Jueves, 23 julio 2020

Actividades para niños con desconocimiento del idioma: una forma para trabajar la integración en el aula

El idioma es una barrera habitual para el alumnado inmigrante. En UNIR abordamos algunas actividades para integrar a niños con desconocimiento del idioma.

Cada curso escolar aumenta el número de alumnos procedentes de diversas culturas y otros países. Muchos de ellos desconocen por completo la lengua del país adoptivo y tampoco disponen de los recursos necesarios para aprenderlo fuera del colegio. Estas carencias dificultan su buen desarrollo y aprendizaje; así como la adaptación al entorno escolar y social de su zona de residencia. A continuación se exponen algunas actividades y recursos educativos para trabajar con niños con desconocimiento del idioma.

Actividades y recursos para trabajar con alumnos no hispanoparlantes

1. Bienvenida al centro

La incorporación a un nuevo centro educativo no resulta fácil para ningún alumno, pero las desventajas en este proceso de adaptación son mucho mayores para los niños procedentes de otras culturas, especialmente para aquellos que no hablan la lengua oficial del país de acogida. Su capacidad de relacionarse se ve mermada por las barreras idiomáticas, son más propensos a descolgarse de las clases y aislarse del resto de compañeros. Programar la bienvenida a la escuela para el/los recién llegados de otros países es clave como punto de partida para su inclusión en el idioma y en la vida escolar.

¿Qué actividades se pueden realizar en el aula y en el ámbito del centro? Un ejemplo sería la elaboración de carteles de bienvenida escritos en diferentes idiomas, incluyendo la lengua materna de los recién llegados. Como medida para potenciar el intercambio cultural, se puede trabajar un mapamundi donde indicar la procedencia de cada niño y hacer partícipes a los alumnos y familiares para recopilar y colgar en él imágenes típicas de sus países y culturas (monumentos, paisajes, platos de comida…). También es recomendable crear un pequeño rincón en la biblioteca del aula o del centro donde los niños puedan acceder a libros y cuentos de carácter intercultural y de valores para la buena convivencia.

 

2. Apoyos visuales

Tras el periodo de “bienvenida al centro”, el profesor debe enfocar su trabajo en que el niño migrante aprenda cuanto antes las rutinas del aula y las normas de convivencia. Tomar conciencia de las nuevas dinámicas de su entorno le ofrecerá mayor seguridad y le ayudará a familiarizarse con el nuevo idioma de una manera natural, espontánea. Para que al alumno le resulte más sencillo es necesario que estas rutinas y normas estén visibles en el aula a través de dibujos y collage. No obstante, con niños que desconocen la lengua por completo es necesario el uso de estos apoyos, de manera habitual, y durante las explicaciones de los temas o las tareas escolares a desarrollar.

 

 

3. El libro viajero

Este recurso, muy característico del ciclo de Educación Infantil, consiste en la elaboración de un libro-cuaderno que va viajando de hogar en hogar para que los niños y sus familias cuenten su historia, sus costumbres y tradiciones aportando dibujos, fotos o redacciones. Es una técnica pedagógica que potencia la inmersión lingüística y la comunicación del niño y, sobre todo, la participación de los padres y madres de los niños inmigrantes en la comunidad educativa.

 

4. El juego para facilitar el aprendizaje del nuevo idioma

Algunos centros educativos en zonas de residencia de inmigrantes suelen contar con aulas de apoyo para la inmersión lingüística. No obstante, el riesgo de exclusión es mucho mayor si el alumno pasa demasiadas horas lectivas en estas aulas. Es mucho más enriquecedor para el propio alumno y el resto de sus compañeros —en cuanto a convivencia y pertenencia al grupo— que pueda aprender la segunda lengua de manera natural y significativa con la interacción espontánea con sus iguales y el maestro, dentro del aula ordinaria.

Sin duda, esto supone un esfuerzo para el profesorado, que debe mostrarse más flexible en su metodología y enseñanzas, incluso en su manera de hablar con los alumnos. Será necesario que utilice un lenguaje sencillo, que sus órdenes sean claras y breves, que hable más despacio y vocalizando correctamente y que instruya al alumno paso a paso en la realización de tareas. Y por supuesto, la dedicación a la enseñanza de las competencias lingüísticas en su trabajo diario en el aula será prioritario.

 

 

Las actividades con un componente lúdico —contar cuentos, cantar canciones, crear rimas y poesías— tienen un valor excepcional en la iniciación a un nuevo idioma: los números, los colores, las letras, los días de la semana…. Los juegos por equipos, especialmente de psicomotricidad, ayudan al niño a expresar y comprender las acciones, a interactuar con sus compañeros. Y por último, realizar breves role-playing que representen tareas rutinarias, como escenificar la rutina de higiene y vestido y salir a hacer la compra— también ayudarán al niño a aprender vocabulario básico y expresiones verbales cotidianas.

5. El uso de TICS para la inmersión idiomática

Tal y como explica Elías Said (director de Maestría de UNIR) en la openclass sobre la importancia de las TIC en la promoción de la Educación Inclusiva e Intercultural, los recursos tecnológicos son importantes herramientas para potenciar y complementar el trabajo en el aula en el aprendizaje de competencias y muy aconsejable para trabajar la inmersión idiomática. Una manera, además, de despertar la curiosidad del alumno, evitar el aburrimiento y facilitar la interacción del alumno con el profesor, así como la autonomía del alumno a la hora de aprender.

 

El valor enriquecedor de la interculturalidad

La realidad de la escuela moderna es la interculturalidad, un valor claramente enriquecedor para todos los alumnos, pero que, además, responde a otra realidad: la de nuestra sociedad. Convivir todos a una, convivir en paz. Sin duda, la inclusión de niños y familias de otras culturas y países supone un reto para todos los miembros de la comunidad educativa. El papel del docente es clave para cumplir esa función compensatoria que busca nuestro sistema educativo, especialmente para ofrecer las mismas oportunidades a los alumnos con desconocimiento del idioma. De ahí, una tercera realidad: la necesidad de profesionales con excelente formación en Educación Inclusiva e Intercultural.