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Actividades para realizar en casa con niños entre 3 y 12 años

Sin esperarlo, nos hemos visto inmersos en una situación anómala y sin precedentes a causa de la pandemia mundial del coronavirus que nos ha obligado a recluirnos en nuestras casas. Pero, tal y como reza la canción más escuchada en estos últimos días, resistiremos y, además, echaremos mano de recursos y estrategias didácticas que hagan esa estancia en los hogares lo más llevadera, lúdica y motivadora posible con los más pequeños.

Para poder aprovechar estos días junto a tus hijos en casa, desde UNIR, con ayuda de Concepción María Jiménez Fernández, directora del Máster en Didáctica de la Lengua en Educación Infantil y Primaria, te proponemos algunas actividades dirigidas a fomentar de manera lúdica y didáctica la Lectoescritura con niños de educación infantil y educación primaria.

 

Educación infantil (niños de 3 a 5 años)

Como sabemos, es fundamental mantener, en la medida de lo posible, las rutinas diarias, esas rutinas que tanta seguridad aportan al niño. Te proponemos algunas ideas:

 

1. Juego de lavado de manos

Una de las rutinas (muy emparentada con el juego) puede ser el lavado de manos para ayudar a no contagiarse por el covid-19. Te proponemos que le pintes un icono que simule el coronavirus en el dorso de la mano para que a lo largo del día el niño deba lavarse las manos varias veces para poder borrar el dibujo del virus. Si al llegar la noche se ha borrado el coronavirus, el pequeño ganaría un punto, de forma que si ganase veinte puntos (en los días de cuarentena) ganaría un regalo sorpresa.

Aparte del juego que supone ese borrado del coronavirus, se puede acompañar el lavado de manos con canciones rimadas que el niño puede ir memorizando. No olvidemos que la memorización en estas edades debe ir asociada a una rutina con la que el niño recordará mejor las palabras repetidas y rimadas.

Por otro lado, y como efecto colateral, con esas canciones rimadas el niño captará mejor el mensaje puesto que desde que nacemos escuchamos que los mayores nos hablan con musicalidad a través de nanas, pequeños poemas con música, canciones de cuna, etc.

De esa manera el niño asocia esas primeras formas de acercarse al lenguaje con la capacidad de jugar con las palabras, es decir, que estos estímulos verbales servirían además para desarrollar el lenguaje oral o aumentar su vocabulario.

Te proponemos algunas canciones para el lavado de manos:

2. Aprovechar los trabalenguas

Otra estrategia dirigida a niños más pequeños sería utilizar el folklore infantil como materia prima para desarrollar la fonética (el sonido de las palabras), la morfología (su forma) o la sintaxis (cómo se ordenan los elementos en una frase). Así, y dentro de ese rico folklore con el que podemos contar y por su claridad, brevedad, gracia e ingenio, podemos hacer uso, entre otras muchas manifestaciones, de los trabalenguas.

Con ellos estaríamos mostrando claramente la parte fonética y morfológica de las palabras además de, por supuesto, entretener y divertir. Serviría para trabajar jugando posibles dificultades fonéticas o de pronunciación de palabras, desarrollar la memoria, la velocidad o también aumentar el vocabulario y discriminar esos sonidos que forman las palabras.

Por ejemplo: “Pablito clavó un clavito. Un clavito clavó Pablito”. Se puede trabajar este trabalenguas (o más bien destrabalenguas) pronunciando lentamente cada palabra para ir aumentando la velocidad poco a poco. Posteriormente, y junto al niño, se pueden ir buscando sonidos parecidos entre sí o inventar frases nuevas con sonidos parecidos al trabalenguas.

 

Educación primaria (niños de 6 a 12 años)

Con niños algo más mayores planteamos el realizar algunas actividades que son algo más avanzadas y que ayudarán al niño a fomentar diferentes rasgos de la lectoescritura, estas son nuestras propuestas:

 

1. Realizar una investigación conjunta

Te planteamos que realicéis juntos una pequeña investigación sobre la eficacia del lavado de manos. Se trata de crear una presentación en PowerPoint sobre cómo se descubrió que lavarse las manos puede salvar vidas. Para ello se puede buscar información y fotografías de Florence Nightingale (enfermera que impulsó la higiene de las manos en los hogares) y de Ignaz Gemmelweis, que descubrió cómo el lavarse las manos previene enfermedades.

Para realizar esta actividad, el niño puede partir de la pregunta de quién es cada uno de esos personajes, organizar las ideas y la información encontrada (a través de esquemas, listas, etc.) y comenzar a redactar cada diapositiva con frases simples y legibles.

Se trata de un trabajo creativo, motivador y significativo en estos momentos que estamos viviendo. Al mismo tiempo, el niño aprenderá (con el apoyo del adulto) a obtener y seleccionar la información más relevante (evitando el habitual “corta y pega” al que recurren muchos niños a la hora de realizar actividades) para así realizar esta tarea de forma correcta partiendo de una lectura previa. Con ello también se desarrolla la capacidad de organización y síntesis.

Por otra parte, para saber el significado de palabras que el niño no conoce en esas lecturas, se puede fomentar el uso del diccionario. Esta obra de referencia es un instrumento fundamental de aprendizaje que permite acceder al conocimiento y que, por lo general, aconsejamos utilizar, pero a veces no enseñamos cómo hacerlo.

Este trabajo sería una excusa perfecta para enseñar cómo está organizado ese diccionario, qué significan las abreviaturas que en él aparecen (pl., n., etc.), conocer distintas acepciones de una palabra, posibles sinónimos… Es una forma de ampliar el léxico de manera lúdica.

 

2. Escribir una carta a los enfermos en los hospitales

Otra estrategia que podríais realizar para los tiempos que corren sería escribir una carta a los enfermos de coronavirus ingresados en hospitales. Se trata de una composición concreta, con una finalidad comunicativa también concreta, en un tono diferente, entrañable, emocional, solidario, de ánimo… Humano, en definitiva.

Para ello, se puede hacer un borrador (atendiendo a la estructura que marca el género epistolar) para que después el niño, junto al adulto, pueda autocorregir y revisar lo escrito evitando posibles errores o erratas. La motivación viene dada por la utilidad de esa carta, el saber que otros van a leerla. Con ello se trabaja la expresión escrita además de otros valores muy humanos.

Todas estas actividades, propuestas por Concepción María Jiménez Fernández, directora del Máster en Didáctica de la Lengua en Educación Infantil y Primaria esperamos que te sirvan de ayuda, porque, aunque no existen reglas mágicas, lo que sí debemos tener claro es que entre todos conseguiremos superar esta pandemia. ¡Ánimo!

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