El blog de Isabel García Mateo

13 septiembre 2017

Ni del concepto de independencia profesional del abogado ni de la regulación normativa podemos deducir que su autonomía dependa del vínculo laboral que lo une con su cliente. Hacerlo sería como cuestionar la libertad de los letrados en grandes bufetes porque sus ingresos provengan sobre todo de clientes poderosos.