Lunes, 01 junio 2020

¿Cómo ser sexólogo y qué estudios se necesitan para ejercer?

La salud sexual es un derecho fundamental. Toda persona tiene derecho a la libertad, autonomía, privacidad, equidad o placer sexual; también a una educación sexual. Si alguna vez te has preguntado cómo ser sexólogo, en UNIR te contamos cuáles son los requisitos para ejercer esta profesión, además de analizar sus funciones y especializaciones.

¿Qué estudiar para ser sexólogo?

Es fundamental contar con profesionales bien formados capaces de asesorar, guiar y solucionar problemas en una cuestión tan importante para el ser humano. En España, para ejercer como sexólogo, es necesario realizar un postgrado que aporte la formación y especialización necesaria (la Sexología se considera una especialización, no una disciplina científica). Dependiendo del máster elegido los criterios de acceso son diferentes aunque, por lo general, como carrera universitaria previa se exige Medicina, Psicología, Enfermería, Educación Social, Trabajo Social o Educación (cualquier titulación). En algunos casos, el criterio es más amplio y basta con contar con un grado o licenciatura del área de las Ciencias de la Salud, la Educación o las Ciencias Sociales.

Hay que tener en cuenta que dentro de la sexología existen, a su vez, diferentes especialidades. Por eso, en función de ellas será necesario o no un grado específico (no es lo mismo especializarse en investigación que en sexología clínica, por ejemplo). En el caso de los graduados en Medicina y Psicología tendrán siempre acceso a todas las especialidades.

Las funciones de un sexólogo

La Sexología es una disciplina que aborda el comportamiento sexual humano desde un punto de vista biopsicosocial. Es decir, teniendo en cuenta que en ella intervienen factores biológicos (genitales, sentidos…), psicológicos (experiencias personales, emociones, pensamientos…) y socioculturales (ambiente en el que uno se educa, tipo de familia, religión…). La sexología es un concepto dinámico en el que entran en juego la anatomía y la fisiología, pero también las emociones, la orientación sexual o las vivencias individuales. Aunque en términos generales asociamos un sexólogo con un especialista al que acudimos por un problema de falta de deseo sexual o disfunciones, sus cometidos van mucho más allá.

Entre las funciones de un sexólogo estarían:

  • – Promover la salud sexual desde un punto de vista global.
  • – Elaborar e implantar proyectos de educación sexual.
  • – Prevenir, asesorar y tratar problemas y/o trastornos sexuales.
  • – Investigar y difundir artículos sobre sexualidad.

Cada uno de estos puntos abarca, a su vez, cuestiones dispares, como terapias de pareja, incapacidad orgásmica, disfunción eréctil, formas de vivir el sexo en etapas como el embarazo o la menopausia, identidad sexual, información a colectivos en riesgo social, prevención de enfermedades de transmisión sexual, etc.

¿Dónde puede trabajar un sexólogo?

La sexología tiene tres ámbitos de actuación que son, a su vez, tres áreas en las que se puede ejercer:

Clínica/de intervención

Es una especialidad centrada en los problemas/dificultades sexuales de origen psicológico (que son la mayoría de casos). El sexólogo evalúa y trata casos tanto a nivel individual como de pareja (eyaculación precoz, falta de deseo sexual, dependencia emocional, anorgasmia, rupturas, etc.). Los sexólogos clínicos trabajan, principalmente, en el sector privado.

Formación

La educación es la base de una buena sexología (tanto como para poder disfrutarla libremente como para evitar abusos). Esta especialidad forma a profesionales para diseñar y ejecutar proyectos educativos relacionados con la salud y educación sexual. Estos programas se dirigen a diferentes sectores de la sociedad (niños, adolescentes, personas discapacitadas…) promovidos por organismos públicos o privados (ayuntamientos, colegios e institutos, asociaciones).

Investigación

Los diferentes ámbitos de la sexualidad ofrecen muchas posibilidades de investigación y análisis. Los resultados de estos proyectos son básicos para las otras dos especialidades.

El trabajo de un sexólogo abarca todos los aspectos que tengan que ver con la sexualidad del ser humano. Es un ámbito amplio para lo que se requiere a profesionales bien formados y con un alto grado de especialización.