El blog de Juan Antonio Morente Molinera

Las redes sociales son un nuevo punto en donde millones de personas acuden a compartir sus ideas y pensamientos. Dado que los dueños de las redes sociales tienen acceso a toda la información que publican sus miembros, ¿es posible ayudarles cuando se encuentren en situaciones difíciles? Por las últimas novedades que Facebook está testeando, parece que sí que lo es.

Gracias a la aparición de los entornos de Big Data, pueden realizarse aplicaciones muy complejas que hacen uso de la gran cantidad de información disponible que genera la población mundial. En este artículo discutimos hasta qué punto es ético hacer uso de esa información y debatimos sobre dónde deberían ponerse los límites a la hora de emplear dicha información.

En la actualidad, se está produciendo un aumento exponencial de la cantidad de datos con la que los algoritmos tradicionales deben de tratar para resolver todo tipo de problemas. Por ello, es ahora más necesario que nunca el uso de algoritmos que sean capaces de obtener información útil, aunque no perfecta, de la información disponible. Aunque los algoritmos de computación bioinspirada son algoritmos clásicos, están pensados para funcionar adecuadamente en este tipo de entornos.