Lunes, 02 abril 2018

Detección, estrategia y orden son los cimientos para integrar a los autistas en el colegio y el empleo


2 DE ABRIL, DÍA MUNDIAL DEL AUTISMO


En España no hay censo ni dato oficial sobre el número de personas que sufren trastorno del espectro autista (TEA).Se sabe que hay 50.000 niños autistas en edad escolar y que los casos aumentan, aunque este crecimiento también podría deberse al aumento de la precisión de los diagnósticos. En Europa nace con autismo una persona de cada 100 (Autism-Europe aisbl 2015) y ese ratio se reduce a 88 en Estados Unidos (EEUU- CDC, 2012).

Este 2 de abril se celebra el Día Mundial de la Concienciación sobre el Autismo, un trastorno difícil de detectar por los expertos, ya que se desarrolla durante el embarazo. Según una investigación de la Universidad de California, el autismo aparece por fallos de conexiones neuronales y faltas de capas en el cerebro que se sitúan en lóbulos frontales y temporales de la corteza. Estas son las regiones que intervienen en los procesos sociales, emocionales, de comunicación y de lenguaje.

Es uno de los pocos trastornos que los padres pueden identificar en los primeros meses de vida de los niños, que sufren peculiaridades en su desarrollo. “Son menores que no desarrollan la sonrisa social, no se interesan por los juguetes, no son niños proactivos, no quieren moverse y no piden brazos ni afecto”, afirma Aitor Álvarez, profesor del Máster en Educación Especial de UNIR. “El problema es que muchos padres no quieren identificarlo porque no quieren ver lo que está pasando”.

Existen tres grados diferentes de autismo, según el  DSM-5 (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders-5). Los grados 2 y 3 son los más fáciles de identificar, pero hay casos de grado 1 que no se detectan hasta que no son adultos o incluso no se les llega a manifestar nunca. “Se les trata como personas peculiares o distintas porque nunca han podido descubrir su trastorno”.

Inclusión en la escuela

La segunda etapa de diagnósticos de casos de TEA se desarrolla en la escuela, cuando los profesores deben identificar los problemas en los niños, si es que los padres no lo han hecho antes. A partir de ahí, qué es lo ideal, ¿que vayan a clase solo con alumnos autistas o con el resto de niños? “Lo lógico es promover la inclusión entre menores con grado 1 y algunos con grado 2. Pero hay casos de personas que no desarrollan ningún tipo de habilidad y en esos casos se debe fomentar otro tipo de escolarización”, apunta el profesor.

Lo lógico es promover la inclusión entre menores con grado 1 y algunos con grado 2 de autismo. Pero hay casos de personas que no desarrollan ningún tipo de habilidad y en esos casos se debe fomentar otro tipo de escolarización”

“Un grado 3 nunca va a ser autónomo. Este tipo de alumnos son los que no quieren tener contacto, que se balancean, hacen sonidos guturales y hay que ayudarlos a comer. En estos casos, lo correcto es que estén en centros específicos porque no tiene mucho sentido que estén en colegios comunes”, añade.

Aunque parezca extraño, “solo sufren peculiaridades en la forma de actuar o de pensar, pero son capaces de estudiar de forma normal porque la enfermedad no está siempre ligada a un problema de inteligencia. Incluso pueden estudiar una carrera. De hecho, las personas con Asperger (otra afección TEA) suelen ser muy inteligentes.”.

El papel del profesor con los niños que sufren TEA es muy importante. Su principal misión es trabajar las “habilidades sociales” para que no se sientan aislados del resto de la sociedad. “Tenemos que trabajar el aspecto cognitivo, la comunicación, el lenguaje y la parte emocional y afectiva. No es fácil, pero tampoco es imposible”, advierte. Y hay que hacerlo siempre “desde el cariño, para comprender qué es lo que les ocurre, cómo piensan y cómo sienten”.

Autismo

Además, un aspecto clave para el mejorar el bienestar de un niño con trastorno del espectro autista es la organización. Esto es una obligación básica en los padres y en los profesores. Las personas autistas “no son capaces de adelantar acontecimientos, son muy literales en el mensaje y no tienen doble sentido ni capacidad para estructurar las frases ni estructurarse a sí mismo”.

“Si le dices a un niño con TEA que ‘te estás poniendo morado con el bocadillo’, piensa que se está poniendo morado de verdad”; por eso hay que dotarles de estructuras para favorecer su educación. En los casos más graves “tienen problemas para cosas tan básicas como llegar a la estación del tren o saber qué tren tienen que coger. Sin un orden y una estructura, para ellos no hay accesibilidad”.

Vida autónoma y oportunidades laborales

El siguiente paso necesario es dotarles de estrategias para que, con el paso de los años, sean capaces de llevar una vida autónoma. “El trastorno no se cura, no desaparece. Pero sí que pueden desaparecer dificultades del día a día”. El espectro autista se desarrolla de una forma diferente en cada persona y tampoco existen dos personas iguales. Esto hace que “la estrategia de intervención debe ser muy individualizada, pensada en la persona a la que va dirigida”.  El profesor explica que solo se consigue con “mucho trabajo esfuerzo y dedicación en tres aspectos: la escuela, la familia y la sociedad. Si falla uno de ellos es muy difícil”.

Hay investigaciones que afirman que 8 de cada 10 personas a las que han diagnosticado trastorno del espectro autista no trabajan”.

Una vez superada la etapa infantil y adolescente, las personas con TEA se enfrentan a la vida laboral. Y sí, pueden trabajar.  “Para todos hay una salida profesional y un futuro, cada uno con sus metas y sus límites, que no son mejores ni peores”, afirma Aitor Álvarez esperanzado. Sin embargo, aporta un dato desolador: “Hay investigaciones que afirman que 8 de cada 10 personas a las que han diagnosticado trastorno del espectro autista no trabajan”. Y, por último, lamenta que “no se les dé tantas oportunidades laborales como a personas que sufren otros trastornos”.