Domingo, 19 marzo 2017

Comercio administrado, la nueva realidad de los tratados de comercio internacional

Un acuerdo de libre comercio internacional debería al menos orientarse a favorecer los movimientos de bienes y servicios limitando las trabajas artificiales existentes. La libertad a la que hacen referencia en su nombre estos tratados, se ha consolidado de forma tradicional en la eliminación o reducción en la medida de lo posible de las barreras arancelaras y no arancelarias, tales como cuotas, barreras administrativas, etc. Tanto en el seno de la Organización Mundial del Comercio como en los tratados bilaterales firmados entre bloques de integración comercial, se ha trabajado en este sentido, reduciendo aquellos elementos que limitan un movimiento libre de productos.
Desde hace unos años se vienen negociando tratados de libre comercio que podríamos llamar 2.0., pues avanzan una nueva lógica de trabajo. Su objetivo, lejos de centrarse en la reducción de las barreras artificiales al comercio internacional, avanza en lo que podríamos llamar comercio administrado. Ejemplos de estos tratados serían el acuerdo entre la UE y EEUU, o el referido a EEUU-Pacífico. El concepto de comercio administrado hace referencia a la definición de unas reglas del juego propias para cada sector, diseñadas al gusto de las grandes comparaciones empresariales y por lo tanto orientadas a mantener una posición de dominio. Esto no derivará en una reducción de las trabas al comercio, sino en lo contrario, en una mayor regulación. Esta regulación no pone el foco en la mejora de la seguridad o protección a los ciudadanos, sino en la protección de la industria. Por ejemplo, en el comercio de medicamentos se amplía la protección a las patentes, los años de explotación exclusiva o la rigidez de las mismas.
¿Esto derivará en mayor comercio internacional? Puede que no. Derivará en mayor protección a la industria. Pues bien, este es el sentido de los nuevos tratados comerciales internacionales, en los que los países ceden en algunos sectores a costa de ganar protección en sus referentes nacionales. El resultado será que la suma de las ganancias de protección – comercio administrado – de unos países sumará a lo conseguido por otros. El resultado sobre el volumen de comercio internacional es incierto, pero con seguridad podemos señalar que será menos libre y más regulado. Por cierto, en estos  procesos a los ciudadano u otras contrapartes afectadas, no se les consulta. Esta es la esencia de los nuevos tratados comerciales, que de libre tienen solo el nombre.