Universidad Internacional de La Rioja

María del Angel Iglesias, docente de UNIR, es juez de la competición desde 2008

Alumnos de Derecho de UNIR participan en unas jornadas sobre Derecho Internacional en La Haya

José Javier Fernández y David Robles, alumnos de UNIR del Grado en Derecho, han tenido la oportunidad de acudir como assistant observers a la Telders International Law Moot Court. Se trata de una competición en la que se debate un caso de Derecho Internacional en un simulacro de juicio en el que se representa tanto al demandante como al demandado. Los alumnos nos cuentan de primera mano su experiencia durante estas jornadas en el Tribunal de La Haya.

María del Ángel Iglesias, profesora de Derecho Internacional en UNIR, es juez de las semifinales desde 2008. “Este moot court es legado de Benjamin Telders, profesor de Derecho Internacional de la Universidad de Leiden, en Holanda. Apresado en un campo de concentración nazi siguió enseñando a los que estaban con él sobre Justicia internacional. Murió en el campo y dejó como legado que sus alumnos y los futuros debatieran sobre la necesidad de la justicia y de la paz en el mundo”.

Los UNIRAlumni han sabido exprimir al máximo esta experiencia. Para David Robles ha supuesto “un gran avance sobre el conocimiento que tengo en Derecho Internacional. Tal y como dijo Séneca hay cosas que para saberlas no basta con haberlas aprendido”. Por su parte, José Javier Fernández, afirma haber sido “una experiencia muy útil y divertida, en la que se obtiene un aprendizaje más motivador que la mera retención de conceptos, al tener que aplicarlos al caso concreto”.

¿Por qué decidiste acudir a la Telders International Law Moot Court?

David Robles: Durante el seminario Conflictos y crímenes internacionales. Refugiados y ayuda humanitaria, la profesora María del Ángel Iglesias explicó cómo era el desarrollo de la competición, casuística y el aprendizaje que se adquiere. Tras hablarlo con mi compañero José Javier Fernández, decidimos acudir a vivir esa experiencia.

José Javier Fernández: En mi caso decidí acudir porque este tipo de metodologías (simulaciones de juicios) tienen como ventaja el acercamiento de los alumnos con el medio jurídico dentro de un contexto académico, contando con la ayuda, apoyo e implicación de jueces, fiscales y profesores, quienes son invitados a participar en la competición, aportando un mayor realismo y seriedad a las simulaciones y sus evaluaciones. Cuestión que ayuda a los estudiantes a comenzar a entender cómo piensan y actúan los tribunales, con las consecuencias positivas que esto genera en el aprendizaje. La inquietud que despertó en mí la competicióny mi pasión por el derecho internacional hicieron que tomara la decisión de acudir a la Haya. Era una oportunidad que no podía dejar pasar.

¿En qué consiste la competición y cuál fue vuestro papel en la misma?

D.R.: La competición versa sobre un caso de Derecho Internacional sobre el que previamente tienen que estudiar y elaborar un informe los equipos participantes. Su defensa se realiza en la ciudad de La Haya, siendo la final en la Corte Internacional de Justicia. Se trata de establecer, sobre un escenario real, un conflicto para que los estudiantes puedan experimentar, desarrollar, profundizar y, sobre todo, llevar a la práctica los conocimientos adquiridos. Una herramienta de gran valor en las prácticas jurídicas.

JJ.F.: En cuanto a nuestro papel en la competición, fuimos como observers. Nuestras ganas e inquietudes por aprender de esta competición nos llevaron a la Universidad de Leiden, en La Haya, donde se celebraron los juicios en los que los participantes lucharían por hacerse con un lugar en la semifinal. Una vez allí prestamos atención a todo lo que se acontecía durante las cuatro sesiones de juicios, analizando cada momento, para posteriormente preguntar a nuestra profesora María del Ángel Iglesias las dudas que nos surgían, ya que presidió como jueza cuatro sesiones de la competición, incluida la semifinal.

El último día se celebró el juicio con los equipos finalistas, en la Corte Internacional de Justicia, siendo este día el más especial de la competición porque se suman a la simulación Jueces de la Corte. Se trata de una experiencia única que nos hemos planteado repetir en futuras ediciones, pero esta vez como participantes.

José Javier Fernández: “Se trata de una experiencia única que nos hemos planteado repetir en futuras ediciones, pero esta vez como participantes”.

¿Qué es lo que más destacas de estas jornadas en el Tribunal de La Haya?

D.R.: En primer lugar, te sorprende el ambiente de cordialidad, no reñido con el espíritu competitivo de los equipos. Además destaco de esta competición el que futuros juristas debatan sobre un caso común, su lenguaje corporal, la exposición oral, el lugar donde se desarrolla- especialmente la final- y el conocimiento que se adquiere con esta experiencia. Es una extraordinaria forma de acercar a los estudiantes cuestiones relativas a la competencia del Tribunal Internacional de Justicia.

JJ.F.: Es de destacar, en el plano actitudinal, el elevado compromiso de los estudiantes con el caso práctico a discutir su predisposición y motivación al aprendizaje de los contenidos del derecho internacional. Se percibe un ambiente de nerviosismo entre los estudiantes, producto de meses de preparación y dedicación, lo que le atribuye un plus de realismo a la simulación.

La cercanía y amabilidad de los jueces, embajadores, colaboradores y personal diplomático que asisten al evento es espectacular, son muy accesibles en todo momento y permiten el intercambio de opiniones y experiencias.

David Robles: “Es una extraordinaria forma de acercar a los estudiantes cuestiones relativas a la competencia del Tribunal Internacional de Justicia”.