Viernes, 20 marzo 2020

Intervención psicopedagógica: qué es y en qué consiste

¿Qué hacen el profesorado para enseñar y el alumnado para aprender? ¿Por qué unos estudiantes se implican más que otros en el aprendizaje? ¿Qué puede hacer el profesorado para mejorar la motivación? Te explicamos cómo dar respuesta a estos y otros interrogantes mediante la intervención psicopedagógica, la cual define pautas y acciones concretas para mejorar el proceso de enseñanza/aprendizaje. Estas se deberían seguir y aplicar tanto a nivel individual como a nivel de grupo-clase. 

¿Cómo aplicar la intervención psicopedagógica en el aula?

Este tipo de acción implica llevar a cabo un proceso concreto dividido en 5 fases. Son las siguientes:

1.- Análisis de la demanda: la evaluación comienza con la detección de una necesidad, que se traduce en una demanda de intervención.

2.- Diseño de la evaluación: se pone en marcha un proceso compartido de diseño del proceso de organización y diseño del plan de evaluación (determinar quiénes serán los participantes, plantear los objetivos y generar una primera hipótesis).

3.- Recogida de información: Recoger información relevante haciendo uso de las técnicas e instrumentos de evaluación pertinente.

4.- Análisis de información: Llevar a cabo un análisis riguroso de la información para obtener unos resultados.

5.- Toma de decisiones: Realización del plan de intervención.

Solo a partir del conocimiento obtenido durante este proceso, se podrán introducir acciones preventivas o correctivas eficaces para mejorar la implicación en el aprendizaje y el rendimiento académico del alumnado. También se pueden proporcionar al profesorado herramientas útiles y fáciles de aplicar para mejorar cualquier variable relacionada con la mejora del proceso de enseñanza/aprendizaje.

Los principales objetivos de la intervención psicopedagógica

La intervención psicopedagógica se desarrolla de forma rigurosa y secuencial en el tiempo. Por ello, para llevarla a cabo se debe tener en cuenta la intencionalidad de enseñar del profesorado, la de aprender del estudiantado y los contenidos de aprendizaje (Doménech-Betoret, Abellán-Roselló, Gómez-Artiga, 2017). Todo ello integrando siempre al contexto familiar.

De estas variables se deriva que el proceso de intervención psicopedagógica se centra en tres objetivos principales:

  • – Comprender cómo se genera la intencionalidad en el estudiante.
  • – Ser capaces de diagnosticar, desde principio de curso, el nivel de intencionalidad experimentado por los estudiantes a través de ciertos marcadores.
  • – Finalmente, examinar el impacto que tienen dichos marcadores en el aprendizaje y rendimiento del estudiantado.

Evaluación del proceso psicopedagógico

La medición de los factores que nos garanticen una mejora en el proceso de enseñanza/aprendizaje permitirá comprobar la calidad de los resultados y la satisfacción alcanzada por todas las personas (Doménech-Betoret, 2018; Doménech-Betoret, Gómez-Artiga y Abellán-Roselló, 2019) que han participado en la intervención psicopedagógica realizada.

Unos malos resultados por parte del profesorado y/o alumnado, acompañados de poca satisfacción respecto al proceso seguido, significará que uno o varios componentes del proceso han funcionado de forma deficiente y convendría, por lo tanto, revisarlos.

Por todo esto, la psicopedagogía brinda un mayor conocimiento de los procesos de enseñanza/aprendizaje actuando en diversos contextos. Centrándonos en las instituciones educativas formales y, en concreto, en el aula. Algunos ejemplos de intervenciones psicopedagógicas pueden ir dirigidos a la atención a la diversidad, el establecimiento de adaptaciones curriculares, el trabajo a través de metodologías diversas o la colaboración en la detección de necesidades educativas especiales, entre otras.

Además, a través de la acción tutorial, se pueden proponer dinámicas y programas de socialización, convivencia, prevención y/o contacto con las familias para el desarrollo personal, académico y profesional de forma personalizada o brindando una atención grupal.

Teniendo en cuenta todas estas cuestiones, se puede concluir que el profesorado que busque aplicar con éxito una intervención psicopedagógica en el aula debe estar formado y comprometido con su profesión. En este sentido, la formación en Psicopedagogía del profesorado tiene que estar orientada tanto al desarrollo de aquellas competencias necesarias para ejercer eficazmente el rol de instructor como a aquellas otras que le capaciten para ejercer el rol de gestor del aula. 

Referencias bibliográficas

  • – Doménech, F., Abellán, L., Gómez-Artiga (2017). Self-Efficacy, Satisfaction, and Academic Achievement: The Mediator Role of Students’ Expectancy-Value Beliefs. Front. Psychol. DOI: https://doi.org/10.3389/fpsyg.2017.01193.
  • – Doménech-Betoret, F. (2018). The Educational Situation Quality Model: Recent advances. Frontiers in Psychology. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2018.00328.
  • – Doménech-Betoret, F., Gómez-Artiga, A., Abellán-Roselló, L. (2019). The Educational Situation Quality Model: A New Tool to Explain and Improve Academic Achievement and Course Satisfaction. Front. Psychol. 10:1692. doi: 10.3389/fpsyg.2019.01692.