El blog de Alfred Sonnenfeld

26 julio 2017

Cristo obró milagros y los hizo en gran número. “A través de sus gestos, sus milagros y sus palabras, se ha revelado que en él reside toda la plenitud de la Divinidad corporalmente” (Col 2,9). Su humanidad aparece así como signo e instrumento de su divinidad: la misma voz que dice hágase la luz, y la luz se hizo, es la que dice, Lázaro, sal fuera, y el muerto vuelve a la vida.

19 mayo 2017

El discurso de Pablo en el Areópago de Atenas adquiere un viraje al mencionar la Resurrección de los muertos. Los que le están escuchando reaccionan con risas escépticas, unos se echaron a reír y otros dijeron: Te escucharemos sobre eso en otra ocasión” (Hech. 17, 32). Este comentario lleno de incredulidad bien podría compararse a la contestación actual de la era postmoderna en la que nos hallamos: “Jesucristo resucitado, ¿en serio? Sobre esto te escucharé en otro momento!”.

19 mayo 2017

¿A qué se debe la persistencia de la tesis de que el hombre tendría un instinto inherente a la violencia? ¿Por qué tantos científicos, filósofos, escritores, cineastas han apoyado la existencia de dicho instinto? La agresividad y la violencia sin que medie una provocación no conducen a una activación del sistema motivacional y, por tanto, a la segregación de sustancias neuroplásticas del bienestar. De esto se deduce que la agresividad y la violencia no pueden ser consideradas motivaciones que surjan espontáneamente en el ser humano, algo así como si la biología humana, de manera instintiva, nos hiciera tender a la agresividad.