Universidad Internacional de La Rioja

Lourdes Álvarez

"Escribir es una tarea compleja y difícil, incluso para los más experimentados"

La importancia de la escritura es incuestionable. Y tampoco cabe duda alguna de que para escribir bien, como en tantas otras cuestiones formativas, juega un papel clave la etapa escolar. Consciente de ello, María Lourdes Álvarez centró su investigación en los alumnos de entre 9 y 17 años con el objetivo de descubrir los procesos mentales que activan los escolares al iniciar este proceso. La profesora de las asignaturas de Educación Personalizada, Educación Temprana, Trastornos de la conducta y del aprendizaje y Educación de niños con altas capacidades en los Grados en Maestro en Educación Infantil y en Educación Primaria de UNIR ha realizado un trabajo de doctorado que implicó un arduo trabajo de campo con 1.231 alumnos de trece centros de León. El resultado, sobresaliente cum laude con mención internacional y un premio extraordinario de la Universidad de León en la rama de conocimiento de Ciencias Sociales y Jurídicas.

P. ¿Por qué te decantaste por esta temática?

La escritura es una competencia comunicativa tan importante y común que más del 85 % de la población del mundo sabe escribir y se concibe como una herramienta para la comunicación y el aprendizaje. En la escuela, es el principal medio por el que un estudiante demuestra sus conocimientos y, en ese sentido, uno que no escriba bien no se puede aprovechar plenamente de su poder para apoyar o extender el aprendizaje y en las materias donde sea el medio principal para evaluar su progreso sus calificaciones se verán afectadas.

En la actualidad la escritura se concibe como un proceso frente a la concepción pasada como una actividad lineal y simple centrada en los resultados que se obtenían a nivel de producto. Los esfuerzos investigadores intentan dar cuenta del proceso de composición escrita y coinciden en que es una tarea que requiere de un despliegue coordinado de un conjunto relevante de procesos mentales, de manera simultánea, estratégica y recurrente, que se conciben como claves para planificar qué decir y cómo, traducir las ideas dentro del texto escritor y revisar lo escrito.

P. Y dicha investigación, ¿prolifera?

Aunque ha generado multitud de estudios de evaluación e instruccionales, tanto fuera como dentro de nuestras fronteras, hasta el momento actual la investigación se ha ocupado escasamente, especialmente en nuestro país, de atender al papel que ejerce la distribución temporal u orquestación de las actividades cognitivas dentro de los procesos de planificación, transcripción y revisión, en el texto escrito resultante.

P. ¿Cómo llevaste a cabo la tuya?

Gracias a una beca pre doctoral que me otorgó el Ministerio de Ciencia e Innovación. Se articuló en cuatro años, durante los que realicé estancias internacionales con algunos de los mayores expertos en la materia cuyas aportaciones fueron realmente útiles. Como Stephen Graham (Universidad de Vanderbilt, EE.UU), Charles MacArthur (Universidad de Delaware, EE.UU) y Otto Kruse (Universidad de Winterthur, Suiza).

P. Evaluaste a 1.231 alumnos de 9 a 17 años. 

Sí, el trabajo de campo fue bastante extenso. Se obtuvo el consentimiento de 13 centros educativos de la provincia de León. Los focos de evaluación a los que se atendieron fueron el rendimiento en la escritura (se evaluó por un lado el proceso escritor y su orquestación y por otro el producto textual), los elementos motivacionales (como las actitudes, la motivación hacia la escritura, la autoeficacia hacia los procesos escritores y atribuciones causales) y los neuropsicológicos, dentro los cuales evalué la atención y la memoria operativa.

P. Utilizaste la técnica online de writing log, ¿en qué consiste?

Es una metodología de evaluación a tiempo real del proceso de composición escrita. Mientras el escritor se enfrenta a la elaboración de un texto, en intervalos aleatorios de tiempo marcados por una señal auditiva (en nuestro caso variaba de 45 a 120 segundos) debe codificar lo que está realizando en el momento en que percibió dicha señal. Lo hace de acuerdo a un sistema de categorías propuesto. Los datos que se obtienen proporcionan un conocimiento privilegiado de la organización, regulación y recursividad del proceso de composición escrita, o de algunas de las acciones referentes a algún proceso de escritura en particular.

Para la investigación se adaptó el writing log original que desarrollaron Torrance y colaboradores en 1999 para que pudiera ser aplicado en la población escolar, ya que estaba diseñado para la población universitaria. Finalmente, constó de nueve categorías: leer información, reflexionar sobre el objetivo del texto y a quién va dirigido, pensar qué contar, hacer un esquema, escribir el texto, leer el texto, corregir el texto, cambiar información del texto y llevar a cabo una tarea no relacionada con la composición escrita.

P. ¿Qué debían escribir los alumnos?

Todos los niños debían escribir dos textos, uno para evaluar el producto  textual y otro para evaluar el proceso escritor. El orden de aplicación de los mismos fue alternado. Se utilizaron textos de estructura comparación-contraste o argumentativa, la mitad de la muestra un tipo y la otra mitad el otro. Y cabe señalar que no se obtuvieron diferencias significativas a nivel estadístico ante la escritura de un tipo de texto u otro, o por el orden de aplicación de la técnica del writing log. Las temáticas planteadas en ambas estructuras textuales eran actuales y de interés para el colectivo. Para atender a los objetivos del segundo estudio donde se tuvo que identificar alumnado con DEA (Dificultades de Aprendizaje), todos debieron escribir una redacción de temática libre.

P. ¿Es el proceso de escritura una actividad compleja o surge de forma natural? Imagino que dependerá también del escritor en cuestión…

Escribir es una tarea compleja y difícil, incluso para aquellos escritores más experimentados, y ha llegado a ser definida como “el equivalente mental a cavar zanjas”. No es automática ni natural, sino que supone esfuerzo y práctica; solo para un primer borrador exige planificar, crear contenido y traducir el mismo en el lenguaje escrito. Además de otras tareas como la revisión y mejora del texto inicial. Escribir es una competencia en la que intervienen y se demandan de forma recursiva multitud de procesos cognitivos. Es mucho más que dominar los aspectos motores y mecánicos o sus reglas.

P. ¿Se da suficiente importancia a la escritura?

Tanta que es la principal vía por la que evaluamos a nuestros alumnos a nivel académico. Ahora bien, lo que no tiene sentido es exigir niveles elevados de rendimiento escritor a los alumnos cuando no se les ha enseñado previamente a escribir. Los alumnos saben escribir, pero ¿saben cómo escribir? A mi parecer, nos centramos en la enseñanza de los aspectos formales pero dejamos de lado, en muchas ocasiones, aspectos clave.

En diversos estudios y encuestas a escala internacional de no hace más de una década aún se constataba que los profesores dedicaban mucho más tiempo a la instrucción en la mecánica que a competencias relacionadas con la composición. Esta situación parece estar mejorando gracias a los esfuerzos investigadores en este campo, centrados en el fomento de una mayor sensibilidad ante esta cuestión de los profesionales de la educación.

P. ¿Cómo escriben los niños y adolescentes actualmente?

En la muestra global de alumnos evaluados se detectó que en torno al 12 % presentaba dificultades, en mayor o menor medida, hacia la escritura. Los resultados de la investigación apoyan la idea de que la implicación escolar en tareas como la escritura, que exigen demandas cognitivas muy altas, puede verse afectada según se avanza de nivel educativo. Por ejemplo, las actitudes hacia la escritura, en muchos casos, se van tornando cada vez más negativas según se avanza en la escuela. Surge la necesidad de que la instrucción aporte especial relevancia a aspectos afectivos y de la personalidad, así como en el manejo de los recursos y esfuerzos cognitivos.

P. ¿Qué papel juega la motivación en la escritura?

Una motivación positiva se asocia con la exposición de un comportamiento estratégico, con la persistencia en la tarea y un mayor rendimiento. Es clave para el éxito escritor y, en este sentido, cabe resaltar que el aprendizaje escritor supone un gran esfuerzo, cuyos resultados no son verificables a corto plazo. Por ello, la motivación se hace más necesaria aquí que en otros ámbitos.

P. Una conclusión llamativa es que una mayor edad y nivel educativo no implica una mayor complejidad en la composición escrita. ¿Por qué?

Efectivamente, los resultados mostraron que, aunque el alumnado de último curso de ESO es el grupo con mejores resultados, la evolución no es lo gradual que cabría esperar. Se evidencia un decremento en la implicación en el proceso escritor al comienzo de dicha etapa educativa; entre otros, una menor participación en la planificación y edición textual. Para obtener dichos resultados juegan un papel clave variables de corte psicológico que pueden concebirse, en gran medida, como moduladoras de la escritura. Así, los escritores novatos más inexpertos son aquellos que presentaron unas actitudes más positivas y mayor motivación hacia la escritura, aunque cabe señalar que sobrevalorando sus creencias de autoeficacia.

P. Sí se cumple el hecho de que los alumnos con DEA tienen una menor implicación en el proceso escritor en comparación con sus iguales a nivel educativo y escritor. Y ellos mismos lo reconocen. ¿Cómo se les puede motivar o instruir para revertirlo?

Sin ninguna duda, con la puesta en marcha de programas de instrucción estratégico-cognitivos y auto regulados, alejados de la enseñanza tradicional de la escritura, concebida como una actividad lineal, centrada en el producto. Se ha corroborado que dicho enfoque instruccional es efectivo para la mejora y desarrollo de la competencia escrita del alumnado a largo plazo.

P. Otra interesante conclusión es que se cuestiona la creencia de que un mayor tiempo de dedicación a la composición textual se relacione de forma directa con escritores con poco conocimiento o experiencia ante la competencia escrita o con DEA. 

En el pasado se concebía que aquellos escritores inexpertos y/o con DEA, al no dominar aspectos básicos relacionados con la ortografía, el contenido, la cohesión textual, etc. debían destinar una importante cantidad de recursos cognitivos a los mismos; además de atender a los procesos de planificación y revisión textual. Ello se traducía en un aumento del tiempo total dedicado a la tarea de composición textual.

En la investigación realizada se constata que un mayor tiempo de dedicación a la tarea supone un mayor número de interrupciones a nivel escritor, pero no tienen que afectar necesariamente a la calidad textual, sino que en muchos casos pueden entenderse como pausas necesarias de descanso y respiro en el proceso de escritura productiva. E incluso, pueden ayudar a obtener una mayor calidad final del texto.

P. ¿El uso masivo de dispositivos tecnológicos para escribir facilita el proceso de escritura?

No puedo contestar a eso porque no he trabajado el formato digital de escritura. Estamos barajando la posibilidad, pero no hemos articulado todavía la herramienta del writing log en dicho formato. La investigación internacional está trabajándolo en la actualidad y los resultados son favorables. Ahora bien, estamos hablando de otras sociedades, culturas y, por ende, de otros sistemas educativos.