El blog de David G. Ginocchio

20 septiembre 2016

El príncipe Zeid Ra’ad al Hussein es el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. El pasado 5.IX.2016, en La Haya, pronunció un discurso en la velada de gala de la Fundación Paz, Justicia y Seguridad, en la que denunció el peligro de los discursos políticos extremistas. Querría compartir un par de notas más para perfilar los problemas del discurso político que él discute.

5 julio 2016

Neil Degrasse Tyson (Manhattan, 5.X.1958) es conocido por la comunidad científica como director del Planetario Hayden en Nueva York, por los periódicos por ser quien ‘destituyó’ a Plutón de su condición de planeta (lo que le ha valido rencorosos correos de cientos de niños), por los admiradores de la ciencia por revivir el Cosmos de Carl Sagan y por las redes sociales por el meme admirativo que plastificó primero su admiración a Newton y devino después inesperadamente en la figura del postureo. Hace un par de días tuiteó el siguiente mensaje: “El mundo necesita un país virtual: #Rationalia, con un Constitución de una sola línea: Toda política se decidirá por el peso de su evidencia”. ¿Podríamos gobernar por leyes pura y unívocamente racionales, verificables empíricamente?

Todos los días sin falta una ‘guardia de corps’ de unos 250 reporteros mantiene atenta la mirada sobre la Casa Blanca, pues si nadie custodiat ipsos custodes, las injusticias convierten al estado en magnos latrocinios. La leyenda afirma que fue Teddy Roosevelt quien los dejó entrar, conmovido al verlos sufrir un frío invierno. De hecho, en 1914 se fundó la White House Correspondents Association (un año después de que Woodrow Wilson amenazara con terminar con las conferencias de prensa ante ciertas afirmaciones que consideraba falaces).

8 marzo 2016

¿Quién es Donald Trump y por qué es un “caso” relevante para la cultura política? Dirigida por lo visto en Facebook, mi idea de Trump estaba basada en el odio que se le prodiga. Más allá de eso no conocía de él sino insultos xenófobos, racistas, misóginos, y prácticamente ninguna de sus propuestas, excepto dos: expulsar a todos los inmigrantes ilegales de EEUU (una propuesta técnicamente cercana a lo imposible y económicamente suicida) y prohibir la entrada de musulmanes en el país –una idea cuyo apoyo empieza a “despertar alarmas” (1). (Irónicamente, el Reino Unido debatió si debería prohibirse a Trump entrar en Gran Bretaña.)