Universidad Internacional de La Rioja

Jornada de la Fundación Funciva

El debate sobre la racionalización de horarios y la economía avanza en UNIR

El debate sobre la racionalización de horarios ha cobrado gran relevancia desde hace unos años. Muchos son los que se pronuncian sobre la importancia de adoptar nuevas normativas que faciliten la conciliación familiar y laboral. Pero no es esa la única cuestión a tener en cuenta. La productividad, la calidad del empleo, la idiosincrasia propia del tejido industrial español respecto del de otros países como Dinamarca o Suecia, la gestión del talento o los retos demográficos son otros aspectos destacados que juegan un papel muy importante en el puzle global.

Y para intentar encajar todas esas piezas, es vital que los responsables de los diversos colectivos y organismos sociales se sienten a hablar al respecto con el objetivo de tratar de acordar algunas medidas que sirvan de punto de partida. Esa es la finalidad de la mesa redonda que ha acogido la Universidad Internacional de La Rioja en colaboración con la Fundación Funciva  y que ha tenido como principal protagonista al secretario de Estado de Empleo, Juan Pablo Riesgo, en una sesión encabezada por Alberto Ruiz Gallardón, presidente de Funciva y del Consejo Social de UNIR, y moderada por Cándido Méndez.

El ex secretario general de UGT fue el encargado también de diseñar esta jornada, en la que estuvieron presentes el vicepresidente de ARHOE (Asociación para la Regulación de los Horarios Españoles), Javier Cantera, el presidente del Colegio Oficial de Físicos, Gonzalo Echagüe Méndez de Vigo, el secretario confederal de Acción Sindical y Sectoriales de CC OO, Ramón Górriz, la directora socio laboral de CEPYME, Teresa Díaz de Terán, el técnico del gabinete de la Comisión Ejecutiva Confederal de UGT, Alberto del Pozo, el socio de Sagardoy Abogados, Bruno Álvarez Padín, el director de Inovación de UNIR, Pablo Pastor y el director del departamento de relaciones laborales de la CEOE, Jordi García Viña.

El primero en exponer su razonamiento fue el propio Riesgo. Tras reconocer que en 2011 abordar esta temática habría sido “arriesgado y obsceno cuando se destruían 1.500 empleos al día”, señaló que, en cambio, actualmente resulta “imprescindible”, puesto que hablar de racionalización de horarios supone hacerlo sobre “gestión del talento y de cómo competir en este mundo”. Si bien se congratuló de que “gracias al esfuerzo de toda la sociedad” se hayan recuperado “uno de cada dos empleos perdidos”, advirtió de que aún “queda mucho por hacer: apostar por la estabilidad, atender a los parados de larga duración y a los jóvenes con poca formación”.

Una vez conseguido lo anterior, razonó, será el momento de adecuarse a los diversos retos que enfrenta el país. El primero de ellos, la globalización y digitalización que, lejos de una amenaza, puede ser una “oportunidad, puesto que el empleo tecnológico crece a niveles que duplican el del general y resulta imprescindible una formación constante y flexibilidad, características de UNIR”. La apuesta por el talento resulta también clave para incrementar la productividad de la economía española, así como la “estabilidad en el empleo, las mayores retribuciones, mejores condiciones laborales y la conciliación laboral”. Como muestra, aportó datos. La tasa de empleo de mujeres en edad laboral que trabajan en España es del 50% mientras que en Suecia, por ejemplo, es del 70%. Con esos niveles, el PIB español aumentaría un 20%. Tampoco los pronósticos demográficos son esperanzadores. “En 2060 habrá tres millones menos de personas en edad laboral”, una situación que requerirá de “la mejore economía posible, empleo y oportunidades”.

Queda mucho por hacer: apostar por la estabilidad, atender a los parados de larga duración y a los jóvenes con poca formación

Todas estas cuestiones han llevado al Gobierno a convocar dos mesas de trabajo. Una de ellas para abordar un plan de choque para el empleo, enfocado a los desempleados de larga duración y a los jóvenes. La segunda centrada en definir una estrategia que active el trabajo con un plan 2017-2020. “Se trata de abrir el debate con iniciativas concretas y sentarnos a negociar propuestas”, aportó Riesgo. Entre ellas, puso sobre la mesa “recuperar el huso horario antiguo si se ve conveniente, incentivos en la negociación colectiva para horarios y jornadas más racionales, el teletrabajo o regular de forma normativa la bolsa de horas para asuntos propios”.

El primero en dar el visto bueno a la propuesta de Riesgo fue Javier Cantera. “Debe haber un debate social porque esto es un cambio cultural, no solo de legislación”, recalcó el vicepresidente de ARHOE. Y el presidente del Colegio Oficial de Físicos insistió en la idea de “diálogo con la sociedad”.  Gonzalo Echagüe Méndez de Vigo se desveló como un firme partidario de racionalizar los horarios e hizo hincapié en la necesidad de “incrementar la productividad, porque sin ella es complicado seguir adelante, y los primeros en dar ejemplo deben ser los jefes”.

Para Ramón Górriz, secretario confederal de Acción Sindical y Sectoriales de CC.OO,  lo importante es definir el modelo productivo deseado. “Hay una ausencia total de cambio de modelo, la situación es peor que antes de 2008, se vuelve a incrementar sobre el sector servicios pero ¿qué políticas industriales se ponen en marcha que generen riqueza?”, cuestionó. “En los últimos meses no hay afiliaciones a la industria ni a la tecnología”, insistió antes de lanzar varias preguntas: “¿Cómo apoyamos el talento en España cuando el presupuesto de I+D+i se reduce cada año? ¿Qué hacemos con la liberalización de horarios en comercio y hostelería? ¿En una empresa de trabajo continuado cómo se haría?”, interrogó. Por todo ello defendió que esta temática es más propia de la “negociación colectiva; los agentes sociales dirimirán en el sector correspondiente cuál es sel horario que mejor se les adapte” y sugirió que “probablemente, es un tema de reducir la jornada y generar más empleo para que la gente trabaje menos horas”.

Con él coincidió Teresa Díaz de Terán. La directora socio-laboral de CEPYME indicó que el tejido productivo y la realidad empresarial “no siempre acompañan estas ideas de avance” e insistió en que la conciliación “no es solo asunto de mujeres”. Para Alberto del Pozo, el campo de mejora es amplio y para alcanzar soluciones dio la bienvenida a la propuesta de pacto de Estado del Gobierno en la que “priorizar lo fundamental y no el huso horario, más subsidiario”. Entre esos aspectos básicos, resaltó la parcialidad de muchos de los contratos generados desde 2011, los 300 millones de horas extra anuales -la mitad de ellas sin cobrarse- o los bajos salarios, ya que en España el 45% de los trabajadores gana menos de dos veces el salario mínimo interprofesional.

Las palabras de Górriz fueron recogidas también por Pablo Pastor, director de Innovación de UNIR. En su opinión, resulta “fundamental” lograr un empleo de calidad, sobre todo en la industria. Se mostró contrario a la “hiperregulación” de los horarios y a favor de la formación permanente para las plantillas y que esta repercuta a favor de las empresas para que puedan adaptarse.  En ese sentido Bruno Álvarez, de Sagardoy Abogados, hizo un llamamiento a que las empresas y universidades “tengan interrelación para que incorporen perfiles adecuados”.

El último en intervenir, pero no menos interesante, fue Jordi García Viña, director del departamento de relaciones laborales de la CEOE. Se apuntó al principio de libertad “sin imposiciones ni uniformidad, porque la diversidad de sectores, empresas y trabajadores es absoluta” resaltó. Recalcó que “el que haya libertad no obliga a adoptarla, sino que permite decidir si se quiere adoptar ese horario o no” y concluyó con la idea de que las jornadas “se regulan en los convenios colectivos”.

Su intervención, como la del resto, fue anotada con minuciosidad por Juan Pablo Riesgo, quien en su despedida aseguró que el Gobierno “tiene intención de abordar todos estos temas de forma paralela”.