avances tecnológicos, ha motivado que el concepto de datos masivos o Big Data tome gran importancia en la gestión empresarial, es importante no mezclar este concepto con el de Inteligencia de Negocio.

El Business Intelligence tiene como objetivo implementar sistemas de información que generen claves útiles a partir del análisis de datos Clic para tuitear

Mientras el Big Data se refiere a la recolección y posesión de datos masivos, el Business Intelligence tiene como objetivo implementar sistemas de información que generen información útil a partir del análisis de dichos datos. En otros términos, la Inteligencia de Negocio es el puente para que las empresas puedan hacer útil los datos mediante herramientas puestas al servicio de los usuarios.

Orígenes de la inteligencia de negocio

Los orígenes del sistema de inteligencia de negocio más antiguos están relacionados con el sistema contable.

Desde siempre, la contabilidad se ha encargado de registrar en el libro diario datos estructurados y desestructurados a partir de los hechos contables voluntarios e involuntarios surgidos en torno a la empresa. De este libro se derivan una serie de informes útiles para la toma de decisiones. Estos resumen la información de la compañía, como son el balance de situación y la cuenta de pérdidas y ganancias, entre otros.

La Inteligencia de Negocio o Business Intelligence, una disciplina clave para los directivos.

Es la contabilidad, por tanto, uno de los sistemas de Business Intelligence más antiguos y del que poco se habla en esta vorágine surgida con la entrada en escena del Big Data.

Además de generar información útil, el Business Intelligence incluye dos fases:

  • La divulgación de la información dentro de la organización.
  • La ejecución de los cambios que se entiendan oportunos en base a esa información.

Recurriendo al sistema contable como uno de los orígenes de la inteligencia de negocio, si la cuenta de pérdidas y ganancias presenta unos resultados que reflejan una partida de salarios muy elevada, habrá que ejecutar medidas para reducirlos.

Business Intelligence, Business Analytics y Big Data

Las nuevas tecnologías y el entorno digital en el que se encuentran inmersas las empresas han favorecido que florezca la inteligencia de negocio.  Permitieron que se haya convertido en un auténtico boom.

El Big Data no es sinónimo de inteligencia de negocio. Se trata del entorno en el que se encuentra inmerso el Business Intelligence. Clic para tuitear

No obstante, es importante tener claro que el Big Data no es sinónimo de inteligencia de negocio, como puede pensarse. Se trata del entorno en el que se encuentra inmerso el Business Intelligence.

Este último analiza datos para tomar decisiones, y el Big Data es una tendencia de las empresas –que se encuentran en entornos muy dinámicos- que se caracteriza por las denominadas tres ‘v’:

  • Gran volumen de datos,
  • muy variados en cuanto a su naturaleza y
  • que fluyen a mucha velocidad.

El Business Intelligence (BI) es recomendable a todo tipo de empresas, desde una pyme a una multinacional, pues, independientemente al contexto,  es más exitosa la toma de decisiones en base a datos que la mera intuición de un directivo.

Análisis y control

El Business Intelligence se ocupa de analizar la situación con los datos generados por la empresa, para tener control sobre lo que está ocurriendo.

Por su parte, el Business Analytics (BA) se encarga de desarrollar tareas relacionadas con lo anterior, pero distintas. Concretamente, esta disciplina se centra en identificar tendencias y predecir posibles amenazas para las organizaciones.

Mientras que el Business Intelligence tiene un enfoque ‘histórico’ sobre lo que está ocurriendo, el Business Analytics intenta predecir lo que va a ocurrir en el futuro.

Hay muchos expertos que dicen el BI está dentro del BA, porque antes de hacer una predicción hay que conocer cuál es la descriptiva de esos datos. Otros consideran que son dos disciplinas diferentes. En esta línea, desde mi punto de vista, concibo la primera corriente como la adecuada: si no conozco lo que está ocurriendo hoy, no puedo hacer predicciones sobre el futuro.

Cómo debe aplicar un directivo el BI y el BA: un ejemplo

¿Y cómo un directivo puede dominar o aplicar estos conceptos para su trabajo diario? Se puede entender bien con un ejemplo. Imaginemos que soy el CEO de una compañía que comercializa sus productos, en este caso cigarrillos, haciendo uso de la venta automática. La firma tiene instalados sensores en su red de máquinas, distribuidas por toda la geografía española.

Estos sensores permiten recabar información cada hora. El BI tradicional permite saber qué cuota de mercado tiene mi empresa en cada máquina expendedora. También, por ejemplo, la tasa de variación interanual, y si ésta es creciente o decreciente. A esto le llamamos Inteligencia de Negocio o Business Intelligence. Es decir, saber lo que está ocurriendo hoy.

El BA facilita, por ejemplo, si voy a hacer un lanzamiento próximo de productos. Permite estimar la probabilidad de éxito de un lanzamiento agrupando máquinas expendedoras que tengan un comportamiento similar. Basa esa clasificación en las preferencias del cliente. Así, si utilizo determinadas técnicas de clasificación o agrupación de clientes, y los segmento por grupos homogéneos de personas, puedo implementar determinadas estrategias distintas en función al grupo.

En este contexto, imaginemos que la empresa quiere lanzar un producto con formato similar a otro que ya cuenta con mucha rotación en un clúster o grupo de máquinas que están claramente localizadas en la geografía española. Es evidente que lanzar ese nuevo producto en el citado grupo antes de hacer un lanzamiento masivo, aumentará la probabilidad de éxito de la compañía.

Optimizar recursos

Del ejemplo anterior puede deducirse una optimización de la red comercial. El BI presenta una ‘radiografía’ de lo que ocurre, mientras que el BA nos muestra qué probabilidad de éxito o amenaza tendrá el lanzamiento de un nuevo producto. Esto, según los datos ya registrados del anterior. Como se ha hablado, gracias a las nuevas tecnologías existe un crecimiento exponencial de sensores. Además, la recaudación de datos nos permiten tomar decisiones concretas y acertadas.

La competencia que existe actualmente en todos los sectores hace que la optimización de estos recursos ya no sea opcional, sino obligatoria. Para optimizar recursos no hay mejor manera que basarse en datos, y no en intuición.

En este contexto, la decisión del directivo sigue siendo muy importante. El BI no es una tendencia que se centra solo en la inteligencia artificial y deja de lado la inteligencia humana. Se trata de tomar decisiones apoyándose complementando la intuición del directivo con información generada en base a datos.

Finalmente, respecto a lo mencionado de la competencia, hay que decir que el BI y el BA son formas de obtener una ventaja competitiva frente al resto de ‘jugadores’ en nuestro segmento. Tener una información fiable, y decidir en base a esa información fiable, conlleva las ventajas antes descritas.

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