Lunes, 20 abril 2020

Mutismo selectivo: cuando el alumno no se comunica en el aula

El mutismo selectivo —también llamado inhibición del habla— es un trastorno de ansiedad que manifiestan algunos niños al inicio de la escuela infantil. Es por ello que la intervención educativa a edades tempranas es imprescindible para prevenir dificultades en el desarrollo social, afectivo y académico del alumno. En UNIR analizamos las principales claves del mutismo selectivo en el aula y cómo abordarlo.

Es habitual que los adultos que rodean al niño confundan mutismo selectivo (MS) con timidez e, incluso, que se le reste importancia con comentarios del “es una etapa que está pasando”, “ya cambiará”, “es muy vergonzoso…”. Sin embargo, el mutismo selectivo raramente desaparece de manera espontánea. Al contrario, puede derivar en un caso de más grave de mutismo total: un problema que complicará la inclusión del niño en la vida del centro, que puede llevarle al aislamiento y que le someterá a un constante malestar emocional.

Es importante, por tanto, que los educadores cuenten con una formación específica para abordar el mutismo selectivo y sepan detectar los signos indicativos y las necesidades educativas especiales que precisan este tipo de alumnos.

 

 

Características del niño con mutismo selectivo 

Se denomina mutismo selectivo a la dificultad o fracaso constante que manifiesta el niño para hablar en situaciones específicas que le generan ansiedad: como en el colegio o con extraños, sin que presente este mismo problema en casa o con gente muy cercana. No hablaríamos de mutismo selectivo en el caso de que un niño no hable las primeras semanas de clase; tampoco es síntoma de fobia escolar o está asociado a trastornos del neurodesarrollo o una discapacidad.

¿Cómo se comporta en el aula un niño con MS? Es un estudiante que no interactúa verbalmente con el profesor ni con sus iguales, ni participa activamente en la asamblea. Tampoco expresa sus necesidades, como ir al baño, ni pide ayuda cuando no encuentra su material escolar o le han quitado un juguete. Si se le presiona para que hable —hecho que suele despertar la atención del resto de la clase— el niño siente todavía más ansiedad y es incapaz de hablar. De ahí que suela evitar aquellas actividades y juegos que le obliguen a expresarse oralmente con sus compañeros.

Principales causas del mutismo selectivo

Como ya se ha indicado, la principal causa es el estrés que la situación social provoca en el niño. En definitiva, miedo. Pero ¿por qué se produce esa ansiedad? De acuerdo con los estudios psicológicos sobre el mutismo selectivo, se observan algunas variables comunes en los niños que lo padecen. La más frecuente es haber recibido una educación sobreprotectora o autoritaria de los padres. Por ejemplo, de padres muy estrictos, exigentes y que no promueven el diálogo positivo.

 

 

También se ha observado que crecer en un entorno familiar muy cerrado, con padres que evitan las relaciones sociales, puede predisponer al niño a que se retraiga y evite hablar con desconocidos. O que acontecimientos traumáticos —como la hospitalización del pequeño, la pérdida de un ser querido o cambios frecuentes de domicilio— puedan precipitar la presencia de este trastorno. 

Pautas para la atención del mutismo selectivo en el aula de Infantil

Las necesidades educativas especiales de los niños con MS engloban principalmente tres áreas: la estimulación del habla, potenciar sus competencias sociales y crear un entorno afectivo y seguro que facilite la distensión en el aula. En base a estas premisas, estas serían las pautas y estrategias que el educador puede llevar a cabo a la hora de trabajar con este tipo de alumnado:

Fomentar una relación positiva-afectiva

El profesor no debe presionar al alumno para que hable, pero puede ir ganando cierta complicidad con él apremiando sus esfuerzos y reforzando cualquier intento de comunicación por parte del niño, aunque sea gestual.

Programar trabajos de equipo

Una posibilidad es la de plantear trabajos de equipo o en parejas en el aula y guiarlo en la participación de la actividad. Es aconsejable que con anterioridad el maestro enseñe pautas sencillas al niño para que interactúe con el grupo: cómo pedir que le dejen dibujar, le presten las pinturas, juguetes…

 

 

Organizar actividades lúdicas

Organizar actividades lúdicas que favorezcan la interacción y el contacto físico con el resto de sus compañeros, siempre bajo la supervisión del maestro para evitar situaciones que pudieran originar ansiedad en el niño con MS. Son recomendables los juegos de motricidad, de representación de sonidos inarticulados y articulados o montar pequeñas obras de teatro con marionetas.

Asignar responsabilidades

Encargar al alumno pequeñas responsabilidades que impliquen interaccionar con el grupo y con otros adultos: llevar un cuento al tutor de otro grupo, repartir los materiales entre sus compañeros, dirigir la fila… En los primeros encargos, el niño puede ir acompañado por el profesor o uno de sus compañeros con el fin de que se sienta más seguro. Con el tiempo, se le anima a que se ocupe de estas responsabilidades él solo.

Para que el programa de intervención educativa sea efectivo es necesario incidir en la importancia del trabajo colaborativo entre el maestro, los profesionales de apoyo en contacto con el niño (psicólogo, pedagogo…) y la familia. Las entrevistas con los padres son un buen momento para indicarles cómo estimular su lenguaje. Por ejemplo: animándoles a que organicen reuniones en casa con otros niños, le apunten a actividades deportivas o culturales en grupo, le den autonomía, confianza, y que eviten presionar o reprender al pequeño para que hable.

En resumen: cuando un alumno sufre mutismo selectivo en el aula, no está disfrutando de las mismas experiencias de aprendizaje que el resto. No es feliz en el colegio. La escuela infantil es el entorno social idóneo para que estos niños con mutismo selectivo superen sus dificultades comunicativas y adquieran las habilidades sociales que le permitan su adaptación al colegio y al resto de contextos sociales. Igual de relevante es contar en el centro educativo con un equipo docente cualificado para su detección precoz e intervención en las necesidades educativas especiales de este alumnado.