Lunes, 07 septiembre 2020

¿Qué es la educación bilingüe y qué ventajas tiene?

En los últimos años el número de centros escolares españoles que han implantado programas de aprendizaje integrado de contenidos y lengua extranjera ha aumentado considerablemente. Estos modelos de educación bilingüe, o plurilingüe en aquellas comunidades con lenguas cooficiales, ofrecen ventajas y desafíos tanto a los profesores como a los alumnos. En este post de UNIR abordamos en qué consiste esta modalidad, sus principales ventajas y desafíos para la formación de los alumnos.

En los últimos años el número de centros escolares españoles que han implantado programas de aprendizaje integrado de contenidos y lengua extranjera ha aumentado considerablemente. Estos modelos de educación bilingüe, o plurilingüe en aquellas comunidades con lenguas cooficiales, ofrecen ventajas y desafíos tanto a los profesores como a los alumnos. En este post de UNIR abordamos en qué consiste esta modalidad, sus principales ventajas y desafíos para la formación de los alumnos.

Según datos del Ministerio de Educación, el 84,8 % de los estudiantes del segundo ciclo de Infantil estudió un idioma extranjero en el curso 2018-2019, porcentaje que se incrementa hasta el 100 % en Primaria. Sin duda, la educación bilingüe ha ganado terreno en los últimos años.

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Una persona bilingüe es aquella capaz de comunicarse de forma independiente y alterna en dos lenguas. Esta situación tiene una vertiente individual y otra social: en la primera, el fenómeno del bilingüismo puede entenderse desde un punto de vista estricto (el dominio nativo de dos lenguas) o más laxo (cuando una persona tiene conocimiento y capacidad de utilizar en distinto grado una segunda lengua). Dada la estructura del sistema educativo, el fenómeno más común en la sociedad actual es que las personas se sitúen en un punto medio entre estas dos posturas, diferenciando niveles de bilingüismo en función de la competencia real que se tenga en una lengua distinta a la materna y la capacidad de utilizarla de forma simultánea.

 

Los desafíos de la educación bilingüe

En España, a finales de los años 90, el Ministerio de Educación impulsó un programa de educación bilingüe de la mano del British Council, optando por el inglés como lengua extranjera para apuntalar la educación bilingüe en el sistema educativo. Tras más de dos décadas de implementación, desarrollo y evaluación de la enseñanza bilingüe en los centros públicos españoles, actualmente hay casi un centenar de centros de educación Primaria e Infantil y más de 50 de Secundaria que forman parte del programa British Council.

Además, según datos del Ministerio de Educación, en los colegios públicos, concertados y privados de Primaria están matriculados más de 859.000 alumnos en centros con programas para impartir lenguas extranjeras (los datos son del curso 2018/2019 y se no incluye a Cataluña, que no aporta cifras).

Aunque el inglés es el idioma elegido mayoritariamente como segunda lengua (845.708 en el curso 2018/2019), también existen centros educativos que optan por el francés (9.591) o el alemán (3.045) para el desarrollo de currículos bilingües o plurilingües.

La educación bilingüe en los centros educativos se caracteriza por el desarrollo de un programa en el que alguna de las asignaturas basadas en contenidos como Historia o Ciencias Naturales y Sociales se imparte en una segunda lengua, distinta de la lengua materna de la mayoría de los alumnos. Las asignaturas se dan íntegramente en una segunda lengua y los maestros y profesores son profesionales especializados y acreditados para impartir las clases en una lengua extranjera. 

 

 

El objetivo de este tipo de programas educativos puede variar según el centro: desde lograr el bilingüismo efectivo de los alumnos al finalizar el periodo escolar o, menos ambicioso, garantizar que los alumnos manejen la lengua extranjera como herramienta de trabajo aunque sin alcanzar un nivel elevado de competencia comunicativa.

Para los expertos, que la educación bilingüe tenga éxito dependerá, en primer término, del impulso legislativo que se dé desde las Administraciones y, en segundo, de la implementación efectiva en los centros escolares desde las primeras etapas educativas

A la hora de poner en marcha un programa de educación bilingüe, una de las claves será lograr que los alumnos se acostumbren a la utilización de un idioma distinto al materno para expresarse de forma razonada y compleja. La inmersión progresiva desde los primeros años escolares facilitará el uso indistinto de una lengua u otra, sin diferenciación de entornos o tareas, situación determinante para considerar que se alcanza la competencia comunicativa en un idioma extranjero.

 

Ventajas de la educación bilingüe

A la hora de optar por un centro bilingüe surgen dudas sobre sus ventajas y desventajas. ¿Ayuda a mejorar el nivel de inglés? ¿Afecta al aprendizaje de otras materias? ¿Repercute en el desarrollo y competencia en la lengua materna? La respuesta a todas estas dudas dependerá del plan educativo concreto que ponga en marcha cada centro, pero podemos extraer una serie de ventajas que la educación bilingüe ofrece a los alumnos:

– Los alumnos alcanzan la competencia comunicativa en la segunda lengua, en muchos casos al nivel de un nativo monolingüe.

La introducción de un segundo idioma desde las primeras etapas formativas favorece la comprensión de los actos de habla y la cultura de otra lengua.

– Los estudiantes crecen conociendo culturas distintas a la propia, entienden que forman parte de una sociedad diversa.

– Más allá de la competencia lingüística, se percibe el manejo de otro idioma como habilidad profesional.

– Mayor atención selectiva y capacidad multitarea al ser capaces de alternar dos lenguas.

– Potencia la atención, la memoria y la concentración.

– Más facilidad para aprender otros idiomas.

Aún queda camino por recorrer en el bilingüismo

Pese a que la enseñanza de idiomas en los centros educativos ha ido en aumento en los últimos años, todavía queda trabajo por hacer. La implementación del bilingüismo de forma eficaz requiere de tiempo y adaptación de currículos, metodologías y organización de los colegios, además de una formación adecuada de los docentes.