Lunes, 14 mayo 2018

Seis consejos útiles para que tu hijo no sufra adicción al móvil

La Estrategia Nacional de Adicciones ha incluido por primera vez en su listado las nuevas tecnologías, como el móvil. Y una parte sensible de esos adictos son los jóvenes: el 18% de los adolescentes, entre los 14 y los 18 años, usa de manera abusiva las nuevas tecnologías, según el Ministerio de Sanidad.

Tanto preocupa la adicción de adolescentes a móviles y tablet que las autoridades han tomado cartas en el asunto: la Comunidad de Madrid ha puesto en marcha un servicio de prevención de este tipo de adicciones entre menores de entre 12 y 17 años.

Pero de poco sirve las medidas de las instituciones, si no existe una sensibilización de quienes tienen la principal responsabilidad: los padres. 

Y no parece que haya demasiada concienciación de los progenitores: el 69,1% de los niños con edades comprendidas entre los 10 y los 15 años disponen de móvil, según el Instituto Nacional de Estadística. Y el 71’3% de los alumnos de ESO y Bachiller asegura que su familia no supervisa su actividad con el teléfono.

¿Cómo debe afrontar los padres el riesgo potencial que suponen los móviles? El profesor de UNIR, Josu Ahedo, ofrece 6 consejos como experto en orientación familiar y, a la vez, en nuevas tecnologías. Es director del Máster Universitario en Orientación Familiar ; y del Máster Universitario en Nuevas Perspectivas de Educación Personalizada en la Sociedad Digital.

1. Que no te asusten las nuevas tecnologías: educa en cómo usarlas

“En la educación conviene ser optimista: no se trata de hablar de peligros, sino de las muchas posibilidades nuevas que abren los dispositivos móviles y tablet afirma el profesor Ahedo. De lo que se trata es de “educar en el uso adecuado de estas nuevas tecnologías”. Y hacerlo en el principal ámbito educativo: la familia.

El móvil, por ejemplo, no sirve sólo para jugar, sino también para comunicarse. “Tienen que aprender a usarlo para comunicarse, o para buscar información, y tienen que aprender a distinguir qué tipo de información necesitan buscar”.

 2. Las personas son más importantes que los móviles

La primera responsabilidad de los padres y educadores es “enseñar al hijo que las personas son más importantes que los móviles”. Eso significa que deben “aprender a disfrutar con la compañía de amigos y no sustituirla por pasar el rato jugando con el móvil”. La familia y los amigos son lo primero, el móvil es secundario.

La mayor amenaza del móvil a una edad crítica como la adolescencia es “el aislamiento”. De ahí la importancia de que los adolescentes tengan “experiencias interpersonales” con amigos (deportes, juegos etc.) Pero debe partir de ellos, “sería un error, por parte de los padres decirles qué juegos o deportes deben hacer… el adolescente se revela cuando se le quiere imponer algo”

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3. Hay que fortalecer la voluntad ante la facilidad del click

Los neurólogos advierten que la sobreexposición del menor al mundo virtual puede debilitar su voluntad, dada la sensación de facilidad que genera el click y la inmediatez. “No se puede luchar contra la inmediatez del móvil” constata Ahedo, pero añade que “lo importante es que uso se quiere dar al móvil… es como si uno se deja dominar por los impulsos que surgen del apetito concupiscible. Quien piensa que lo fácil es hacer lo que me gusta manifiesta falta de educación, y eso indica que los padres no han logrado explicarle bien lo más importante”.

Pero ¿cómo inculcar la fuerza de voluntad, “lo que los griegos llamaban fortaleza”? “Se consigue cuando se aprende a ser constante ante las dificultades o a no darse por vencido ante el primer fracaso”.

Los padres no pueden estar todo el día como vigilantes: puede que a corto plazo sea eficaz, pero a largo plazo es antieducativo.

4. No impongas restricciones, sino pacta un horario

“Los padres no pueden estar todo el día como vigilantes: puede que a corto plazo sea eficaz, pero a largo plazo es antieducativo. Lo propio sería enseñarles a actuar…que hay que hacer es enseñarles a actuar con autonomía” explica el profesor de UNIR.

“Aristóteles decía que educar es lograr que los educandos adquieran hábitos, lo que implica que reconozcan qué es lo bueno y qué actúen conforme a lo que la prudencia les propone”.

Eso significa que más que imponer horarios para el uso del móvil, los padres “deben pactar horarios del uso del móvil y que el propio hijo vea si cumple lo pactado. No se trata de que los padres castiguen, sino de que cada hijo sea consciente de cuando ha cumplido o no lo pactado”.

5. El móvil no es un regalo sino algo necesario

Si le preguntamos al niño qué móvil quiere su respuesta será el mejor de todos, pero “¿cuál es el sentido de que un niño tenga un móvil tan caro?” se pregunta el profesor Ahedo. “El problema es de los adultos. ¿Para qué le compramos el móvil al hijo? Si tenemos clara la respuesta, entonces es preciso hablarlo con ellos y explicárselo”

Por eso, señala Ahedo, es un error regalar un móvil. “No es un regalo, es algo que es necesario, pero hay que educar para que entiendan cuándo y para qué”.

6. Más que la Ley Seca (prohibición absoluta), enseña a usar el móvil con responsabilidad

En lugar de verlo como un riesgo, el móvil (e internet) puede brindar una oportunidad educativa. “Se trata de que los padres enseñen a usar las nuevas tecnologías a los hijos y que éstos aprendan a usarlas de forma autónoma y responsable” resume el experto de UNIR.

“No veamos el móvil como algo negativo” –aunque no ignoremos el peligro de adicción que supone-. Sino “como algo positivo”, para forjar su voluntad, adquirir hábitos y que actúen con autonomía. “Hay que transmitir confianza, que se sepan libres”.

 

Y …¡ojo seis riesgos del mal uso del móvil en adolescentes!

  • Adicción: Si no son capaces de desconectarse en ningún momento tienen claramente un problema de adicción.
  • Privacidad amenazada: Su perfil y sus datos personales están expuestas y en peligro de ser usados por terceros
  • Acceso a contenidos inapropiados: Violencia, pornografía… cada vez más presentes en el mundo virtual.
  • Sexting: Compartir electrónicamente material sexualmente explícito, se ha incrementado en los últimos años. Uno de cada siete jóvenes envía mensajes de contenido sexual (eróticos o pornográficos) y uno de cada cuatro, los recibe según un meta-análisis de la revista JANA Pediatrics. El sexting se extiende cada vez más entre preadolescentes de 10-12 años.
  • Grooming: Acoso adulto a menores con intención sexuales implícitas o explícitas.
  • Ciberbullying: Cada vez se detectan más casos de esta práctica, que se define como acoso entre iguales con las nuevas tecnologías: chantaje, vejaciones e insultos de niños, por ejemplo, a otros niños.