Martes, 13 junio 2017

Propuesta para una escuela más abierta a la vida de los niños

¿Cómo podemos aplicar proyectos que conecten el mundo con nuestros alumnos? La escuela debe ser más abierta a las opiniones de los niños, a sus propias vivencias y formas de pensar. Hay que escucharlos, oír sus ideas previas, sus reflexiones y sus propuestas para crear entre todos el conocimiento. Además el profesorado debe ser capaz de promover todas estas ideas, apoyar el trabajo en grupo e incluir a la familia en la escuela. Por todo esto, cada vez son más los maestros de Educación Infantil que creen que las vivencias de fuera y dentro del aula no debe estar tan distantes, se deben acercar.

¿Cómo podemos atravesar la puerta?

Entendiendo de verdad lo que es la escucha activa. Nuestra función consiste en escuchar, buscar los tiempos, los espacios, incluir más agentes educativos (todos educamos) y establecer los vínculos necesarios. Los niños cuentan momentos de sus vidas, experiencias, preguntan, se aburren, proponen y ahí es donde los docentes deben estar atentos. Es importante reforzar el nexo de unión que existe entre familia y escuela ya que debemos considerar a las familias como elementos integrantes de la misma y es por ello que debemos animarles a participar y a que se sientan parte del centro. Promoviendo el deseo de participación entre las familias se generan nuevos vínculos entre niños, maestros y padres.

En esta aportación se quiere detallar una propuesta concreta que se ha desarrollado en el aula de 4 años A del CEIPSO El Encinar de Torrelodones (Madrid) por Elena Ochoaerrarte, maestra del centro (vid. foto 1). El contenido de la actividad está adaptada a niños de segundo ciclo de Educación Infantil, concretamente de la clase de 4 años, pero se puede ampliar en función de las edades de los niños. Partiendo del Proyecto de Centro “El juego”, con la propuesta específica para el ciclo de Educación Infantil de “Los juegos tradicionales” y coincidiendo con la elección del disfraz de carnaval, se ha realizado la siguiente propuesta de aula: “¿Dónde están las llaves? matarile…”:

Para el diseño común del disfraz una madre se ofrece a diseñar el primer boceto de la diadema con forma de llave y otro padre se ofrece a realizarlos con el material elegido. Y ahora jugamos con el misterio: ¿de quién es la llave? ¿qué abre la llave? Los niños dejan volar su imaginación y elucubran sobre si la llave es de un pirata o de un duende o si quizás se le ha caído a alguien. Ellos creen que puede abrir un tesoro en el fondo del mar, una puerta de oro, una casita de muñecas o un parque de atracciones (vid. fotos 2 y 3).

Todos los niños crean sus propios diseños de animales y plantas del mar, que hacen realidad con cartulina y que colocan después en el disfraz. Investigan en los libros, realizan bocetos previos, eligen el definitivo y lo realizan con diferentes texturas. Crean diferentes animales del mar: pez mejillón, pez comehierba, caballito pez, pez corazón, pez pompa, pez oscuridad… Su imaginación vuela y sus diseños son impresionantes. En este punto final, de nuevo las familias ayudan en la confección final del disfraz en los talleres de aula. (vid. fotos 4 y 5).

Además en la parte de detrás del disfraz todos tienen el signo de interrogación de la pregunta: ¿dónde están las llaves matarile…?.  Este símbolo puede ser la clave y según definición de los niños es “un candado que sirve para preguntar”. Ya tenemos nuestro disfraz terminado, y mediante aprendizaje significativo sabemos de qué vamos, cómo y por qué lo hemos hecho así. El proyecto finaliza aquí o puede continuar. Juntos y escuchando varias voces, la llave debe seguir abriendo puertas… (vid. foto 6)

 

 

 

Rosa Gálvez

Grado en Maestro en Educación Infantil

Máster Universitario en Formación del Profesorado de Educación Secundaria