Miércoles, 25 octubre 2017

La influencia del olfato en la quema de calorías: una conversación con la profesora Onetti

Wanesa Onetti, profesora de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR), está inmersa ahora en dos proyectos de investigación relacionados con la actividad física y la salud. Su última publicación trata sobre el Volumen máximo de oxígeno en personas mayores de 60 años. Análisis del género y obesidad. Conversamos con ella, con ocasión del Día Mundial de la Alimentación, sobre hábitos alimentarios y obesidad.

Las grasas son una de las fuentes más ricas en calorías e influyen directamente en la aparición de enfermedades como la obesidad. ¿Es nuestro cerebro adicto a las grasas?

Sí. Las grasas son capaces de producir dependencia; el aroma de las grasas nos atrae. El efecto que pueden tener en nosotros las grasas trans (margarina, galletas, patatas prefritas, comida rápida, aperitivos, etc.) es adictivo, ya que contienen potenciadores del sabor, una sustancia natural parecida al cannabis que hace que nuestro cerebro asimile sensaciones parecidas al placer, al bienestar. Estimula al cerebro provocando que no podamos parar de comer potenciando el aumento de colesterol, riesgo de infarto, diabetes y obesidad. Por eso hay que saber y educarnos en una alimentación sana y adecuada. Es importante saber tanto lo que se come, como cómo se come. La conducta alimentaria es mucho más que los alimentos que consumimos.  El objetivo que se marca al principio del tratamiento no es que la persona haga dieta, sino enseñar a la persona a que tenga una dieta (estilo de alimentación) que cuadre con sus necesidades y que pueda mantener a lo largo del tiempo. Debemos analizar cuáles son los hábitos alimentarios de la persona (qué alimentos toma, en qué cantidades y, sobretodo, de qué modo: velocidad de ingesta, distribución de comidas a lo largo del día, y si sabe diferenciar entre tipos de alimentos como proteínas, carbohidrato, vegetales). Mediante el análisis e intervención sobre estas variables, logramos que la persona mejore su conducta alimentaria y, por consiguiente, su peso, evitando así enfermedades originadas por una inadecuada alimentación.

 ¿Cómo podemos “desactivar” la adicción natural a las grasas para evitar la obesidad?

Los alimentos grasos los tenemos al alcance de la mano día a día en todo tipo de negocios, empresas, restaurantes… Aparte de tener un impacto negativo sobre la salud en general, el consumo regular de alimentos ricos en grasas puede llevar a la adicción a estos alimentos. Para mantener un consumo moderado de alimentos grasos, una de las primeras cosas que hay que hacer es controlar los hábitos de compra. Si compras comida que contiene alto contenido de grasa, estás aumentando una adicción a los alimentos grasos, alimentando una dieta y un hábito no saludable. Recomendaciones: evitar hacer las compras cuando tienes hambre; revisar las etiquetas de los alimentos que estás comprando; ser consciente de la importancia que tienen los alimentos en la salud nuestra y de nuestro entorno.

El objetivo no es que la persona haga dieta, sino enseñar a la persona a que tenga un estilo de alimentación que cuadre con sus necesidades y que pueda mantener.

Según diversos estudios recientes, las células del sistema inmune del cerebro se inflaman con el consumo de una dieta alta en grasas. Esa inflamación está relacionada con el aumento del apetito y, por tanto, el sobrepeso y la obesidad. ¿Qué recomendaciones podemos tomar para disminuir el apetito y mejorar nuestra alimentación?

Podemos sustituirlos por opciones más saludables. Por ejemplo: si te apetece beber leche entera, entonces, puedes buscar un sustituto saludable como la leche sin grasa; si te apetece la carne, elige los cortes magros sin grasa; freír los alimentos aumenta el contenido de grasa, puedes cocinar los alimentos de forma más saludable, ásalos a la parrilla, al vapor o al horno.

Aunque no está claro por qué, los investigadores piensan que el olor de la comida tiene un papel importante en cómo el cuerpo quema las calorías. Sin olfato, ¿es posible que el metabolismo queme más energía?

Según estudios recientes en ratones, los investigadores piensan que el olor de la comida tiene un papel importante en cómo el cuerpo quema las calorías. Sin olfato, es posible que el metabolismo queme más energía en lugar de almacenarla. Cuando el cerebro falla, hay una sensación de gusto diferente. El gusto y el olfato son sentidos que se complementan. Por lo tanto, el olfato puede interferir a la hora de alimentarnos con menos inquietud; así nos saciamos antes y logramos disminuir el apetito.

Recomendaciones: & Evitar hacer las compras cuando se tiene hambre. & Revisar las etiquetas de los alimentos que se compran. & Ser consciente de la importancia de los alimentos en la salud nuestra y de nuestro entorno.

El número de personas, tanto adultos como niños, que sufre obesidad ha aumentado en los últimos años. ¿En qué medida se podría paliar con nutrición y deporte?

Para que el tratamiento sea realmente efectivo es necesario que se aborde desde varios ángulos. Así, es imprescindible una revisión de los hábitos alimentarios del niño y de la familia para introducir las correcciones necesarias. Salvo en los casos más graves, con un IMC> percentil 97, en la mayoría de casos no se trata de someter al niño a una dieta hipocalórica como si fuera un adulto, sino que el niño obeso debe llevar una alimentación equilibrada, sin restricciones de alimentos, ya que ello podría suponer una privación de algunos nutrientes necesarios para su correcto desarrollo. En muchos casos los niños con obesidad apenas comen vegetales frescos, mientras que consumen cantidades excesivas de azúcares y grasas, que deberán ser reducidas para ajustarlas a los valores normales. Igualmente, deberán tomar las cinco raciones diarias de frutas y verduras, necesarias para lograr que la dieta sea balanceada. En segundo lugar, debe establecerse un plan de ejercicio físico suficiente para reducir las reservas de grasa y mejorar la función metabólica, ya que solo por el hecho de practicar ejercicio físico con regularidad aumenta el metabolismo basal. Por último, y para garantizar la continuidad de los cambios y mejoras introducidos, es muy recomendable recibir un apoyo psicológico que refuerce la motivación del niño o adolescente, así como de su familia. Muchos de los niños que padecen obesidad también sufren un rechazo social que puede provocar dificultad para su correcta socialización, así como problemas de autoestima.

Según estudios recientes en ratones, los investigadores piensan que el olor de la comida tiene un papel importante en cómo el cuerpo quema las calorías.

¿Qué alimentos y sustancias perjudiciales deberíamos eliminar de nuestra dieta diaria?

Bebidas cargadas de azúcar, cereales azucarados, carnes procesadas, grasas trans, etc. No es tan difícil descartar estos alimentos de la dieta.  Se puede empezar por comer ese alimento que no aporta nada con menos frecuencia, seguidamente, reducir el tamaño de la porción y, por último, reemplazarlo por una opción que sea más saludable. Recomendaciones que podemos seguir: reducir al mínimo la ingesta de alimentos de la cúspide de la pirámide como: embutidos, natas y mantequillas, productos de bollería, margarinas, helados; aumentar el consumo de aceites vegetales respecto de los animales. El aceite de oliva virgen tiene una mejor capacidad antioxidante; dentro de las grasas animales consumir más pescado que carne; dentro de las carnes consumir más pollo y cerdo que vacuno; al consumir carne de vacuno es mejor elegir las piezas magras; y limitar la ingesta de grasa láctea consumiendo leche desnatada o semidesnatada.