Jueves, 02 julio 2020

La crisis del COVID-19 afianza la educación en línea y amplía la oferta educativa universitaria

UNIR ha colaborado en un desayuno informativo organizado por el diario Cinco Días en el que se ha debatido sobre “la educación superior en línea como palanca de progreso social”.

Si la pandemia ha forzado la conversión digital tanto en la administración pública como en la empresa privada, en el ámbito educativo, los diferentes expertos que participaron en este encuentro coincidieron en que la crisis ha abierto la puerta a un sinfín de posibilidades que el sistema educativo debe aprovechar.

Ante todo, señaló el presidente de UNIR y ex-rector de la UCM, Rafael Puyol, conviene recordar que si la educación en línea ha dado tal salto durante el encierro es porque ya existía una tradición previa de este tipo de formatos, que se ha visto ampliada por la posibilidad de “hacer exámenes online y dar clases a distancia en un momento en el que nadie podía salir de casa”.

Finalizada la fase más crítica de la pandemia, se espera que estas herramientas digitales se afiancen de forma permanente y, como señala Rafael Puyol, se de paso a una “enseñanza híbrida en la que convivan los dos tipos de sistemas”.

Nuevos perfiles

No se pronostica una conversión generalizada al formato virtual ni siquiera por parte de centros cuya formación es 100% online, como es el caso de UNIR, pero sí un cambio de tendencia en perfiles que antes no optaban a la formación presencial por las exigencias que esta suponía en cuanto a horarios y compatibilidades. “A quien acaba de terminar el Bachillerato le recomendamos que vaya a una universidad presencial por todo lo que le aporta. Nuestro público es otro, el de aquellos perfiles de algo más de 30 años, con trabajo, con familia, y que quieren seguir formándose”, recalcó Puyol.

Jordi Sevilla, exministro y presidente del Consejo Social de UNIR señaló que la educación a distancia tiene ciertas ventajas sobre la presencial. Los campus tradicionales “giran mucho en torno al fijo, al profesor y al departamento, y en cambio la universidad en línea permite que todo gire todo en torno al alumno”, profundizando en aquellos conocimientos o competencias que cada grupo de matriculados necesita en cada momento.

Rafael Puyol señaló otra de las ventajas de esta formación, como es la total adaptabilidad “respecto a los horarios, a la cantidad de gente en cada clase, a la oferta, a la demanda y a la flexibilidad”, algo que piden tanto las compañías como los profesionales que pueden sacarse un título sin verse obligados a adaptar su trabajo y su horario a las clases presenciales. Asimismo recalcó  la ventaja competitiva que supone para las empresas. “Tenemos que insistir en la formación de competencias más que de contenidos. Para ese reciclaje que reclaman muchos empleadores, la formación online es perfecta, porque subsana una carencia formativa en muy poco tiempo”, subrayó Puyol.

Si bien es innegable el potencial de este formato,  Mariano Jabonero, secretario general de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) recordó que hay que centrarse en la calidad de la enseñanza digital. “Hay que trabajar mucho en la calidad para establecer pautas y protocolos que evalúen todos estos modelos. La demanda de la calidad por parte de los estudiantes es uno de los puntos más importantes a tener en cuenta”.

Mercados internacionales

UNIR cuenta con alumnos de más de 90 nacionalidades. Unas cifras que confirman el poder de la educación a distancia para, entre otros aspecto, impulsar al español a nivel global. “La universidad en línea te permite llegar en español a muchas zonas en las que de otra forma sería imposible estar”, recalcó Jordi Sevilla.

En este sentido, Jabonero señaló el caso de América Latina en la que parte de su población optaba tradicionalmente por formarse en Estados Unidos, “cuando la cercanía cultural nos situaba a nosotros como mejor destino”. La educación virtual en América Latina, además de abrir un mercado a universidades españolas, ayuda a que personas que por su situación socioeconómica no podrían acceder a una formación tradicional,  gracias a la digital puedan obtener  una titulación universitaria. En Latinoamérica, de hecho, “hay un crecimiento de este modelo educativo del 73%, y muchos alumnos forman la primera generación de sus familias que puede estudiar. En Brasil, por ejemplo, el 20% de todas las matriculaciones corresponden a la educación a distancia”.

Coexistencia de dos formatos

Si bien la pandemia ha provocado el desarrollo urgente y generalizado de un formato digital en centros que eran fundamentalmente presenciales, son herramientas que han llegado para quedarse y formar parte de la realidad universitaria. Esto no significa en ningún caso que la educación presencial vaya a desaparecer sino que convivirán ambos formatos. “La pandemia nos ha colocado la enseñanza en línea como parte inexcusable de la educación del siglo XXI. Pero es solo eso, una combinación, porque no existe una dualidad ni hay que elegir entre una y otra”, apuntó Sevilla. “Existirán dos formatos, y cada uno de ellos será bueno y el aconsejado para cada una de las situaciones”.

En lo que incidieron los expertos es en la importancia de definir claramente los principios y metodología que regirá este formato docente. Como manifestó Sevilla, una clase a distancia no consiste en grabar una clase presencial, sino en crear un nuevo tipo de enseñanza. Esto también es aplicable a los propios profesores, porque “que un docente sea muy bueno a la hora de desenvolverse en una clase física no significa que también vaya a serlo en una virtual”.