Jueves, 11 septiembre 2014

¿Los “listos” van bien en matemáticas?

Esta situación es más habitual de lo que pensamos, pero como profesores ¿conocemos las percepciones de tantos estudiantes que piensan como Pablo? y ¿conocemos los aspectos motivacionales de los estudiantes ante las matemáticas?, y por último, ¿desarrollamos elementos en la evaluación que tengan en cuenta actitud y aptitud?.

Mi entrada tiene como objetivo nuestras reflexiones como maestros/profesores en cualquier nivel ante la clase de matemáticas, porque hemos de romper poco a poco con esa percepción “social” de que los que “van bien” en matemáticas son los estudiantes que pueden tener mayores capacidades, pero sí hemos de tener en cuenta la frase de “el que quiere puede” y aquellos estudiantes que creen en ellos, son los que tendrán unos mejores resultados en las calificaciones de matemáticas. Aportaré algunos datos de la investigación en este sentido, que faciliten vuestra reflexión.

“Un análisis multidimensional reveló que los alumnos con buen rendimiento se perciben como académicamente competentes y motivados para aprender, lo que refleja un positivo autoconcepto académico, en sintonía con los criterios valorativos de sus docentes, a diferencia de los alumnos con rendimientos deficientes, quienes mostraron mayores discrepancias con los juicios de sus docentes” (Omar, 2004, p. 4); esta investigación se llevó a cabo en Argentina con una buena muestra de estudiantes de secundaria y aporta evidencias sobre que niveles altos de autoconcepto matemático del alumno muestran un mejor rendimiento en esta materia.

El mismo año 2004, Hidalgo, Maroto y Palacios, nos demuestran las relaciones existentes entre lo cognitivo y lo afectivo al hablar de las matemáticas.

Son distintas las investigaciones que se desarrollan buscando qué variables se relacionan con los resultados en matemáticas, voy a mencionar la investigación desarrollada por Rosàrio et al. (2012) intentando buscar que variables explican el rendimiento en matemáticas, “las variables relacionadas con la motivación y el rendimiento (metas escolares, expectativas de rendimiento y tiempo de estudio), con el contexto (disrupción percibida) y con los aspectos socioeducativos (nivel socioeducativo familiar) no inciden de manera directa sobre el rendimiento académico en matemáticas, pero sí de un modo indirecto, mediante su influencia sobre la autoeficacia en matemáticas, el fracaso escolar y con un valor inferior, sobre la autorregulación del aprendizaje” (p.293); así pues no se observa una relación directa, pero sí indirecta ¿de qué manera podrá afectar a nuestros estudiantes?.

Podría continuar con un sinfín de estudios en esta línea, pero, mi intención de hoy era comenzar y despertar un poco en el equipo de docentes esta reflexión ante la importancia social que se da a los resultados en matemáticas; ahora que estamos comenzando el curso podemos investigar y desarrollar herramientas que nos permitan conocer a nuestros alumnos y alumnas desde esta perspectiva, facilitando que nosotros podamos personalizar la enseñanza para hacer más efectivo el aprendizaje y salir de tópicos y etiquetas ante los estudiantes que no hacen otra cosa que limitarnos, ¿lo intentamos?.

Fuente de la imagen: Flickr
Referencias:

Hidalgo, S., Maroto, A. y Palacios, A. (2004). ¿Por qué se rechazan las matemáticas? Análisis evolutivo y multivariante de actitudes relevantes hacia las matemáticas. Revista de Educación, 334, 75-95.

Omar, A. G. (2004). La evaluación del rendimiento académico según los criterios de los profesores y la autopercepción de los alumnos. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos (México), XXXIV2º trimestre, 9-27.

Rosário, P. et al. (2012). Predicción del rendimiento en matemáticas: efecto de variables personales, socioeducativas y del contexto escolar. Psicothema, 24(2), 289-295.

“No podemos enseñar nada a nadie. Tan sólo podemos ayudar a que descubran por si mismos.”

Galileo Galilei