De izda a dcha: Francisco Bonatti, María Ángeles Villegas, Alejandro Luzón y Carlos Gómez-Jara.

Jueves, 07 junio 2018

Madrid, capital mundial del compliance, la cultura que hace a las empresas seguras y competitivas

Madrid ha sido la capital mundial del compliance (procedimientos y buenas prácticas adoptados por las organizaciones para identificar y clasificar los riesgos operativos y legales) con la celebración del III Congreso Internacional sobre esa figura, que ha contado con la presencia de 400 profesionales expertos en materia de cumplimiento normativo, además de un centenar que lo ha seguido por streaming desde los cinco continentes.

El hecho de que “se celebre un evento de este alcance y de que haya concitado el interés y la presencia no sólo de países europeos, sino de América Latina o Asia (como China), demuestra que avanza en todo el mundo la lucha contra la corrupción y la cultura de la transparencia” subraya Francisco Bonatti, miembro de la Asociación Española de Compliance (ASCOM) y profesor del Máster en Derecho Penal Económico de UNIR.

Las normas de buena gobernanza se van implantando lentamente en muchos países, aunque resulta más complicado en regímenes donde no hay tradición de transparencia como China o Rusia. Los dos casos fueron analizados en el III Congreso: en China se está avanzando en medidas anticorrupción y en prevención del blanqueo; y también en Rusia donde, como ocurre en otras ex repúblicas soviéticas es preciso apostar por la concienciación para contrarrestar la cultura de sobornos.

Lo que quedó claro en el Congreso es que la cultura de compliance es algo más que una estrategia normativa, es en realidad una actitud ética. Y antes de implantarse en las empresas o explicarse en los Masters de Derecho, debe transmitirse en el hogar. Como apostilló Jason Linder, ex fiscal anticorrupción en la Administración Obama, “el compliance se enseña en la familia y se aprende en las escuelas”.

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En parecidos términos se expresó otra referencia mundial del compliance, la norteamericana Hui Chen, que dimitió de su puesto en el Departamento de Justicia de EEUU por sus discrepancias deontológicas entre el objeto de su responsabilidad en materia de compliance y lo que estaba viendo en el seno de la propia Administración Trump.

La adaptación del modelo anglosajón es inevitable y el papel de los jueces es fundamental

Respecto al caso español un panel de expertos respondió a la siguiente pregunta ¿se avanza hacia un modelo anglosajón de imputación de la persona jurídica?. La magistrada María Ángeles Villegas afirmó que “la adaptación del modelo anglosajón es inevitable y el papel de los jueces es fundamental”. Para conseguirlo “hay que hacer reformas procesales maduras y valientes si queremos un sistema eficaz de responsabilidad de las personas jurídicas”.

Un elemento clave es el papel de la Fiscalía en España y su capacidad de llegar con la empresa a un acuerdo prejudicial que evite su procesamiento penal.

En el derecho anglosajón y ante un caso de malas prácticas o irregularidades en una empresa es el fiscal el que da la opción de llegar a un acuerdo, para que la persona jurídica no se siente en el banquillo.

De acuerdo con el principio de oportunidad, el fiscal valora si se debe procesar o no a la empresa, o incluso si se debe diferir ese procesamiento, condicionándolo a que la empresa afronte los hechos, repare el daño, implemente mejoras en el sistema de control o invierta en formación para implantar una cultura de buen gobierno.

Pero en España, y a diferencia de EEUU, la Fiscalía “no tiene capacidad de negociación por medio de las diligencias de investigación” como subrayó Carlos Gómez-Jara, socio de Corporate Defense y director del Máster en Derecho Penal Económico de UNIR.

Gómez-Jara recordó además que, en los casos en los que en la causa se personan acusaciones particulares o populares, “dicho acuerdo es imposible”.

La Liga de Fútbol profesional, pionera en la puesta en marcha de iniciativas de compliance

No obstante, las empresas están incorporando la cultura del compliance conscientes de que no sólo evita riesgos y genera seguridad jurídica, sino que hace a las compañías más transparentes, competitivas y rentables.

En el panel “Transparencia y Valores en el deportes” se puso como ejemplo a la Liga de Fútbol profesional, pionera en la puesta en marcha de iniciativas tales como la introducción en sus Estatutos Sociales de la necesaria implantación por parte de los Clubes/SAD (sociedad anónima deportiva) de modelos de organización y gestión; o la creación de la figura del Delegado de Protección de Datos.

El fútbol es una industria de ocio valorada en 2.000 millones de euros de negocio a través de los derechos audiovisuales; y “por desgracia no estamos muy habituados a esta cultura en el fútbol y de ahí los escándalos de corrupción que se han destapado –señaló en su intervención Javier Tebas, presidente de la Liga de Fútbol Profesional-. De ahí la importancia de las normas de buena gobernanza. “El ‘compliance’ es uno de los puntos de nuestro plan estratégico”, añadió.