Lunes, 17 agosto 2020

Qué es el desarrollo cognoscitivo y sus implicaciones en el ámbito de la Educación Especial

Se denomina desarrollo cognoscitivo al proceso evolutivo de las capacidades mentales (percepción, memoria, atención…) del niño, capacidades que intervienen en el aprendizaje de nuevos conocimientos y destrezas. Descubre en UNIR Revista de qué trata la teoría del desarrollo cognoscitivo y su gran relevancia tanto en la educación ordinaria como en la educación especial.

¿En qué consiste la teoría del desarrollo cognitivo de Piaget?

La teoría del desarrollo cognitivo se la debemos a Jean Piaget (1896-1980). Tras años de investigación empírica, el psicólogo suizo formuló un modelo explicativo sobre el aprendizaje basado en el concepto de la “acción”, de la experiencia. En otras palabras: en cómo el niño va sumando y reestructurando conocimientos y destrezas gracias a la interacción activa con el mundo que le rodea. A través de esta interacción, Piaget explicaba que las estructuras cognitivas se van complejizando hasta que el niño da significado (o sentido) a la realidad y construyendo su propio conocimiento.

 

 

Estadios de desarrollo del niño

Durante el proceso evolutivo del niño, Piaget diferenció cuatro etapas de desarrollo cognoscitivo:

Periodo sensoriomotor (de 0 a 2 años)

En esta etapa, el niño interacciona con el medio a través de los reflejos innatos que va modificando y perfeccionando por ensayo y error. Según detecta que sus acciones modifican el entorno, se despierta en él una clara intención exploradora (por ejemplo: gatea para alcanzar un objeto que le llama la atención) e, incluso, es capaz de anticiparse a los hechos (por ej., tira un juguete de la trona para captar la atención de sus padres).

Periodo preoperatorio (de 2 a 7 años)

Es en esta etapa cuando el pequeño desarrolla la capacidad de representación. El niño crea imágenes mentales de la realidad, imita las acciones de los adultos y sus iguales, muestra claros signos de juego simbólico y sus competencias lingüísticas mejoran notablemente.

 

 

Periodo de las operaciones concretas (de 8 a 12 años)

Lo más característico de esta fase del desarrollo es que el niño utiliza la lógica para hacer sus inferencias sobre los sucesos y realidades. Esto se debe a que sus conocimientos anteriores se han organizado en estructuras más complejas, unificadas. Por ejemplo: un niño prepúber deduce por sí mismo que si cambias el agua de un tazón a un vaso alargado, la cantidad de agua es la misma, aunque en el segundo recipiente aparentemente parezca que hay más cantidad. En el estadio anterior habría incurrido al error.

Periodo de las operaciones formales (de 12 a 16 años)

Es en la adolescencia cuando el niño desarrolla una operación compleja: el razonamiento hipotético deductivo. Esto significa que el adolescente, ante un problema, analiza todas las premisas y valora diferentes hipótesis sobre su causalidad o efecto. En el anterior estadio de desarrollo el niño hacía inferencias sobre la experiencia real. Ahora, los problemas pueden presentarse de manera figurada, sin necesidad de que el adolescente tenga ninguna experiencia sobre el hecho. En esta etapa también es característica la metacognición: la capacidad de poder reflexionar sobre nuestro propio razonamiento.

Teoría del desarrollo cognitivo: implicaciones en la educación formal

El modelo piagetiano sobre el desarrollo cognoscitivo tuvo (y tiene) una notable repercusión en los procesos de enseñanza y aprendizaje en el contexto escolar. Conocer en qué fase de desarrollo se encuentra el niño, su ritmo madurativo y potenciar sus talentos para compensar sus dificultades son factores clave para el trabajo del educador en el aula ordinaria y, sobre todo, con alumnos de Educación Especial. 

 

 

¿Qué otros cambios ha supuesto para la escuela?

A nivel de aula, el educador puede organizar el contenido del currículo y ajustar sus métodos de enseñanza de acuerdo con el nivel de desarrollo cognitivo del alumno y de sus necesidades educativas. Si las actividades que presenta al niño están ajustadas a sus conocimientos previos, su motivación por realizar la tarea será mucho mayor que si está muy por encima o por debajo de sus competencias.

También se potencia que el alumno tome una actitud activa durante el proceso de aprendizaje. En la antigua escuela, era un mero receptor de información. Ahora se pretende despertar la curiosidad del niño por la realidad que le rodea, que investigue, que aprenda a aprender… El profesor se convierte en un guía para el estudiante en este proceso de aprendizaje, proponiéndole nuevos retos y garantizando las estrategias y recursos para que aprenda a aprender.

Sabemos que hay períodos críticos durante el desarrollo cognitivo del niño, de ahí la importancia de que reciba una buena estimulación cognitiva en sus primeros años de vida, tanto en el seno de la familia como durante el aprendizaje escolar.

Dentro del ciclo de infantil se incluyen los objetivos de potenciar capacidades, como la memoria, la percepción, la psicomotricidad o la autonomía. La Educación Infantil adopta una función preventiva de futuros problemas del neurodesarrollo y del aprendizaje.

La teoría piagetiana también ha impulsado la investigación sobre metodologías didácticas para mejorar el neurodesarrollo del niño. El juego o las actividades artísticas como el dibujo o la música son excelentes recursos para estimular el desarrollo cognoscitivo del niño.