Universidad Internacional de La Rioja

“Nuestros guiones deben reflejar algo de nuestra personalidad”

El guionista y director de cine Daniel Castro impartió la Openclass “Escribir para cine y TV: ilusión o realidad” en la que explicó cómo llevó a cabo su primera comedia, Ilusión, dio recomendaciones para los futuros guionistas y ofreció las claves para escribir una comedia y venderla en la industria audiovisual.

Daniel Castro estudió Periodismo y al acabar, después de un aburridísimo verano haciendo prácticas en RNE de Tarragona, decidió dedicarse a escribir ficción. Después de 20 años de profesión, aconseja a quienes comienzan su carrera profesional que escriban historias que tengan que ver con sus intereses. “No hace falta que sean autobiografías aburridas pero siempre es preferible que nuestros trabajos reflejen algo de nuestra personalidad”.

A los jóvenes guionistas recomendó tener varias cosas escritas como muestra de su trabajo. “Presentar los proyectos a concursos es importante para darse a conocer y estar en contacto con las personas que luego te pueden contratar”.

“Una vez que ya tienes finalizada la película, no hay mucho problema en moverla en la industria audiovisual. Hay muchas productoras que están deseando conocer nuevos guionistas o directores”. Y señaló que “hay festivales de todo tipo: cine de mujeres, de bajo presupuesto, de tercer mundo… Conviene conocer el mercado potencial de tu proyectos, en qué festivales puede funcionar para tomar las decisiones adecuadas a nivel de marketing o comercialización de tu producto”.

Respecto a la inversión inicial para la primera película, señaló que “el cine y la televisión producida de manera convencional exige una inversión imposible de afrontar para los que empezamos”. Su primer largometraje, Ilusión, que él mismo escribió, dirigió y protagonizó, ganó numerosos premios, y tuvo una mínima inversión y un equipo muy pequeño. “La ventaja de estos proyectos pequeños es que cuando ya tienes la historia cerrada puedes ponerte inmediatamente a trabajar sin necesidad de intermediarios”. La historia plantea a un personaje con un sueño muy ridículo: hacer un musical totalmente desquiciado. El personaje, consciente de la crisis en el país y de la pérdida de esperanza, decide contribuir a que se recupere la ilusión nacional con una película que rescate el espíritu de la transición.

Preguntado por un alumno del Máster en Creación de Guiones Audiovisuales sobre las claves para escribir un guión de comedia, Daniel Castro explicó que “así como en un guión dramático, todas las escenas sirven para hacer avanzar la historia, en una comedia esto no es tan estricto. Hay momentos que hacen reír y eso es lo que hace la película memorable: la descripción de un personaje, un chiste, un tópico del país…”. En ese sentido recordó que “la comedia viaja mal ya que tira mucho de estereotipos y conocimientos comunes que provocan risa en un país pero no se conocen en otros”.

Sobre el trabajo del guionista, destacó que existe un talento innato para contar historias y llegar a las personas pero también hay una formación que ayuda a presentar las historias de manera atractiva. “En mi caso no me veo escribiendo otra cosa que no sea comedia. Me resulta difícil enseñar cómo provocar risa en espectador, debe ser algo espontáneo”, dijo. Y destacó que “hay ciertos pánicos habituales del escritor: para mi es saber tomar decisiones en un guión que me cierra posibilidades que también me gustaría explorar. Muchas veces vuelvo atrás o me quedo bloqueado ante las alternativas. Con el tiempo y los plazos te ves obligado a tomar decisiones”. En este sentido, recomendó a todos los que estén escribiendo proyectos propios que se horas fijas para escribir y se pongan una fecha para terminarlos.