Jueves, 09 enero 2020

Cómo ser un buen abogado fiscalista

Un abogado fiscalista es un experto en Derecho Financiero y Tributario, es decir, conoce en profundidad los impuestos, tasas y tributos a los que está sujeto cada contribuyente, sea una empresa o un ciudadano, y cuenta con las herramientas para defender sus derechos ante los órganos de gestión o ante la inspección de la Agencia Tributaria. 

Como especialista en materia fiscal, el abogado fiscalista podrá ejercer en despachos, en consultoras y en los departamentos fiscales y financieros de todo tipo de empresas, incluidas las del sector financiero y bancario. Como abogado fiscalista los asuntos que tratará con más frecuencia serán los relativos a los impuestos (IVA, IRPF, Impuesto de Sociedades, etc.) que afecten a particulares o a empresas, incluidos los procedimientos judiciales que puedan surgir derivados de estas obligaciones tributarias frente a la Administración.

Además, un abogado fiscalista puede ejercer como asesor tanto de personas físicas como jurídicas, a nivel nacional e internacional, y desde un despacho o desde firmas de auditoría y consultoría o bien ejercer su actividad como su propio jefe.

Especializaciones para ser abogado fiscalista

Para ser abogado fiscalista el primer paso es estudiar un grado, como puede ser el  grado en Derecho (entre otros). Es la carrera que da acceso al máster en el Ejercicio de la Abogacía que permite preparar y superar el examen oficial de acceso a esta profesión y colegiarse para ejercer como procurador o abogado.

Es posible ejercer como abogado fiscalista desde el momento en que se supera la etapa formativa obligatoria para colegiarse, pero la especialización en alguna de las áreas del Derecho Financiero y Tributario diferenciará la labor del profesional. 

Las universidades ofrecen un amplio catálogo de estudios de postgrado que permiten a los graduados en Derecho o abogados en ejercicio profundizar en sus conocimientos y especializarse en esta rama jurídica. Además de los másteres genéricos en Derecho Fiscal, cabe la posibilidad de apostar por opciones más concretas como el máster en Asesoría Fiscal o el máster en Fiscalidad Internacional, dos perfiles muy demandados en el contexto económico actual.

Recomendaciones para ser un buen abogado fiscalista

Ser un buen abogado fiscalista requerirá, como en las demás especializaciones del Derecho, un elevado grado de motivación y compromiso con la labor que se desempeña. Como profesional será necesario potenciar cualidades y herramientas que harán que su trabajo destaque. Además de la capacidad de negociación, un buen fiscalista tendrá que ser capaz de analizar y argumentar las opciones que encajan mejor con la situación de su cliente. 

El buen fiscalista requiere ser buen administrativista, por ser una rama especializada de la primera, pero además requiere un conocimiento profundo de otras disciplinas jurídicas de las que el ordenamiento tributario toma conceptos y categorías

Ser un buen abogado fiscalista también requerirá de capacidad y agilidad para tomar decisiones, así como discreción y paciencia para gestionar las situaciones de presión que se derivan del trabajo diario y las situaciones a que se enfrentan los clientes. También requiere de una gran capacidad de resolución de problemas, para la resolución y la construcción de estructuras fiscales eficientes. Y más allá de la formación necesaria para ser un experto fiscalista, un buen abogado ha de mantenerse al día e informado de los cambios normativos y cómo afectan a sus clientes para así poder anticipar situaciones y evitar conflictos.