Viernes, 19 febrero 2016

Mamá, ¡mañana tengo examen de mates!

Como madre de niños pequeños, es habitual encontrarme con otras madres en fiestas escolares y eventos similares, que cuando se enteran que soy profesora me hablan cual si tuviese una varita mágica con la que hacer que sus peques vayan bien en matemáticas. He de decir que me entristece esta situación, y resulta lejana de lo que yo vivo a diario con mis hijos.

No hice nada especial con mis pequeños respecto al aprendizaje de las matemáticas, pero bien es verdad que lo han visto como algo cotidiano, a lo que no se le da mayor importancia que la que se le da a otras materias. Hacer las cosas bien o mal en matemáticas pasa por disfrutar primero de lo que estamos haciendo, y después sacar a la luz todas esas dudas que puedan surgir al hacer la tarea; quizá esa naturalidad con la que hemos tratado en casa el aprendizaje de las matemáticas, y aquellos juegos de ordenar coches sobre las baldosas del suelo, o los poblados de palillos de helado cuando fueron más pequeños, les hizo ver que las matemáticas se pueden ver y aprender disfrutando con ello.

Socialmente damos una importancia al aprendizaje de las matemáticas que magnifica las situaciones donde a algún niño se le “da algo mal”, haciendo que lo que podría ser una situación puntual se marque como un fracaso.

Lola: ¡Qué bien va mi Luisa en matemáticas! ¡Si es que es más lista!

Mateo: Pues mi Pepe, no va a así, pero vamos salió a mí, nunca se me dieron bien los números.

Lola asocia el ir bien en matemáticas con la inteligencia de su hija, mientras que Mateo, justifica que Pepe no vaya bien porque él tampoco entendió las tareas de matemáticas. Creo que ambos mensajes son igual de negativos, uno porque señala al niño ante unas expectativas que quizá no sean del todo ciertas, y otra porque le posiciona en una situación donde parece indicar que por mucho que se esfuerce como genéticamente no está preparado no le irá bien con las matemáticas.

Sin embargo, estos posibles éxitos o dificultades asociados con el aprendizaje de las matemáticas, tienen un carácter más emocional que cognitivo, tienen un punto de confianza o no en sí mismo que será el que condicione los resultados.

Os dejo la presentación que utilicé hace pocos días en una escuela de padres y madres, hablando sobre estas situaciones, como la de la conversación entre Lola y Mateo, que tantas veces se repite en nuestro día a día, esperando que os sirva como reflexión ante nuestra forma de abordar el aprendizaje de las matemáticas en casa:

Fuente: Prezi

Y además os dejo un enlace a mi blog, donde intento contar pequeñas cosas de manera espontánea, esperando que en algún hogar a alguien puedan venirle bien, Las mates de mamá.