Miércoles, 15 febrero 2017

Violencia infantil, estrés y salud

A todos nos disgusta ver o imaginar a un niño pasándolo mal y nos estremecemos cuando escuchamos casos de maltrato infantil, ya sea físico o sexual. Casi nadie con sentido común y sensibilidad defiende hoy en día que el acoso o el ciberacoso escolar sean cosa de niños. Pensar en la idea de un niño sufriendo es, por tanto, desagradable y perturbadora. Y eso que no conocemos todas las consecuencias, a corto y largo lazo, que tiene el estrés fisiológico psicosocial para la salud infantil y adulta.

Parte de este desconocimiento se debe a que hay una escasa interacción entre ciencia y sociedad. Es decir, muchos de los descubrimientos científicos se quedan encerrados entre las páginas de un artefacto al que llamamos “paper”, pues al ser publicados en una revista científica de alto impacto (que a menudo solo leen los demás científicos) ya ha cumplido casi todo lo que se espera de la investigación que dio lugar a dichos resultados: que sea publicable. Esto se debe a ley del publish o perish de la que te hablamos en un post anterior y que científicos de la talla de Higgs se han atrevido a denunciar. Importa más el cuartil o el apellido de la revista (Scopus, JCR) , que la transferencia de conocimientos a la sociedad, de ahí que la actividad divulgadora no se valore en un currículo investigador. Lo cual tiene como consecuencia lógica que los científicos destinen poco o nada de su tiempo a divulgar.

Volviendo al tema que nos ocupa, si le preguntáramos a la población qué es la epigenética, un telómero, o en qué consisten los procesos inflamatorios del estrés me atrevería a decir que nos encontraríamos con la más absoluta ignorancia. Sin embargo, estos factores son responsables de otras cosas bien conocidas por todos: cáncer, diabetes, enfermedades cardiovasculares, trastornos mentales, demencia, etc. No hace falta saber en qué consisten estos complejos fenómenos bioquímicos, sino de conocer, groso modo, en qué consisten, de qué son responsables y qué papel juegan en nuestra salud. En un post anterior ya explicamos alguna de las ideas básicas que subyacen a la epigenética, esa ciencia que estudia la forma última en que se expresan nuestros genes, en la que influyen factores ambientales como la nutrición y el estrés. En cuanto a los telómeros, basta saber que protegen el final de nuestros cromosomas y que su longitud se relaciona directamente con nuestra salud y los procesos de envejecimiento. El estrés acorta la longitud de los telómeros y, por tanto, constituyen un buen marcador de cambios epigenéticos relacionados con la salud. Es decir, anuncian que esa persona tiene una mayor probabilidad de padecer ciertas enfermedades, que de no haberse producido dichos cambios, no tendría. Estos cambios epignéticos son reversibles, y si los conociéramos o detectáramos a tiempo podríamos revertir o paliar el proceso. De ahí la importancia de su conocimiento. En la siguiente entrada te explicaremos el rol que juega la exposición temprana a la violencia y estrés en este tipo de cambios epigenéticos, ¡no te lo pierdas!

@ana_cleon

Referencias

Kessler, R.C., McLaughlin, K.A., Green, J.G., Gruber, M.J., Sampson, N.A., et al… (2010). Childhood adversities and adult psychopathology in the WHO World Mental Health Surveys. British Journal of Psychiatry,197, 378–385.

Moffitt, T.E., y the Klaus-Grawe 2012 Think Tank. (2013). Childhood exposure to violence and lifelong health: Clinical intervention science and stress biology research join forces. Development and Psychopathology, 25(4 0 2), 10.1017/S0954579413000801