Miércoles, 23 mayo 2018

El fracaso escolar no aparece de la noche a la mañana: recetas para prevenirlo

El 18’3% de los jóvenes entre 18 y 24 años abandona prematuramente los estudios tras haber completado el primer ciclo de Secundaria. Con esta tasa, España es el segundo país de la Unión Europea con mayor fracaso escolar.

La profesora Carmen Márquez Vázquez, doctora en Ciencias Sociales Aplicadas y docente en la Universidad Autónoma de Madrid, explica en una openclass de Máster en Intervención Social online de UNIR las causas del fenómeno y ofrece algunas soluciones preventivas, desde el punto de vista de la intervención social.

Los alumnos dejan los estudios por tres tipos de factores:

Personales: motivaciones y expectativas bajas, lo que propicia una mayor predisposición al fracaso.

Familiares: el nivel socioeducativo de la familia puede ser determinante, pero también la actitud de los padres: si se implican o no en el proceso, si hacen seguimiento de los estudios. No se trata de hacer con ellos los deberes, pero sí de interesarse por su actitud y su rendimiento en el aprendizaje.

Docentes: pueden ser parcialmente responsables si en la organización del centro no ofrecen las mismas oportunidades a todos, o si segregan al alumno, cuando no rinde como los demás.

Los estudios recientes subrayan la importancia que tiene el orden escolar en el fracaso o el éxito escolar. Se ha demostrado que estudiantes que proceden de entornos socioeconómicamente adversos pueden llegar a alcanzar el éxito académico. De ahí se deduce que el fracaso escolar no depende únicamente del perfil personal del alumno.

Para paliar el problema, es clave el papel, coordinado, de la familia y los docentes

“El niño que fracasa  suele tener una autoestima nula, porque lleva desde Primaria oyendo que no sabe hacer nada”

“El niño que fracasa necesita ser aceptado por su grupo, sus compañeros, -señala la profesora Márquez Vázquez- ya que suele tener una autoestima nula, porque lleva desde Primaria oyendo que no sabe hacer nada”.

Para ello es fundamental la familia, como agente colaborador, junto con el centro educativo. “Es preciso que los tutores trabajen con los padres y no sólo manteniendo una entrevista al comienzo y al final del curso, sino haciendo un seguimiento a lo largo del curso”.

El desenganche de la motivación empieza en Primaria, aunque se evidencia en Secundaria

Eso es importante porque el fracaso escolar no aparece de la noche a la mañana. “El desenganche de la motivación empieza en Primaria, aunque se evidencia en Secundaria” subraya la experta.

No menos decisiva para reducir el fracaso escolar es la calidad docente. Los profesores –señala Carmen Márquez- deben ser verdaderos maestros y no simplemente saber mucho de Física, por ejemplo. “Deben tener conocimientos de didáctica y pedagogía y saber gestionar un conflicto de grupo, atender a la diversidad, ofrecer oportunidades a todos”.

La necesidad de prevenir el fracaso escolar ha suscitado una profundización en estudios especializados, como los que se imparten en el Máster de Intervención Social online de UNIR. En este posgrado, los profesores aprenden, entre otras habilidades, cómo resolver muchos conflictos que están en el origen del abandono escolar.

Con esa formación el docente se especializa en el análisis y la intervención de los escenarios sociales en los que pueden generarse casos de desigualdad, discriminación o exclusión social.

Y es que para entender al alumno que corre el riesgo de abandonar los estudios es decisivo entender el contexto. Y tomar medidas para evitarlo.