Universidad Internacional de La Rioja

Francisco Javier Mateos, alumno con discapacidad: "UNIR es el mejor sitio en el que he estado por comodidad y trato humano"

La época de exámenes es tiempo de nervios, estudio frenético y repasos de última hora, pero también es el momento de poner cara a muchos compañeros/alumnos y conocer de primera mano la historia que hay detrás de cada una de las personas con las que se intercambian opiniones en los foros, se asiste a las clases o se habla por teléfono.

Historias, casi todas de tesón y de superación, que conviven con otras sobrecogedoras que llegan al corazón para hacernos rendirnos a los pies de su protagonista como es el caso de Francisco Javier Mateos. Este alumno de UNIR aquejado de una enfermedad neuromuscular desde que nació se levanta cada día de la cama con la ayuda de sus padres para lograr su sueño: tener un puesto de trabajo y ser lo más autónomo posible.

La primera toma de contacto que tuve con Francisco Javier (abril 1989) fue en 2014. Eran sus primeros exámenes en UNIR. A los tutores que nos hacíamos cargo de los exámenes en Logroño nos sobrecogió y se nos quedó grabada la fortaleza de este chico de veintipocos años que ayudado por sus abnegados padres llegaba a la Sala Ibercaja con su silla de ruedas y su mesa especial para examinarse del Grado de ADE.

Un profesor me dijo que para que hacía en ese ciclo formativo si no iba a poder ejercer“, recuerda Francisco Javier Mateos

Tres años después de este primer encuentro, Francisco Javier está terminando la mitad del segundo curso de su grado con gran esfuerzo, ya que depende totalmente de la ayuda de sus padres para levantarse y sentarse en el ordenador, donde pasa una media de 16 horas al día.

Oriundo de Baños de Río Tobía, aunque se considera logroñés, este hijo único de extremeños es un joven alegre y de su tiempo al que le gusta escuchar música, jugar a los videojuegos e ir a conciertos, siempre que sus padres o amigos están disponibles para llevarle.

Nunca antes había estudiado online y, de hecho, fue su mejor amigo quien le habló de UNIR, así que “me informé y me convencisteis por el trato”. Una sintonía que no encontró en otros centros por los que había pasado con anterioridad. “Un profesor me dijo que para que hacía ese ciclo formativo si no iba a poder ejercer”. Una frase demoledora que, en un primer momento, le “dejo hecho polvo” y, posteriormente, le llevó a matricularse en un centro adaptado de Madrid que, para su pesar, no estaba adaptado a sus necesidades ni le ofrecía el empleo prometido.

De no tener esa hora extra no me podría permitir tener una buena nota jamás”, confiesa agradecido el alumno

Así, después de empezar diversos estudios sin éxito, recaló en UNIR. “Es el mejor sitio en el que he estado tanto por comodidad como por el trato humano. Desde el principio no me pusieron problemas en usar el lapicero que necesito, en llevar mi propia mesa o tener mi hora extra en los exámenes”. De hecho, Francisco Javier confiesa que “de no tener esa hora extra no me podría permitir tener una buena nota jamás”.

Sobre las tutoras que ha tenido, Raquel Sales y Raquel Franco, solo tiene palabras de agradecimiento, así como de Pilar Rodríguez, del departamento de Atención a las Necesidades Especiales de UNIR, quien “me llama por si necesito algo nuevo y está volcada en mí”.

Siempre con la mirada puesta en el futuro nos confiesa a modo de conclusión que se imagina “trabajando” para “tener autonomía”.

 

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