Miércoles, 05 diciembre 2018

Ya has terminado Derecho y quieres ser abogado ¿por dónde empezar?

Tienes el título de Derecho bajo el brazo y estás haciendo o vas a hacer el Máster en el Ejercicio de la Abogacía para poder ser letrado, pero desconoces por completo cómo es el mundo profesional.

¿Qué opciones tienes?, ¿qué cualidades precisas para ser abogado?, ¿cómo es el día a día de un despacho?

El alumno de Derecho conoce la teoría, pero no se ha enfrentado a los aspectos prácticos de la profesión… ¿por dónde empezar?

La letrada Pilar Vilella, especialista en Derecho de familia, y secretaria de la Agrupación de Jóvenes Abogados (AJA) de Madrid ofrece una orientación práctica, basándose en su propia experiencia y en la de otros colegas.

Pilar Vilella (Agrupación de Jóvenes Abogados).

Dónde dar los primeros pasos

Comienzan ya en la carrera, con las prácticas, que son el primer contacto con el mundo profesional.

Tienen dos ventajas: permiten conocer la dinámica de un despacho, el día a día; y saber de distintas ramas del Derecho, para decidir luego cuál le gusta más al joven abogado y por qué especialidad se va a decantar.

Después, es importante dar con algún profesional del que se pueda aprender. “Un maestro” explica Vilella. Que puede ser el tutor de las prácticas, o el socio de un despacho.

Lo de trabajar en un bufete grande o pequeño depende de las circunstancias. “Muchos se imaginan trabajando en un gran despacho internacional, pero también se puede aprender mucho de uno más modesto o mediano”.

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Es conveniente especializarse

La especialización depende de los intereses o afinidades del graduado. “Yo elegí el derecho de familia, porque me gusta el trato directo con el cliente, y porque es una rama que tiene ahora mucha demanda” cuenta Pilar Vilella.

Junto a las especializaciones tradicionales (penal, mercantil, tributario, laboral etc.) que siempre tienen futuro y siempre van a requerir letrados, están surgiendo campos nuevos, por ejemplo el Derecho de familia; o los relacionados con la digitalización: propiedad intelectual, delitos informáticos, derecho de las TIC, o nuevas figuras como el Delegado de Protección de Datos, que aúna las competencias jurídicas con las informáticas.

Qué cualidades requiere la profesión de abogado

Curiosidad intelectual; capacidad de estudio y comprensión ante una gran variedad de problemas; habilidades sociales -ya que la abogacía supone tratar con personas-; paciencia (con los clientes, ante los tribunales, con los casos); y humildad.

Hay que saber encajar fracasos: “un día ganas un pleito y otro lo pierdes”.

El día a día: cómo organizar el tiempo

“Si tuviera que definir el día a día de un abogado diría: Una sorpresa continua”, explica Pilar Vilella, porque cada cliente es un mundo; cada juez es distinto.

Lo cual es estimulante, pero también puede ser estresante. De ahí, señala Vilella, la importancia de aprender a gestionar el tiempo.

El secreto, según la letrada, es combinar los momentos de resolver problemas urgentes con los ratos de concentración. Es preciso reservar parcelas de tiempo en la jornada para estudiar un caso o preparar un escrito. “En esos momentos, me abstraigo, porque debo estar concentrada al máximo” afirma. Pero a la vez hay que estar atento por si surge una urgencia. Y tener la agilidad mental necesaria para adaptarse a los imprevistos.

No se puede ser buen abogado sin dominar la oratoria

En un juicio, lo más básico, es estudiar a fondo el caso y preparar al milímetro la intervención. Porque un lapsus deja una imagen pésima ante el cliente y ante el juez.

Pero no basta con ello. Es preciso dominar la oratoria, porque “lo importante no es sólo lo que sabes, sino también cómo lo transmites” afirma Vilella. Es decir, exponerlo con precisión y habilidad dialéctica. Requiere saber argumentar, incluso modular la voz para captar el interés (“imagina que el tuyo es el sexto caso que le llega una mañana al juez”). Y todo ello requiere práctica y esfuerzo.

La negociación es una eficaz herramienta del abogado.

El arte de la negociación

Una eficaz herramienta del abogado es la capacidad de negociar, para alcanzar acuerdos extrajudiciales, sin pasar por pleitos que pueden durar años. Un acuerdo suele ser más satisfactorio para las dos partes.

Eso requiere habilidades emocionales y dotes de persuasión -ante un cliente difícil, por ejemplo-. Hay libros que ayudan, como Obtenga el sí, pero “la mejor escuela es la práctica” y también “aprender de otros compañeros”.

El abogado debe estar bien posicionado en Google y estar activo en redes sociales

El Foro se ha digitalizado: hay que dominar las nuevas tecnologías

La profesión se ha digitalizado. Y la web ha sustituido al membrete en la puerta del despacho. Para darse a conocer y atraer y fidelizar clientela, el abogado debe tener competencias digitales: estar bien posicionado en Google, cuidar la imagen de marca, estar muy activo en redes sociales.

Son precisas, asímismo, competencias comerciales y habilidades sociales para captar clientes.

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La carrera termina, pero la formación no acaba nunca

“Cuando te dan el título de graduado la formación no ha hecho más que empezar” sostiene Pilar Villela. Porque el abogado nunca termina de estudiar… Estar al día en legislación y jurisprudencia, profundizar en la especialización elegida, asistir a congresos y seminarios, mantener contactos e intercambios con otros colegas y despachos. “El joven abogado debe tener una agenda constantemente actualizada de cursos y eventos; y de relaciones con otros profesionales”.

Y, por supuesto, ese reciclaje continuo incluye hacer posgrados relacionados con su especialidad o con nuevas disciplinas jurídicas, como todo lo relacionado con el Derecho digital.

El que cree que ya lo sabe todo, y no está abierto a más formación no será buen abogado” sintetiza Pilar Vilella.