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Cómo hacer un TFM de MBA que pueda aplicarse en el mundo real

Por Carles M. Canals | Management Content Specialist 21-01-2019

Si cursas un MBA online, una manera de conseguir realismo es hacer el estudio sobre un aspecto de tu empresa. Tú aprendes y consigues el título; tu empleador se entera de detalles y recibe ideas.

TFM

¿Qué hacer para que el Trabajo de Fin de Master (TFM) de tu MBA pueda aplicarse en el mundo real? Para empezar, el proyecto debe atender a una auténtica necesidad. Es decir, que mejore la situación actual en una empresa, población o segmento de la sociedad.

Se trata de presentar una propuesta, contrastada y respaldada por datos, que facilite la vida de directivos, empleados, clientes, proveedores o ciudadanos en general, o suponga una aportación enriquecedora para a la empresa o la comunidad. Veamos ejemplos concretos de mejora en una empresa:

  • Resolver un problema existente.
  • Optimizar la manera de elaborar un producto o prestar un servicio.
  • Ahorrar costos de tiempo o dinero.
  • Mejorar un proceso.
  • Simplificar trámites.
  • Aumentar la calidad de vida.
  • Cuidar mejor el medio ambiente.

Hacer el estudio sobre tu empresa

Si cursas el Máster de Administración de Empresas mientras trabajas (como hacen muchos de los que siguen un MBA online), una manera de conseguir realismo es hacer el estudio sobre un aspecto de tu empresa. Podéis salir beneficiados los dos: tú aprendes y consigues el título; tu empleador se entera de detalles operativos que quizá no tenía presentes y recibe ideas útiles, como posibles mejoras a implantar, nuevos productos a incorporar, posibles mercados a los que llegar…

“Tu empleador se entera de detalles operativos que quizá no tenía presentes y recibe ideas útiles”

Una cautela importante: antes de dar cualquier paso en la recogida de información, obtén el permiso de la alta dirección de la compañía, porque tras su aprobación por el tribunal académico el contenido del TFM es accesible al público.

No puedes olvidar que si te propones mejorar una función o departamento de la compañía en que prestas tus servicios, tendrás que explicar aspectos que no van bien. Piensa antes si sacarlos a la luz puede ser perjudicial para la reputación de tu empresa. También es probable que des a conocer modos de hacer excelentes pero que son un secreto estratégico de la compañía cuya divulgación haría perder una ventaja competitiva.

Plan de negocio emprendedor

Resulta muy apropiado para un MBA que el trabajo sea un plan de negocio emprendedor, un ‘business plan’. Hay que explicar con detalle el modo en que se crearías un negocio que cumple estas tres condiciones:

a) Cubre una necesidad real no satisfecha.

b) Resuelve un problema aún no solucionado por compañías existentes en el mercado.

c) Aporta unos procedimientos, tecnologías o servicios que suponen un valor añadido a las ofertas actuales o rebajan su coste.

Lo ideal sería que quien redacta el TFM esté dispuesto a ponerlo en práctica como proyecto profesional propio. En el ‘business plan’ hay que detallar:

¿Cuál es tu elemento diferencial que respecto a las compañías que ya están actuando en el mercado?

  1. ¿Qué novedad aportas? ¿Cuál es tu elemento diferencial que respecto a las compañías que ya están actuando, para poder hacerte un hueco en el mercado? En una firma de servicios, como un negocio basado en Internet, lo novedoso puede ser: sencillez, diseño, precio, velocidad, eliminación de intermediarios, ubicuidad…
  2. ¿A qué tipo de clientes te diriges? ¿Cómo les darás a conocer tu irrupción en el mercado y las ventajas que ofreces? ¿Cómo les harás llegar físicamente tu producto o servicio? ¿Qué atención postventa les prestarás?
  3. ¿Cuál será el precio? Es clave fijarlo adecuadamente. Has de ser muy cuidadoso en el diseño de los demás aspectos financieros. ¿De qué recursos iniciales dispones? ¿Cuántos recursos ajenos necesitarás y a quién se los pedirás (familiares, entidades financieras, inversores institucionales, ‘business angels’? ¿Cuándo se alcanzarán los primeros beneficios? Al ritmo de crecimiento previsto, ¿en qué momento habrá que ampliar capital y por qué importe?
  4. ¿Quién integrará el equipo humano? En un TFM no se pueden poner nombres y apellidos, pero sí definir los conocimientos, habilidades y competencias que requerirá cada puesto. También el perfil más adecuado para atender al tipo de cliente al que te diriges. Perfilar bien el organigrama, distribuyendo las tareas de cada profesional sin solapamientos.
  5. Otras cuestiones. En el proceso productivo, ¿qué tareas reservas a tu empresa y cuáles subcontratas? Detalles sobre las implicaciones legales (autorizaciones), fiscales y medioambientales. Posibles aliados. Previsión de contingencias: reacción agresiva de un competidor ante tu salida al mercado, incumplimiento sistemático de un proveedor, discusiones esterilizantes entre socios de la empresa…

Riguroso y enfocado a la acción

El TFM de un MBA conviene que reúna dos características:

  1. Formato académico, porque forma parte del plan de estudios. Ha de ser riguroso y adaptarse a los criterios científicos propios de la universidad y sus metodologías.
  2. Enfocado a la acción, a la toma de decisiones, porque es un programa de dirección de empresas.

Elaborar este plan es muy enriquecedor para el alumno. Entre otros beneficios, permite combinar en un único engranaje todos los conocimientos aprendidos durante el programa master. En la web Unir emprende encontrarás indicaciones muy precisas.

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