Martes, 14 febrero 2017

¿Españoladas, alemanadas, hungaradas o americanadas?

Cuando pensamos en patrimonio, lo que nos viene a la cabeza son los monumentos, las tradiciones, la etnografía y poco más. Pero también es patrimonio nuestra historia. Parece que, al no ser algo tangible, olvidamos que también es patrimonio, y lo es con mayúsculas, siendo una parte importante de él.  ¿A qué viene esta reflexión?… os lo cuento.
El otro día estuve viendo la entrega de los premios Goya, en la que concursaban dos películas históricas: 1898. Los últimos de Filipinas y La reina de España, con tema de trasfondo histórico.  Si no me equivoco, a pesar de sus numerosas nominaciones, tan solo la primera de ellas se llevó un premio al Mejor diseño de vestuario.

En los últimos años parece que se está poniendo de moda la historia de España en el cine español y en las series de televisión. Me acuerdo de La niña de tus ojos, la precuela de la reina de España en la que un grupo de cineastas españoles se trasladan a los estudios UFA en Berlín, durante el nazismo, para rodar la doble versión, alemana y española, de un musical de ambiente andaluz. En una de las escenas el director se queja de que le acusaban de hacer españoladas y él se defiende diciendo “¿qué es lo que quieren que hagamos: alemanadas, hungaradas, americanadas?”.

No vamos a incidir en cual ha sido la causa por la que históricamente hemos ninguneado, despreciado, o apenas considerado y valorado nuestro cine.  Somos un país un poco cainita, y nos avergonzamos de nuestro pasado. A veces pienso que harían los estudios de Hollywood, si tuviesen nuestra historia. Son miles las películas que han hecho sobre la conquista del oeste, sobre la II Guerra Mundial, Vietnam, etc. Conocemos mejor a sus personajes históricos, gestas, batallas, que las nuestras… Si salimos a la calle y le preguntamos a la gente el nombre de bandoleros y de vaqueros nos dirán sin dudar: Billy el niño, los hermanos Dalton, Buffalo Bill, el general Custer… evidentemente la programación diaria en televisión de una o varias películas en la sobremesa contribuye a ello, y si no que se lo pregunten a mi padre que es fijo. ¿Y españoles.?… Curro Jiménez y … poco más, y eso gracias a la serie de televisión, al Algarrobo, al Estudiante y al Gitano.

Sancho Gracia en el papel del bandolero Curro Jiménez

Vivimos en una época donde impera la globalización y en la que los medios visuales lo son todo. Hemos importado Halloween y la mala suerte de los viernes 13 gracias a las películas. ¿Pero lo nuestro no era el martes y trece?. Por ello creo que debemos sumarnos y aprovechar los medios visuales para vender nuestro pasado, con las cosas buenas y las malas, con las glorias y las vergüenzas, como ocurre con la historia de cada país.

La leyenda negra, que cae sobre nuestra historia, inventada por ingleses y holandeses para atacar al imperio español, se ha quedado en nuestra casa. Y que hablar de la Inquisición, El Santo Oficio, y Torquemada. Una imagen de una España donde en cada plaza se quemaban brujas, herejes… y que no superamos. Los estudios más recientes calculan que fueron procesadas unas 150.000 personas  y solo el 2 % ejecutados entre 1478 (fecha de su creación por los Reyes Católicos ) y 1834 (fecha de su abolición por Isabel II).  ¿Pero no habíamos quedado que España era una hoguera?, El miedo a la brujería en la Europa medieval se trasladó posteriormente a las colonias norteamericanas, creando la psicosis de la caza de brujas (las famosas brujas de Salem en Massachusetts), pueblos enteros quemados en Alemania o Suiza, calvinistas, puritanos… todos formaron parte de la psicosis “de que el diablo estaba presente”… pero la fama es nuestra.
Pero volvamos a la historia. En los últimos años están surgiendo series históricas, y también de época, que nos acercan a nuestro pasado. Unas con más éxito que otras, pero ahí están: Águila Roja, Isabel, Reinas, Hispania, Al final del Camino, sin olvidarnos del programa de Historia de nuestro cine en la 2 (RTVE) que emite bastantes películas históricas o de tema histórico, con audiencias más que envidiables… y por supuesto

1454505710 El ministerio del tiempo que, para mi gusto, es la gran ganadora. Esta serie nos descubre personajes, hechos y situaciones de nuestra historia y sus fans, la han convertido en un fenómeno sin precedentes (yo me declaro ministérica).
¿Son españoladas?.., pues si, y qué. Y digo españoladas empleando el término no despectivamente, sino todo lo contrario, reivindicativo. ¿Por qué adoramos las americanadas, o las películas y series victorianas inglesas?. Hace unas semanas vi la ya mencionada 1898. Los últimos de Filipinas, una magnífica película sobre la gesta de Baler, en la que un puñado de españoles defendió durante casi un año los rescoldos de un imperio ya inexistente. A la salida oía como unos chicos comentaban que a ellos la que les gustó fue El Álamo con los texanos defendiéndose de miles de mejicanos, luego criticaban la conquista española, el imperio, etc. ¿Es que nadie les ha explicado que en El Álamo los texanos, declarados independientes, les estaban robando el territorio a los mejicanos? ¿Acaso son mejores William Travis, o Jim Bowie o Davy Crockett, que el teniente Saturnino Martín Cerezo y los 50 de Baler?.

Supervivientes de la guarnición de Baler fotografiados en el patio del Palacio de Santa Potenciana (Manila)

Me pregunto si detrás de todo esto, no existe un problema con los planes de estudio y sus contenidos, mínimos en lo que afecta a la historia. Y si no aparecen, claro, es porque no importan. Además, parece que es políticamente correcto, apartarse o renegar de nuestra historia, de nuestras raíces. ¿Renegamos de nuestros padres?.
Quiero terminar haciendo una reflexión. Hay una serie magnífica Vikings, si no la conocéis, os animo a que la veáis… engancha. Ya sabéis cual es el tema, y su argumento.  Famosos por sus incursiones y pillajes en Europa, los países escandinavos se sientes orgullosos de este pasado (museos, fiestas, recreaciones…), incluso existe un Itinerario cultural europeo de vikingos y normandos promovido por el Consejo de Europa (http://www.destinationviking.com/). “Del furor de los hombres del Norte, líbranos señor” fue la oración que cotidianamente se rezaba en todos los monasterios ingleses desde finales del siglo VIII. Las crónicas escandinavas narran sus expediciones, saqueos y correrías por todo el occidente, desde Islandia y Escocia hasta Roma y Bizancio. No hubo costa, país, ciudad, que no atacasen, mar que no navegasen y río por el que no ascendiesen, y si no que se lo digan a parisinos y pamploneses.
En el capítulo de la semana pasada disfrutamos de El Águila de sangre, un método de tortura consistente en abrir a la víctima desde la columna vertebral, cortando y abriendo las costillas de forma que parecían alas manchadas de sangre, y sacando los pulmones hacia afuera. La herida abierta se cubría con sal, luego eran colgados de cruces o clavados en las puertas de las iglesias… no cabe duda que era puro marketing. Cuando en el horizonte se atisban las velas de los drakkars… lo mejor era poner pies en polvorosa.

Detalle de la estela Stora Hammars I de Gotland, Suecia. La escena tallada muestra a un hombre reclinado al que se le está realizando el águila de sangre.

Fueron, tradiciones paganas nórdicas, propias de una cultura y un pueblo que dejó su huella en la historia. Pero ¿qué hay de atrayente en los vikingos?, ¿qué es lo que los hace tan populares? ¿Os acordáis de Vicky el vikingo, la serie de animación de los años 70?… La imagen que nos transmite el mundo vikingo es de pura violencia, de sangre, de dioses terribles como Odín o Thor, pero también de comerciantes, navegantes, descubridores y colonizadores…
Los vikingos están ahí, hablamos de ellos, los países escandinavos se enorgullecen de ellos. ¿Y nosotros?. Os imagináis una serie que se titulase Forjadores de América, parafraseando aquellas series filatélicas de los años sesenta. Hoy vemos propuestas de retirar calles y estatuas a Ponce de León, Cabeza de Vaca, Hernán Cortés, Pizarro… son genocidas, y no son políticamente correctos. ¿Qué hay en ellos que los hagan distintos de Ragnar Lodbrok, Lathgertha, Björn Ragnarsson “Brazo de Hierro”, Ivar “El deshuesado”, Erik “Hacha Sangrienta”, Sigurd “Serpiente en el ojo”…? ¿Alguien sabe si los daneses o los suecos consideran políticamente incorrectos sus estatuas, calles, series de TV, …?.
Termino ya. Espero que la estatua de Eloy Gonzalo, uno de los héroes de Cascorro, permanezca en su plaza y no se sustituya por otra, o que a nadie se le ocurra retirar de nuestras plazas las estatuas ecuestres de Santiago Matamoros, para no ofender, o retirar la Cruz de Alcoraz del escudo de Aragón, como se propuso en su momento. Por cierto, en Jordania vi esculturas de Saladino Matacristianos, cabalgado sobre las cabezas cortadas de cruzados, y no me sentí ofendida.
Una sociedad difícilmente sabrá donde está y a donde va, si no sabe de dónde viene. Unas se sienten orgullosas como la americana, británica, francesa… ¿y nosotros?, parece que nuestra historia nos avergüenza.